Escenario

Estrellas del lejano Oeste

Jueves 17 de Enero de 2008

Park City es un pueblo. Pequeño, rodeado de montañas, acogedor. Queda en el estado de Utah, en el corazón del Oeste de Estados Unidos. A veinte minutos de auto de Salt Lake City, la ciudad que fundaron los mormones en 1847 cuando el profeta Brigham Young, después de un largo peregrinar, les anunció: “Este es el lugar”. Se extiende a lo largo de la calle principal unas pocas cuadras. Ahí se concentran los comercios, bares, restaurantes y el cine Egyptian, donde se proyectan las películas del Sundance que, como ya es tradición, se lleva a cabo las dos últimas semanas de enero. En plena temporada alta de esquí. Porque, cuando los buscadores de oro se fueron, Park City se convirtió en un pueblo fantasma. Igual a los de las películas de vaqueros, polvoriento, desierto, melancólico. Hasta que a comienzos de los 60 llegaron los inversionistas y abrieron un centro de deportes de invierto que aprovechaba el tren de las viejas minas para transportar a los esquiadores a la cima de la montaña. También, Robert Redford, que compró varias propiedades en la región. Fue suya la idea de organizar un festival de cine indie, que bautizó con el nombre del personaje que interpretó en el filme “Butch Cassidy y Sundance The Kid” y que hoy hace que por las callecitas de Park City caminen las grandes estrellas de Hollywood, tapadas hasta las orejas, no para esconderse de los paparazzi sino para protegerse del frío. Una paquetería.

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