Escenario

Favio Posca en Rosario, un artista transgresor que se atreve a desafiar la moral

Favio Posca presentó su unipersonal "Fucking Fucking Yeah Yeah" el domingo en Rosario ante un Astengo repleto.

Martes 28 de Marzo de 2017

El calificativo de transgresor le queda chico a un artista que abre su show con un desnudo total y habla con total crudeza de temas tabú como el sexo, la droga y la locura. Mientras algunos se levantan horrorizados de sus espectáculos, otros celebran cada gag y se suman a la larga lista de fans que llenan el teatro cada vez que viene a Rosario. Es que a Favio Posca se lo ama o se lo odia. No es de sensaciones tibias; sino que va por todo. El actor presentó su nuevo show "Fucking Fucking Yeah Yeah" el domingo en el teatro Fundación Astengo, su octavo unipersonal que lo llevó a ganar un Estrella de Mar en la última temporada marplatense.

El actor pasea por el escenario durante los 90 minutos con sus personajes border, material audiovisual y canciones que van desde el folclore hasta el rock psicodélico. Mirsha, la primera travesti operada del país especialista en sexo oral; El Perro, un adicto que tiene la mitad del cuerpo dormido; Angelito, el abogado porteño cocainómano y Pitito, el joven esquizofrénico que escucha vocecitas y cautiva con su frase "Los quiero muchiiiisimo".

Por momentos la riqueza de los personajes se pierde por el recurso permanente del uso de groserías. Si bien es la marca registrada de Favio, cuando no la utiliza, como en el personaje de Pitito, -en el que interviene con más profundidad y reflexión acerca de la locura planteando máximas como "la locura no existe, pero la normalidad tampoco"- el relato parece lograr una sinapsis con el cerebro del espectador y el show cobra más sentido. Lo mismo sucede cuando los temas se repiten y hacen que el show sea un tanto monótono.

Lo cierto es que Posca no le teme al ridículo, a la crítica o a lo que puedan interpretar los demás acerca de su arte. Incluso su personaje Pitito fue invitado a retirarse del living de Susana Giménez porque una asociación de familiares de personas que padecen esquizofrenia se sintió ofendida por cómo Posca abordaba un tema tan delicado.

Si bien la popularidad y el carisma de este artista under no están en duda, este tipo de espectáculos despiertan interrogantes acerca del comportamiento humano ante la ficción, y que el artista también lo plantea en su show, interpelando a los espectadores diciendo algo así como: "...ustedes se ríen de todo...". ¿Por qué el público se ríe de un drogadicto? ¿Por qué se ríen de un esquizofrénico? ¿Por qué se ríen de un travesti? ¿Qué licencia otorga un escenario para describir cómo consumir cocaína? ¿Qué permiso da el rol de espectador para poder reírse de personas o situaciones que en la realidad no causan gracia sino pena, tristeza o angustia? ¿El público realmente se ríe de las situaciones tan penosas que viven los personajes o se ríen de su desfachatez para hablar con tanta irreverencia de temas tan álgidos? Lo cierto es que la risa sigue siendo uno de los acertijos más impenetrables de la psicología humana y lo que a algunos los despanza a otros los inmuta.

Su carácter excéntrico y su humor sin límites, que lo llevó a congregar a un público fiel que lo adula como un artista de culto, hacen de Posca un actor único. Es que sus espectáculos trascienden las fronteras de la realidad para saltar al abismo de lo políticamente incorrecto e inquietar a quien se le cruce en el camino.

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