Escenario

Fabiana Cantilo: "Me cansé y decidí volver a jugar en primera"

Fabiana Cantilo sigue siendo La Fabi. Es inevitable. A la chica del rock es el mote que mejor le queda. Aunque esté más cerca de los 50 que de los inolvidables 20 años, sigue haciendo travesuras. Por eso "Hija del rigor"...

Domingo 13 de Enero de 2008

Fabiana Cantilo sigue siendo La Fabi. Es inevitable. A la chica del rock es el mote que mejor le queda. Aunque esté más cerca de los 50 que de los inolvidables 20 años, sigue haciendo travesuras. Por eso "Hija del rigor" es el título que mejor le cabe a su nuevo disco. "¡Si soy siempre la bardera!", confirma desde su casa en diálogo con La Capital. Y su carcajada hace que, como a una niña, todo se le perdone.

—¿Cuál fue el disparador del disco para ponerle como título "Hija del rigor"?

 —Se me ocurrió, obviamente, de la nada. En realidad es el nombre de un tema. Lo hice, quedó y después me pareció que era un buen título. Hace mucho que lo compuse. Fue en el 2005, en San Martín de los Andes. "Hija del rigor" me pareció un re buen título porque lo soy, aunque tampoco lo estoy afirmando del todo (risas).

—En "Una tregua" decís: "Se me acusa de hacer bardo y de ser parte del rocanrol". ¿Te sentís así o es realmente una acusación que pesa sobre vos?

—Claro, obviamente, si soy siempre la bardera. No me quedo quieta con nada, me muevo, tiro sillas, hago lío, grito, soy nerviosa. Ahora estoy un poco más tranquila, pero no sé si quiero cambiar.

—En este disco también estuviste bastante mística, hablás de ángeles...

—Y sigo para adelante con la cuestión mística. Fue un año un poco difícil para mí, pero sigo para adelante. Y cada vez va a ser peor, o mejor en ese sentido (ríe).

—¿Qué te llevó a trabajar con textos de tu madre, Silvina Luro, en este nuevo disco?

—Me pareció una buena idea. Mi madre es escritora. Agarré esos textos y los usé para dos canciones que tenían la melodía mía y la verdad es que estoy muy contenta con el resultado.

—En uno de los temas afirmás que "quizás el amor sea el remedio". ¿El remedio de qué?

—Es que es así. Estoy convencida de todo lo que digo en mis canciones; no hay dudas sobre eso. Es todo absolutamente verdad. Además todo lo que dice ahí me pasó. Y estoy absolutamente convencida de que el amor es el remedio al horror.

—En este disco se nota que musicalmente es más tranquilo. Salvo algunas excepciones, no están las cosas más fuertes de rock. ¿Se puede decir que a nivel expresivo estuviste más relajada?

—No lo había pensado, pero es más eléctrico que otros, como "Inconsciente colectivo". Se ve que heredamos un poco de eso. Igual hay guitarras eléctricas piolas.

—Hay momentos en los cuales recordás a aquella Fabi de Los Twist, aquella imagen con la pollerita corta cantando con Pipo Cipolatti.

—Sí, totalmente, pero fue sin querer; ni me acordaba que había hecho eso porque hice tanta música. Es un tema que le gusta mucho a los niños y esa es una buena señal. Además tiene sentido del humor.

—Hay trabajos, como "La zamba para Totó", que sugieren también bastante introspección...

—Es que eso es muy íntimo. "La zamba para Totó" es muy fuerte. Totó, en realidad, era mi abuela, a quien yo adoraba. Me resulta un poco extraño que ahora todo el mundo habla de Totó y solamente nosotros la llamábamos de ese modo, así que en este acto acabo de extender mi intimidad (risas).

—Se suele decir que el último disco es el mejor. ¿A vos que te parece?

—Mirá, creo finalmente me cansé y volví para jugar en primera.

—¿No te sentías jugando en primera?

—Es que cuando no vendés muchos discos nadie habla de vos. Vos hablás de tu disco y te dicen: "No, no lo escuché". Ahora me gusta que la gente me reconozca, que sepa que uno compone. Es algo relacionado con el ego.

—Cuando hablan de las mujeres del rock, tu nombre sale primero. ¿Eso es un motivo de orgullo o de responsabilidad?

—No pienso en eso para nada. Me lleva mucho tiempo tratar de arreglar mi cerebro con respecto a mi vida personal, donde incluimos las emociones. No estoy pensando: "¿Quién soy, quién soy?". Salgo a la calle y la gente me lo hace saber. No sé si soy la mejor, pero me hace saber que soy muy conocida.

—¿Es difícil aprender a convivir con eso?

—No, te puede joder un poco cuando estás mal o deprimido. Pero yo lo vivo y me la banco. Mirá, a veces me parece que vivo vidas paralelas. En una soy una persona normal, que hace sus cositas, o no hace un carajo, engorda, adelgaza, mira televisión, y la otra la rock star que grita. Y no es que me grita a mi, le grita a cualquiera (risas).

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