Escenario

Federico Luppi debuta hoy con "La noche del ángel", en La Comedia

"En el mundo actual hay cada vez un mayor porcentaje de gente sin afecto". El actor protagoniza y dirige la obra que aborda las relaciones familiares.

Sábado 26 de Mayo de 2012

Federico Luppi se mantiene activo en su profesión. Tuvo participaciones en "Los sónicos" y "El pacto"; pronto se lo verá en "Condicionados", la tira semanal que protagonizan Soledad Silveyra y Oscar Martínez; está por estrenar la película "Acorralados", tiene en carpeta otros dos filmes y, además, protagoniza y dirige "La noche del ángel". La obra, que también tradujo del italiano, se presenta hoy, a las 21, y mañana, a las 20, en el teatro La Comedia (Mitre y Cortada Ricardone). La pieza aborda el conflicto y los afectos entre una terapeuta, su paciente y su padre, "un viejo actor en el ocaso". Pese a su agenda completa, Luppi se toma con humor esa circunstancia cuando se le menciona que su trabajo no declina: "mi campo laboral se angosta cada día más por razones obvias y se empieza transitar el desprendimiento de esta cosa mundana que es el glamour, la tapa, el premio, el festival, porque por suerte, y lo digo de verdad, creo que por suerte existe el olvido".

—¿Qué le interesó de este texto?

—Es una obra que tiene que ver con los tiempos que vivimos. Es el caso de un viejo actor en el ocaso que tiene una hija que es terapeuta y hay un adolescente que es un paciente de la hija. El tema es lo que el autor llama la edad indefensa. Dice que hay dos: los chicos y los viejos. La síntesis, muy apretada sería esta: en el mundo actual, con la tecnología, con todo lo que avanzamos y con todo lo que supuestamente nos da la ciencia para vivir mejor, hay cada vez mayor porcentaje de gente sin afecto. Si pudiéramos hablar de eso, la gran ventaja de grandes economías, con mucho confort, mucho dinero, mucho coche, mucha comida, sin afecto el chico crece desamparado. Podríamos decir siendo un poquitín exagerados, no demasiado, que el mundo se regenerará en términos políticos y afectivos si hay una relación entre padres e hijos más profunda más afectuosa, más comprensiva, menos despojarse del hijo como un elemento molesto, o el hijo que pugna por irse de su casa tardíamente para no asumir responsabilidades.

—De hecho en Grecia, a raíz de la crisis, hay madres que dejan sus hijos en orfanatos...

—Me da la impresión que hay una constante humana que no se cuál es su remedio, pero hay que volver a bucear políticamente y sociológicamente en el niño que comienza la vida o el viejo que deja de producir. Temo que estemos entrando en una etapa de una loca y desatada eutanasia, no solamente para que el chico o el viejo se muera, sino por no atenderlos.

—Uno de los personajes es un actor en el ocaso, pero no es su caso porque está muy activo...

—Pero no viene mal tantear un poco los pliegues de la vida. Como comprenderás mi campo laboral se angosta cada día más por razones obvias y se empieza transitar el desprendimiento de esta cosa mundana que es el glamour, la tapa, el premio, el actor, el festival, porque por suerte, y lo digo de verdad, sin coquetería ideológica, creo que por suerte existe el olvido. Y la generación presente tiene su derecho al espacio y a su propio lugar. No hay que estar recordando permanentemente el pasado. Yo tengo ganas de trabajar, me gusta mucho el mundo del actor, del teatro como fenómenos social, pero tengo que saber que lentamente hay una cuestión de finitud, de materialidad lógica que hay que empezar a transitar y me parece que está bien.

—Pero participó en "Los sónicos", "El pacto"...

—Yo hace 13 años hacía protagonistas absolutos, heroicos, corría, saltaba, andaba a caballo, ahora me invitan para hacer un lindo personaje, con tres o cuatro días de filmación, un padre o un abuelo, un viejo torturador, un mafioso. Tengo que tener en cuenta que esas chances laborales funcionan en base a la vejez, no a la juventud. A menos que haya casos particulares como esa película maravillosa de Nanni Moretti, "El baño del Papa", Hay personajes importantes, pero son más contados.

—¿Lo afecta?

—Hubo un momento que es cuando uno pasa una etapa de negación. Hace muchos años hice "Matar al abuelito" (1993). Me mandó el libro (Luis César)D'Angiolillo, el director, y dije "qué personaje me mandó para que haga, qué extraño". Y naturalmente me lo mandó para hacer el abuelito. Yo lo leía como si el abuelito fuera otro. A partir de ese día me di cuenta que sin violencias tenía que empezar a aceptar eso que se llama el paso de los días. Pero está bien, y hay ventajas en verlo así porque te permite evitar expectativas tontas y no convertirte en un viejito boludo, ese es otro peligro (risas).

—No necesariamente la vejez trae la sabiduría...

—A veces ocurre que envejecés mal porque te quedás prendado a un costado del mundo que ya no es y eso neurotiza y envejece de verdad. Es como la neurosis del estiramiento. Todos los días hay que levantar más la nalga, la papada, la mejilla. Llega un momento que te pasa como la película "Brazil" y aparece la locura. El tiempo no se puede detener.

—¿Qué personaje hará en "Condicionados"?

—Voy a hacer el padre de Solita, del personaje de Lorna, que por lo que leí es un tipo muy cabrón, de un pasado bastante escabroso y absurdo. Un padre de esos mortales, malditos, con poco afecto, pero también entrampado en complejidades que el no puede resolver.

—Es original llevar a la televisión la industria porno a través de las relaciones humanas...

—Esto es interesante que aparezca porque en definitiva cada vez más, por razones obvias, los tabúes se van cayendo y la gente o los que manejan el mundo de la cultura o los conceptos dramáticos, se dan cuenta que no hay peor silencio que aquello de lo que no se habla. Hay que hablar de las cosas, de papa, mamá, el porno, esos oficios malditos que tienen su sentido y su razón de ser: nada existe en el mundo porque sí. Hay consumo, hay mercado. En todo caso pongamos el acento en la génesis de esas cosas pero no evitar hablarlo.

Tres películas en un año

El cine tendrá a Luppi como protagonista en tres películas. Además de “Acorralados”, donde interpreta a un “viejito que va al banco a salvar su guita con una granada en la mano”, tiene en carpeta “La mera vida”, dirigida por Pablo Yotich y que se estrenará este año y también “Inevitable” junto a Darío Grandinetti. Allí interpretará a “un viejo ciego que es una especie de sosías de Borges”, adelantó el actor.

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