Escenario

"Estoy tocando la música más agresiva y a la vez más romántica posible"

Marty Friedman, ex guitarrista de Megadeth, presenta en vivo su último álbum, "Rust in Peace", en el teatro Vorterix, junto a su banda japonesa.

Miércoles 04 de Abril de 2018

Marty Friedman no reniega haber sido guitarrista de Megadeth durante casi una década, la banda que le dio fama y dinero en el mundo del rock and roll, sin embargo prefiere no responder preguntas referidas al súpergrupo metalero, sobre todo acerca de si se aburrió y se hartó de no sonreír en el escenario o cosas por el estilo... cuando en realidad es entendible, ¿por qué debería estar enojado todo el tiempo como buen ejemplar metalero?

Años atrás, cuando aún hablaba del tema, Marty había dicho: "Megadeth me estaba matando artísticamente; me limitaba sólo a tocar un tipo específico de música y como artista yo quería nuevos desafíos creativos, expresarme en nuevas direcciones y facetas con mi guitarra y sabía que bajo el nombre Megadeth no podía hacerlo, porque la gente no permitiría un cambio radical, y por eso dejé la banda". Lo cierto es que hoy el bueno de Friedman apenas dice al respecto que "fue grandioso tocar en Megadeth; me fascinaba hacer giras" y a la hora de elegir el mejor disco del grupo indica que le gustaron todos, pero que "Rust in Peace" podría ser su preferido.

Por otra parte, Friedman no es típico violero heavy; es un guitarrista ecléctico, que le gusta improvisar y fusionar el metal clásico, el thrash metal y más adelante el rock progresivo,el jazz y hasta la new age con la música oriental. Es que el guitarrista al desertar de las filas de Megadeth decidió empezar el siglo nuevo viviendo en Japón. Este Friedman, experimentado, relajado y alejado del ceño fruncido, es el que visitará hoy Rosario para presentarse desde las 21.30 en el teatro Vorterix (Salta y Caferatta) y dar un concierto basado en los temas de su nuevo álbum "Wall of Sound", acompañado por una banda japonesa integrada por Kiyoshi en bajo, Jordan Ziff en segunda guitarra y Chargeee en batería.

Friedman dedicó buena parte de los últimos 18 años a la exploración de la música japonesa, mezclando referencias autóctonas como el enka y el gagaku con parámetros occidentales. De hecho, ha tenido tanta aceptación en Japón que se quedó a vivir en Tokio. "Me encontré a mí mismo tan enamorado de la música japonesa que sabía que tenía que ir a vivir ahí algún día", explicó el músico a La Capital. Pero su historia musical arranca varias décadas atrás.

Tras iniciar su carrera en bandas como Deuce y Hawaii, Marty Friedman comenzó a llamar la atención a finales de la década de los ochenta con el proyecto denominado Cacophony, formando una explosiva pareja junto al también guitarrista Jason Becker, editando dos muy buenos álbumes, "Speed Metal Symphony" (1987) y "Go Off!" (1988).

"Jason es mi constante inspiración, es como mi hermano y una parte importante de mi vida musical", señaló.

En 1990 Friedman entró a formar parte de Megadeth y del mundo del heavy metal, y su primera contribución, "Rust In Peace", se convertiría en uno de los trabajos más relevantes de la formación liderada por Dave Mustaine y con la que también grabó álbumes tan representativos como "Countdown To Extinction" (1992) y "Youthanasia" (1994), además del EP "Hidden Treasures" (1995). Tras pasar por la etapa más pobre del grupo heavy estadounidense, con el lanzamiento de discos "Cryptic Wrighting" (1997) y "Risk" (1999), dejó la banda hastiado del metal.

Su última etapa como músico está estrechamente ligada a Japón, donde realizó diversas colaboraciones, a la vez que ha continuado con su carrera solista iniciada en 1988 con el álbum "Dragon's Kiss" y luego "Bad D.N.A" (2010), de connotaciones claramente instrumentales.

—¿Qué estás tocando en esta gira?

—Estoy tocando música de toda mi carrera. Acabo de lanzar mi álbum solista número 13, "Wall of Sound", y estoy seguro que es la música más agresiva, pero a la vez tremendamente romántica, que puedo hacer.

—¿Puede ser que haya un contraste muy marcado entre la luminosidad de la música japonesa y la oscuridad del heavy metal? ¿Cómo lo vivís?

—Es una buena comparación pero de todas maneras el metal no tiene porque ser siempre oscuro, y a veces la música japonesa es extremadamente oscura. Lo que quiero decir es que me gusta hacer un acercamiento no estereotipado para mezclar este tipo de músicas, y por esto mismo a veces el sonido de mi música extremadamente heavy es muy alegre e inspirador, y a la vez puedo hacer al mismo tiempo una balada que es profundamente triste y depresiva. Me gusta ir al extremo más lejano dentro de cualquier emoción que pueda expresar con mi música.

—Tras abandonar Megadeth decidiste irte a vivir a Japón. ¿Qué fue a lo que más le costó adaptarse?

—En realidad, me encontré a mí mismo tan enamorado de la música japonesa que sabía que tenía que ir a vivir ahí algún día. Una vez que pude hablar japonés con la suficiente fluidez hice la movida. La adaptación es algo constante, porque es muy diferente a Estados Unidos. Pero adaptarse no es difícil si conocés el idioma y, lo más importante, si te das cuenta que Japón no es tu país: quiero decir, soy un extranjero y las cosas son a la manera japonesa, no a la manera estadounidense. Una vez que asumís eso, es bastante fácil vivir ahí.

—¿Es algo especial para vos tu álbum de 2015 "Inferno", ya que fue tu primer trabajo para el mercado norteamericano en varios años?

—Es muy especial e importante para mí, por el hecho de que fue mi primer lanzamiento internacional después de una década de editar únicamente en Japón. Hay mucho de dulce en ese disco, y estoy bastante orgulloso de cómo salió.

—"¿Inferno" tiene una música parecida a la que venías haciendo en Japón?

—Exactamente, y sobre todo está bastante cercano a lo que toco alrededor del mundo.

—¿Qué te dio la música y la cultura del Japón?

—Si lo pienso bien, creo que la música y la cultura del Japón me resultan naturales... lo que es extraño, porque soy estadounidense.


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