Escenario

Facundo Arana: "Estoy orgulloso de cada uno de los pasos que dí"

Facundo Arana, junto a Nicolás Scarpino, se presenta con la obra "Poder...se puede". El texto, sobre una idea de Mauricio Dayub y escrito por su hermano Raúl, "habla de la amistad, del compromiso, del sacrificio, de querer y poder hacer las cosas", contó Arana a Escenario.

Domingo 16 de Agosto de 2009

Facundo Arana, junto a Nicolás Scarpino, se presenta con la obra "Poder...se puede". El texto, sobre una idea de Mauricio Dayub y escrito por su hermano Raúl, "habla de la amistad, del compromiso, del sacrificio, de querer y poder hacer las cosas", contó Arana a Escenario. Su personaje acompaña a alguien con quien "cualquier persona puede sentirse representada en cualquier momento difícil de la vida, ese en el que hay que tomar una decisión fundamental que nosotros entendemos que es vivir o no vivir", explicó. La obra subirá a escena el próximo sábado en el auditorio Fundación Astengo,

—¿Cómo surge la idea de esta obra?

—Le pedí a Mauricio Dayub que escribiera esta obra y mirá si la magia ocurrirá. Era noviembre y le dije que tenía ganas de que hiciéramos algo juntos. El acababa de cerrar para hacer "El batacazo". Yo quería hacer algo nuevo pero él no tenía tiempo. Habló con su hermano Raúl y así empezó a ocurrir. Lo llamé al director Marcelo Cosentino y me dijo que el único que podía hacer el otro personaje era Nicolás Scarpino. Y la verdad no hay nada más cómodo que este texto para decir y no hay nada más lindo que todo el mensaje que tiene la historia

—¿Este trabajo se suma a la línea de compromiso actoral de "Visitando al Sr. Green" y "Codicia"?

—Y se suma "Chiquititas", que no hay que dejar de contarla porque fue la primera vez en la vida que subí a un escenario de manera profesional. Lo recuerdo con muchísimo cariño porque fue en el momento justo para ganar seguridad.

—¿Encontrás diferencias entre aquel momento de "Chiquititas" y el desafío de los textos de los últimos años?

—Sí, por supuesto. Pero creo que cada uno de los momentos tuvo su lugar en el tiempo y estoy muy orgulloso de haber dado cada uno de esos pasos. Si algo me define a mi y me gusta pensarlo de esa manera es que trato de no saltearme ni un solo paso y de salir a contar historias cuando creo que realmente hay algo que merece la pena ser contado. Junto con "Visitando al Sr. Green", "Poder se puede", tienen esa cuestión de abrazar la vida.

  —¿Hacés una diferenciación entre el teatro comercial y otro más intimista?

  —Creo que al teatro más comercial se le puede pegar una vuelta. ¿En cuántas películas súper comerciales te encontraste con que había una vueltita de tuerca y terminás emocionado y te vas con el corazón contento?. Pienso en "Mi pie izquierdo", "La sociedad de los poetas muertos" y en muchas películas argentinas. Siempre queremos hacer eso: algo que sea comercial, que venda entradas, que pueda hacer que haya una próxima obra o película, pero que también necesita recuperar la inversión. Pienso en un Campanella, alguien que trata de hacer un cine comercial pero con algo que realmente merezca ser contado. Hablando de nuestro director, con esta obra me animaría a plantarme en un lugar mega comercial porque es una aplanadora de emociones. Me parece que es parte del mismo desafío y me da mucho orgullo subirme a él.

  —También hay desafíos nuevos en tu vida privada: además de ser padre ya no sos adolescente. ¿Cuentan esos puntos a la hora de tomar decisiones laborales?

  —Me parece que esto me llega en el mejor momento de mi vida, ese en el que un desafío como este podría llegar. Y sí, cuenta, pero sin dramatismo, sumándole un par de cositas. Los años no tienen que venir solos. Está bueno que los años vengan y que la experiencia sume a las decisiones.

  —En el Festival de Drama de Seúl recibiste una nominación como mejor actor. ¿Te sorprende cuando la identificación del público es la del galán o considerás que te corriste de ese lugar?

  —La verdad que no me corro de nada. Si digo que soy galán todo el mundo está de acuerdo. Si digo que soy un actor dramático algunos dirán que no, que soy galán. Entonces me pongo donde me acomoda la gente. Si digo soy un actor cómico, muchos dirán que no, y sin embargo me fue bárbaro en "Sos mi vida". No es lo que cuenta. En una novela tenés momentos para hacer comedia, drama, acción. En realidad el único rótulo del que no se me corrió es el de galán, pero soy un actor que cuenta desde donde puede las lindas historias que hay para contar.

  —¿Extrañás hacer televisión?

  —Sí, la verdad que me gusta mucho hacer tele y me encontré con que en la tele tengo un punto de contacto con gente y equipos con los que elijo laburar. No es que tenga mi público, sino que hay determinado público al que le gusta ver lo que cuento y que coincide con lo que a mi me gusta hacer.

   —¿Volvés el año que viene?

  —El proyecto es volver, pero la verdad no sé en qué escudería lo voy a hacer ni para contar qué. Gracias a Dios tengo el cupo de ofertas lleno para hacer cosas lindas en todos lados. También vuelvo al cine con "El agua del fin del mundo", de Paula Ciero. Ahí hago un personaje muy urbano, marginal, un músico, bandoneonista de la calle. Estoy con Diana Lamas y Guadalupe Docampo. Pero además no te olvides que estoy a punto de ser papá, con lo cual quiero trabajar pero también volver rápido a casa para cuidar a los bebés.

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