Escenario

Fantasmas en una mesa de familia

Walter Operto dirige "una mujer inquietante", de marÍa rosa pfeiffer, en el nuevo teatro Odiseo.

Domingo 20 de Agosto de 2017

La cena de celebración de un compromiso entre dos jóvenes por casarse en la casa de una familia de alta burguesía se transforma lentamente, tras el arribo de una imprevista visita, en un purgatorio en el que todos sus integrantes quedan expuestos a sus miserias. Abusos y exclusiones son parte de una moral católica que se pretende ejemplar y solidaria, pero que, a la luz de las acusaciones, poco tiene de esas virtudes. Intrigante, aleccionadora, a veces inquisidora, y sobre todo intensa y amarga, es "Una mujer inquietante", la nueva obra dirigida por Walter Operto que se estrenó ayer en el flamante Centro Cultural Odiseo, que posee dos salas de teatro, en San Lorenzo 1329.

  Se trata de un texto premiado de la dramaturga oriunda de Humboldt, Santa Fe, y que ya ha tenido varias puestas, entre ellas un insospechado musical. En este caso, el libro está tomado casi paso a paso, con un mayor acento en el inesperado drama de la familia en cuestión.


DOTES Y FÍSICOS. El elenco de "Una mujer inquietante" está especialmente elegido por sus dotes artísticas, claro, pero sobre todo por su physique du rôle, es decir, por su porte para el abordaje de los personajes.

   En ese sentido se destaca ampliamente la actuación de Celina Bailetti, una actriz alta y elegante que, enfundada en un largo vestido negro, impacta por su aspecto pero además por una estupenda elaboración, donde se destaca su presencia, autoridad y fantasmal belleza. Cumplen muy bien con su papel las otras dos mujeres del reparto, Mirna Remes como la hija, despechada y envidiosa, y Raquel Moya como la madre que con seguridad y gran tono se erige como defensora de la intimidad familiar. Los tres actores, José Luis Martoglia como el padre, Javier Fernández como el yerno, y Lisandro Quinteros como el hijo drogadicto y en un rol harto difícil, acompañan con eficacia aunque aún quizás deban profundizar en sus performances.

   Cabe agregar como elogio del trabajo actoral la cercanía del público con el lugar de exposición, ya que la obra está montada en un espacio no convencional, con la platea sentada casi en la mesa del living.


POLÍTICA E IDEOLOGÍA. Propia de la lectura política que Operto siempre intentó imprimirle a sus obras, aquí no hay revoluciones ni enfrentamientos, pero sí mucha ideología. Esa que las familias patricias, colgadas del poder de turno, publicitan como estructurante de sus dichos y acciones. Hasta que un ácido interrogatorio pone a los integrantes de la casa en la situación de reos. Cada uno de ellos tuvo contacto con una chica de bajos recursos que intentó dejar atrás sus necesidades. Hasta que se encuentra con horribles personas que la maltratan y la empujan al peor de los infiernos, con aborto y muerte incluida. Es exactamente eso lo que una extraña dama viene a reclamar y lo que acaba rompiendo con la armonía de la celebración y con la familia misma.

   En ese ámbito de mentirosa inocencia y extrema culpabilidad se desarrolla un drama sobre la doble moral burguesa y la formas mínimas de exclusión. Así, "Una mujer inquietante" aparece como un llamado de atención, pero más como una explícita denuncia de la diferenciación social y sus terribles consecuencias. Aunque el peor de los problemas sea sentirse identificadx.

Apertura

El nuevo Centro Cultural Odiseo (San Lorenzo 1329), que ya abrió sus puertas, tiene dos salas de teatro, un microcine, espacios de entrenamiento y aulas.

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