Escenario

"Esta es una película muy popular y familiera, pero también exquisita"

Néstor Montalbano contó cómo es su quinto filme, "No llores por mí, Inglaterra", en el que mezcla las Invasiones Inglesas y el descubrimiento de la pasión por el fútbol.

Jueves 31 de Mayo de 2018

El director Néstor Montalbano decidió contar la historia apócrifa de una pasión argentina: el fútbol. Y para eso comenzó con un hecho histórico como la conquista de Buenos Aires por los ingleses en 1806. A partir de allí el guión reúne a un comandante británico que tiene que entretener a una población cada día más descontenta, un típico "chanta argentino que ve el negocio" y la rivalidad de clases que dan origen al primer encuentro Argentina versus Inglaterra. Así lo hace en "No llores por mí, Inglaterra", que se estrena hoy en Rosario. La quinta película de Montalbano -también responsable de "Pájaros volando" y "Soy tu aventura", entre otras- es un filme que contó con un elenco de 40 actores encabezado por Gonzalo Heredia, Mike Amigorena y Diego Capusotto, más de mil extras, vestuario contratado en España, música compuesta en Macedonia y un guión que resultó finalista de la organización inglesa Euroscript.

—¿Cómo surge la idea de tu quinta película?

—La idea surge hace 14 años, cuando terminé "Soy tu aventura", me vino la imagen de hacer una película de la época de la colonia, lo hablé con Capusotto y me causaba gracia ver a los personajes con levita. Así fue a apareciendo la idea de las Invasiones Inglesas. Con mi coguionista, que es descendiente de ingleses, nos fuimos metiendo en el tema. Primero fue un guión vinculado al boxeo, pero no nos cerraba y apareció enseguida el fútbol. Lo fuimos elaborando hasta que en 2016 lo mandé a Londres a un concurso que se llama Euroscript y salimos finalistas. Si bien no ganamos los ingleses me dieron una devolución y eso fue bastante alentador para mejorarlo porque me dieron pistas también para alivianar la historia y cómo llevarla ya que era una película cara.

—¿Relata el primer clásico de la historia?

—En esa época de los ingleses, Beresford comandaba las invasiones inglesas y viendo que hay resistencia de los criollos se siente en inferioridad en cuanto a su ejército que tenía 1600 hombres, pidió refuerzos que iban a tardar tres meses. En ese lapso el tipo no sabe cómo entretener a la población para distraerla un poco y les tira el reglamento del fútbol a los criollos y ahí nace una pasión que le puede dar entidad a un pueblo. El protagonista, que lo hace Gonzalo Heredia, es un chanta argentino que ve un gran negocio y así es como ve la pasión y confronta a dos barrios que tienen antagonismo, el de la Rivera y el de Embocadura, eran los chetos de la Ribera y los que viven en el bajo fondo de Buenos Aires. Ahí se produce una lucha de clases. Uno ve todo el conflicto sociopolítico y deportivo como lo vemos hoy, lo gracioso es ver que está planteado en 1806.

—¿Hay alguna referencia a la realidad en cuanto al fútbol como negocio?

—Cada uno puede tomar una opinión de eso a partir de ver la película porque tiene una profundidad con respecto a esas cosas. Si bien es una película para divertirse y pasarla muy, lo que llama la atención es la recurrencia de ciertos diálogos que son reconocibles en el presente. Hay un manejo y un manoseo con lo que tiene que ver con algo popular que atrae a las masas y que a veces es usado como recurso de distracción. En este caso, se proponen ir por más y se proponen hacer el gran evento entre los Argentina e Inglaterra y en paralelo todo se da de manera casi operística con la incursión de Liniers que viniendo de Montevideo arrasa con los ingleses junto con las milicias que se habían armado acá.

—¿Los conflictos que existen con Inglaterra aparecen de alguna manera?

—Yo no me meto en la profundidad de la rivalidad que tenemos con Inglaterra, por ejemplo con Malvinas. La película en realidad plantea un conflicto entre Inglaterra y España porque en ese momento era el virreinato. El tratamiento que tiene el guión es que hace una referencia a la actualidad y que cada uno lo vea según sus gustos. Me parece que no es una película que la podés ubicar en un lado de la grieta. No me quiero adelantar a ciertas cosas porque parecería que es un chauvinismo, algo que brota falsamente. Con los ingleses me meto de una manera muy medida en la relación que tenemos pero desde la comedia uno puede pasar ciertos límites para hablar de determinadas cosas. Creo que lo logra y tiene un final que va a llamar la atención y que define muy bien cuál es la relación que tenemos con Inglaterra.

—¿Cómo ves esta película en relación a tus producciones anteriores, con una producción mayor y sin Capusotto en un rol protagónico?

—No protagoniza pero se lleva los aplausos y la risa se los lleva porque tiene un personaje muy gracioso que es una especie de Sampaoli y está muy presente. Esta película tiene algo muy particular que es una producción inédita para el cine argentino, sobre todo para el de los últimos tiempos. Trajimos vestuario de España, la música se grabó en Macedonia, tiene muchos actores importantes y jugadores de fútbol. En esa conjunción de cosas yo siento que hice una película muy madura. Siento que está muy bien hilvanada, que va a entretener mucho. Te va a dejar algo, pero en algún lugar es impactante y ojalá que la gente la descubra a tiempo porque el cine argentino se define en una una semana de taquilla. Esas son las reglas del juego. Nosotros salimos a buscar los recursos con mucha convicción y con muchas ideas y con un amor increíble para sacar adelante una película que era imposible. Y eso se ve, tiene una factura de calidad inusual. No la podría comparar tampoco con una película extranjera. Hay que descubrirla y ojalá que el público llegue a tiempo.

—¿Apuntás al público que ya conoce tu trabajo?

—En principio no va a defraudar a nuestro público, el de las películas anteriores, al de "Todo por dos pesos", al que le gusta ese tipo de humor. Esta película tiene un abanico más amplio en la propuesta. La defino como una película popular pero exquisita. Es muy popular y muy familiera, es para comer pochoclo, es una aventura grosa.

EM_DASH¿Pensás en el público cuando empezás un proyecto o te dejás llevar por una idea?

—Lo pienso porque yo tengo que convencer a un productor de que tiene que poner la tarasca y la tiene que recuperar. Pero pienso en el público. No hago películas para mi hija, mi mujer o mi papá. Yo hago cine para entretener y para proveer un momento de felicidad.

negocios en el virreinato. Gonzalo Heredia (izquierda), junto al director Néstor Montalbano.

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