Escenario

"Estamos viviendo un trance marcado por la soledad compartida"

El cineasta Gustavo Postiglione trabaja en un documental sobre la cuarentena con imágenes que le envían desde distintos lugares del mundo.

Domingo 26 de Abril de 2020

Los directores de cine tienen una capacidad envidiable para proyectar. Hacen miles de planes que rara vez se materializan. O tienen una historia en la cabeza que va cambiando muchas veces de forma a medida que pasan los años. Los trayectos hacia la concreción de una película son largos y accidentados, pero ellos no se frustran, insisten, y se adaptan a las circunstancias como muy pocas personas en el mundo del arte. Gustavo Postiglione sabe muy bien de estos procesos, pero ahora se encuentra concentrado en la coyuntura, en el presente puro. El director de “El asadito”, “La peli” y “Brisas heladas” encaró la realización de un ensayo documental sobre la cuarentena (o las cuarentenas) alrededor del mundo. Desde el aislamiento, Postiglione trabaja con imágenes de espacios urbanos vacíos y sin movimiento que le han enviado desde distintas ciudades y pueblos, imágenes que reflejan la mirada de los otros y que después se unirán en la mirada propia del cineasta.

El título tentativo del ensayo documental es “Trance, crónicas de la soledad compartida”. Y Postiglione ya planea dónde proyectarlo (El Cairo, el Complejo Cultural Atlas o como instalación en distintos espacios culturales), aunque sabe que falta mucho tiempo para eso. “Estamos viviendo un trance y también un tránsito, marcado por la soledad compartida, aunque todos compartimos esa soledad desde distinta manera”, dijo el director en charla con Escenario.

—¿Cómo surgió la idea de hacer un documental sobre la cuarentena? ¿Por qué decidiste encarar este proyecto?

—Un mes antes, o quizás un poco más, de la cuarentena comencé a filmar espacios de la ciudad en momentos en los que los veía prácticamente vacíos de movimiento, como en soledad, quizás como una premonición de lo que iba a suceder. Ya declarado el aislamiento, la ciudad y las ciudades del país y el mundo comenzaron a tener algo que las identificaba y que justamente era ese vacío, soledad o ausencia del movimiento que por lo general describe a esos espacios urbanos. Pero eso también se extendía a los espacios más lejanos, rurales o descampados, todo parecía más vacío, todo parecía una escenografía de un relato de ciencia ficción. El hombre se atrincheró en sus casas y en el mismo momento de una manera transversal y a lo largo del planeta. Entonces creí—como deben haber creído unos cuantos, no me considero original en esto— que era importante registrar este momento que es único e irrepetible en la historia, y que había que hacerlo durante la cuarentena. También creí que la vía no era la ficción —supongo que en unos meses veremos cantidades de ficciones alrededor de este tema— y tampoco el documental tradicional, ya que ese rol lo están cumpliendo los medios de comunicación las 24 horas. Entonces la manera era el ensayo documental, en donde me permito hablar desde una mirada más personal pero también dándole la palabra o la mirada a muchos otros, que me responden como en una entrevista, pero en lugar de sus palabras lo hacen con imágenes.

—¿En qué consistiría el documental? ¿Cuál sería la idea central?

—La película deberá responder a algunas preguntas, preguntas que nos podremos hacer nosotros y también quienes hoy son los más pequeños o los que todavía no nacieron y sean producto de este tiempo, preguntas del estilo ¿qué hacías el día que apagaron la luz? o ¿qué mirabas cuando cuando todo se detuvo? Pero ¿cómo registrar la realidad desde el encierro? o ¿cómo acercarme en estos momentos a esa mirada de conjunto que no es exclusiva de una zona, ni de un barrio, ni siquiera de una ciudad, provincia o país? Entonces se me ocurrió pedirles a muchas personas que me envíen unos segundos de imágenes en donde se vea el afuera del aislamiento. Es decir, lo que ellos ven desde sus casas, desde sus ventanas, balcones, terrazas o la calle cuando salen a hacer las compras o en el caso que tengas autorización para circular. La idea es mostrar una multiplicidad de miradas en donde lo sustancial no siempre está en lo que se registra si no en la mirada del que registra y en el contexto. Es decir, la misma imagen hace tres meses puede ser parecida a la imagen de hoy, pero el contexto la resignifica, porque todas las tomas están realizadas en el mismo momento en donde el contexto es similar o muy parecido para todos en todas partes del mundo. Es como si me hubiera conectado con cientos de personas a lo largo de Argentina y otros países y les hubiera hecho a todos la misma pregunta y la respuesta me la envían a través de sus imágenes.

—Solicitaste material a distintas personas. ¿Cómo seleccionaste a esas personas? ¿Tuviste en cuenta sus profesiones, la ciudad o el barrio donde vivían, la mirada individual de acuerdo a sus historias de vida?

—La idea no era hacer un pedido basado en algún tipo de muestra que dé cuenta del conjunto. Al principio pensé en convocar a personas de la zona, de la ciudad o de la provincia y por ahí armar como una especia de población que pueda ser unificada a partir de una cuestión geográfica, pero después dejé de lado esa idea porque creo que el formato que propongo para este filme tiene que ser más libre. Y lo pensé como si yo estuviera dirigiendo la película desde mi casa y que a esa película iba a invitar a los cientos o miles de contactos que a lo largo de los años, por la vida y la profesión, he reunido en mis redes sociales: desde el Whatsapp, el Facebook, Instagram o Twitter. Porque de alguna manera eso también es una marca de la época, y ahí sí, al hablarle a muchas de esas personas, me encuentro con una cantidad importante de artistas (personas de la literatura, el teatro, el periodismo, el cine y la música), pero también muchos que no están vinculados al arte pero que pueden aportar su mirada. Y te puedo asegurar que hay una gran variedad, ya que eso si lo busqué: intenté que lo que me enviaran, más allá de muchas coincidencias, tuvieran la impronta de quien me lo mandaba. Tengo mucho material de Rosario, de Buenos Aires y de otras partes de Argentina, y también de Montevideo, París, Madrid, Génova, Roma, Nueva York, San Francisco, Israel, China, los países nórdicos, Río de Janeiro, Cali y México. Pero lo importante, más allá de los lugares, es la multiplicidad de las miradas.

—¿Hay algún documental o película que te guste y que te sirva como inspiración para este trabajo?

—Este es un documental en el que voy a trabajar desde la primera persona, por eso mismo me lo propongo como un ensayo, ya que las fronteras entre la percepción de lo real y el registro de lo real estarán marcadas por una mirada personal, sumada a las miradas de un colectivo de personas que me conceden sus imágenes. Además habrá otros materiales que se sumarán a todo esto que estoy recolectando, ya sean materiales propios y también de archivo. Te hago esta introducción porque creo que este tipo de trabajos se pueden acercar a algo de Chris Marker, de Chantal Akerman o por qué no a algunas de las películas de Jonas Mekas. Es un proyecto realizado con gran libertad.

—De los materiales que recibiste hasta ahora, ¿qué rescataste como elemento común? ¿Y qué te conmovió?

—Lo que veo es que, más allá de las distancias, hay puntos de vista que se repiten, porque los espacios también se repiten. Salir a un balcón en Rosario o Madrid tiene similitudes, pero también las tienen las imágenes de una casa de campo que me enviaron de Santa Fe con unas de Israel o de la campiña francesa o campos de Alemania. Lo que me emocionó fue la respuesta de tanta gente que se enganchó con el proyecto y la buena onda de querer aportar materiales.

—¿Cómo estás viviendo en lo personal esta cuarentena? ¿Te cuesta el aislamiento?

—Soy un tipo que muchas veces se encierra o se aísla. Mi profesión o mis profesiones tienen un momento en el que sentarte frente a una computadora para escribir, para editar o para armar una banda de sonido me lleva horas y días. Por lo tanto no lo sufro como lo puede sufrir alguien que necesita estar en la calle todo el día. Por otra parte en estos momentos todos tratamos de estar cerca de nuestros afectos, y eso la cuarentena no me lo ha impedido. Lo que extraño son los hábitos diarios que hacían a mi cotidianeidad precuarentena, como salir a tomar café a los bares y sentarme a escribir y leer el diario. Después hay otras cosas que por un tiempo extrañaremos, como irnos de viaje y deambular por otras ciudades.

>> "Las plataformas de streaming deben pagar los mismos impuestos que el cine"

Todo indica que el cine va a ser una de las industrias y formas del arte más afectadas por la pandemia: las salas están cerradas, las filmaciones paradas y se suspendieron los grandes y los pequeños festivales. “Hace un par de días desde el Incaa hicieron un informe de la situación actual y se proponen medidas para tratar de salir de la crisis y del parate que hoy existe”, comentó Postiglione. “Ya les han propuesto alternativas a todos aquellos que quedaron con proyectos a medio camino, y también van a lanzar una serie de concursos para reactivar la industria. Todavía no hay nada en concreto, pero se están tomando algunas medidas que espero nos hagan menos complicado todo lo que está por venir”, señaló.

Con respecto a las películas que ahora se están estrenando directamente en plataformas de streaming, el director hizo varias consideraciones. “Hace bastante que se están dejando las grandes pantallas para que muchas producciones vayan a las plataformas digitales, pero ahí hay dos temas a resolver. Por un lado creo que la opción de la pantalla de cine debe seguir, porque es un espacio de encuentro social y de esparcimiento social muy necesario, y que forma parte de nuestra cultura, pero es necesario establecer normas más claras de defensa de las producciones nacionales. Se había avanzado en relación con la cuota de pantalla y otras medidas de defensa, pero el macrismo no hizo nada nuevo para reforzar estas medidas sino todo lo contrario”, opinó. Por otra parte, el realizador rosarino dijo que es “fundamental regular la exhibición del cine nacional en las plataformas, para que las películas puedan recaudar de la misma manera que en los cines”, y también que “las empresas de streaming aporten los mismos impuestos que los canales de televisión y los cines, porque Netflix, por ejemplo, no paga ingresos brutos”, enfatizó.

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