Escenario

Feminismo por decreto

Mi marido se dormía mirando la primera temporada de "The Crown".

Viernes 08 de Diciembre de 2017

Mi marido se dormía mirando la primera temporada de "The Crown". Pero tampoco es para culparlo. Quiero decir: es fácil apreciar la excelencia técnica de la serie, su recreación de época, su vestuario, su fotografía y sus actores, pero no es tan sencillo sentir empatía con sus personajes. Son personajes lejanos, inasibles, que viven en un universo de lujo e hiperprotegido, y además representan un poder que en esta parte del mundo no nos identifica (y que encima muchos detestan). Entonces, ¿por qué tanta gente cayó bajo el encanto de la historia de Isabel II? ¿Es por el interés chismoso que siempre despertó la familia real británica a partir de escándalos? ¿Es por la figura de Lady Di, que fascinó más que las estrellas de Hollywood? Todo esto es para tener en cuenta, pero también hay un factor casi imperceptible en el cual "The Crown" acierta: la serie retrata a Isabel como una suerte de ícono feminista. Y esto pega en el corazón de las mujeres. Es un feminismo artificial y por decreto, sí, pero en la serie hay un claro empoderamiento del perfil femenino. Isabel quedó al frente de la monarquía británica cuando tenía sólo 25 años. Fue educada para ser una figura decorativa, pero ella nunca se conformó con eso. Y su deber de defender la corona la enfrentó inevitablemente a las costumbres machistas. Esta es una historia de mujeres fuertes donde los hombres quedan a la sombra, opacados por la misma Isabel y también por su intensa hermana Margarita (una chica rica con rebeldía y tristeza, el mejor personaje de la serie). Dicen que recién al final de la tercera temporada hará su entrada Lady Di, y ahí sí el culebrón femenino (¿feminista?) se va a tragar la pantalla por completo.

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