Escenario

"Esta obra llega en un momento que las mujeres estábamos esperando"

Sabrina Garciarena, que debuta en la comedia musical, dijo que este clásico del género, "El violinista en el tejado", destaca la posibilidad de elegir.

Viernes 09 de Noviembre de 2018

Un relato de principios del siglo XX saltó de la literatura rusa e hizo historia en Broadway y después en Hollywood. La historia de "Tevye, el lechero" atravesó casi cien años hasta convertirse en la comedia musical "El violinista en el tejado", que tiene como eje las desventuras de un hombre que debe encontrar marido para sus hijas. A través de ese punto de partida se aborda el choque de la tradición con la actitud de los jóvenes en el contexto de la precaria situación del pueblo judío en la Rusia zarista. La obra está interpretada por un numeroso elenco encabezado por Raúl Lavié, Julia Calvo, Sabrina Garciarena y Dan Breitman y es la cuarta producción que se realiza en Argentina. Garciarena debuta en el género con esta pieza en la que interpreta a la hija que se rebela ante su destino. "Desde hace diez años que siempre me tocan personajes de mujeres fuertes", dijo a Escenario la actriz cuyo último trabajo en televisión fue en "Los ricos no piden permiso" y que encarnó en cine a Felicitas Guerrero. La obra subirá a escena hoy a las 21, mañana a las 20 y a las 23 y el domingo a las 20, en el teatro Broadway (San Lorenzo 1223).

—¿Cómo te resultó debutar en un musical?

—Al principio me pareció un poco raro, pero el director Gustavo Zajac me dijo que me había escuchado cantar, pero eso lo tenía un poco oculto. Había hecho canto toda mi vida y también en películas pero no era que me conocían porque hiciera teatro musical. La historia es un clásico. Es uno de los cinco mejores musicales del mundo, conocía la historia, había visto la película. Tenía referencias de la productora, del director, Raúl (Lavié) me parecía un genio desde lo actoral y como cantante. Era un proyecto que dije que me tenía que sumar como sea. Y la adaptación que hicieron me pareció muy buena, muy amena y divertida. Tiene momentos de mucho humor, otros conmovedores, toda la parte del baile folclórico judío, son canciones muy emocionantes. Todo, más cada uno de mis compañeros que son unos genios, me hizo pensar que iba a aprender mucho y lo iba a disfrutar.

—¿Te identificás con tu personaje que se rebela a seguir la tradición?

—Sí, y tiene un padre que es un tierno que puede escuchar el reclamo y entenderla y hacerse muchas preguntas sobre su propia vida. El tema de que se rebela, me identifico con esa fuerza de decir que quiero cumplir mis objetivos y poder elegir. En esa época a las mujeres las preparaban para casarse nada más, no las dejaban estudiar, y en mi caso sería poder elegir. Siempre muy libre. Si bien estamos en una época de revolución con lo femenino a full, a mí me viene pasando desde hace diez años que siempre me tocan personajes de mujeres fuertes.

—¿Este personaje suma a la revolución femenina que mencionás?

—Siempre, porque es no someterse a lo que quiere el otro sino hacer lo que uno desea. Esta obra nos toca en un momento que las mujeres estábamos esperando. Si bien siempre elegí todo lo que me pasó también había una situación como de quizás no hablar. Daba miedo hablar. Como decir no me gustó esta situación, me corro, puedo zafar de situaciones que no quiero pero no hablo, no lo cuento a nadie porque me puede traer problemas, me pueden no llamar para trabajar. Ese tipo de situaciones. Por supuesto que nada grave a un nivel como cuentan otras compañeras, pero sí situaciones que me acuerdo que en su momento me incomodaban muchísimo. Siempre tuve una familia con la que pude hablar de las cosas que me pasaban y no llegó nunca nada a mayores y todo se frenó a tiempo. Además tenía la teoría de que si para trabajar tiene que pasar esto, entonces no porque es muy vocacional mi carrera. Prefiero irme a otro país o hacer otra cosa. Eso lo tenía muy claro desde chica, pero sí, es complicado.

—También plantea la discriminación de la comunidad judía en la Rusia zarista...

—Para mí, en Nueva York y otros lugares, sigue pasando lo que pasa en la obra. Es justo lo que nos explicaba el director. Pero también habla de los conflictos familiares. Si bien habla de la comunidad judía y representa un poco lo que han sufrido, también explica cómo el zar los discriminaba o los expulsaba.

—Después de "Los ricos no piden permiso", ¿tenés algún proyecto?

—Por suerte me llaman bastante, tanto en tele como para hacer cosas afuera, y ahora la verdad es que dije que no a un par de trabajos más que nada para estar en enero con mi familia porque esta obra fue darlo todo y más. Así que dije me voy a tomar unas vacaciones y estoy analizando con mi manager qué voy a hacer el año que viene, pero por lo pronto voy a estar un poco en mi casa. Estoy viendo algo en España que es ir y volver y eso lo podría organizar, pero por ahora estoy dando vueltas.

—La dinámica de trabajo en televisión es intensa, ¿la vivís igual en el teatro?

—Desde que empecé a trabajar nunca nada me resultó relajado. Conozco actores que dicen no me toca grabar todos los días... a mí me toca siempre grabar desde las 6 de la mañana hasta las 7 de la tarde, y si hago teatro, voy a las 4 de la tarde y vuelvo a las 3 de la mañana. Siempre full time (risas). Todo me lo tomo así. Cuando lo hago, cuando elijo qué hacer, le doy todo a eso, si no me quedo en el molde un tiempo.

—Por esa actitud te dan personajes de mujeres fuertes...

—Lo que pasa es que cuando tu trabajo te gusta tanto no te da lo mismo hacer todo. A mi me pasa que si bien trabajo y vivo de esto, me gusta elegir, y cuando elijo no tengo dudas que tengo que hacer eso porque ahí doy todo. Nunca me pasó de hacer algo a media máquina.

equipo. Julia Calvo, Raúl Lavié, Sabrina Garciarena y Dan Breitman encabezan el elenco.

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