Escenario

Espacio Bravo o de cómo hacer arte en Rosario y permanecer

El espacio bravo tendrá casa propia e intenta recaudar los fondos que faltan para la mudanza.

Domingo 29 de Octubre de 2017

El Espacio Bravo tendrá la cuarta sede de su historia y quizás sea la última. Porque a través de un subsidio de fomento que ofrece, por concurso, el Instituto Nacional del Teatro, el centro artístico que pilotean las actrices y directoras Romina Mazzadi Arro, Paula García Jurado y Elisabet Cunsolo accederá a la compra de un inmueble propio con un compromiso de mantenerlo abierto por 20 años. Aunque se trata sólo del 60 por ciento de la inversión. El otro 40 provendrá de créditos y de la solidaridad y proyección de quienes se sienten cercanos a ese espacio y, en general, al teatro rosarino.

Para lograrlo, el Espacio Bravo ha ideado varias formas de colaboración. En principio se puede comprar una "butaca brava". Se trata de fidelizar espectadores a través de un free pass de mil pesos con el que se accede a todas las obras que se monten durante un año, tras la apertura del nuevo lugar.

Además, los colegas tienen la palabra (y el cuerpo) en el ciclo "Te doy una función". Esto es, muchos grupos de teatro, directores, actores y actrices han ofrecido, y lo siguen haciendo, una función a beneficio del nuevo teatro. Por ejemplo, ya se han visto las obras "Horacio, amigo de Hamlet" con Miguel Bosco dirigido por Matías Martínez, "5to. Tarde" de la Clínica de Producción del propio espacio (ver aparte), "Broma pesada" con dirección de Simonel Piancatelli, "Erre" que dirige Dana Maiorano, "Sueño postnuclear" de la compañía Hijos de la Gran y "Sólo Dios puede hacer un árbol" con la gente de La Tramoya. Y aún quedan funciones de "En familia" dirigida por Mauricio Svetaz, "El médico a palos" dirigida por Julieta Pretelli y "Balas cercanas". Además, habrá una función especial en Rafaela con el mismo fin.

También forman parte de esta estrategia la exhibición de su repertorio completo y algunas fiestas para recaudar dinero. En Rosario, el teatro El Rayo Misterioso es un buen ejemplo de esa política cuando pudo comprar su propia casa y se mudó de calle San Martín a su actual localización en Salta al 2900.

El Espacio Bravo nació en 2009 con la intención de crear una instancia de producción artística en la propia casa de Mazzadi Arro de Pasco al 1700, un detalle que prácticamente redundaría en una marca de identidad, luego consolidada con el nacimiento del grupo de teatro Hijos de Roche.

La utilización de toda la vivienda como escenario moldeó una forma de hacer teatro que se trasladó a su segunda sede de calle Salta al 1800 y a su tercera, de calle Santiago al 100, donde se encuentra actualmente.

Hallazgo. En diciembre pasado, las artistas recibieron la noticia de la obtención del subsidio. Y salieron rápidamente a buscar su nueva localización, ya que, por razones ajenas a sus decisiones, no podrían quedarse donde están.

Y la hallaron en Catamarca casi San Nicolás. Es una casa antigua, de las denominadas "chorizo", con patio y un galpón trasero que se convertirá en la novel sala de teatro.

Ni Mazzadi Arro ni Cunsolo ocultan su felicidad no sólo por dejar de alquilar. La casa propia les ofrece otra perspectiva con vistas al futuro.

La vida del grupo corría peligro por las circunstancias económicas en general y porque la compañía Warner les prohibió usar el nombre de su obra más emblemática luego de más de 200 funciones en casi ocho años de representaciones. La nueva casa "nos permitirá permanecer", dice la directora con satisfacción, quien confiesa, estaba al borde de tirar la toalla. Menos mal, porque rápidamente asegura: "Para nosotras el Espacio Bravo es una necesidad y estamos absolutamente seguras que algo bueno está por venir". Que así sea.

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