Escenario

"Es una buena oportunidad para mostrar que el hombre también es frágil"

Osvaldo Laport contó cómo es esta comedia escrita por el santafesino Rafael Bruza sobre cuatro amigos que intentan sostenerse mutuamente

Sábado 22 de Junio de 2019

Los hombres también lloran. Y se rompen. La tradicional idea de fortaleza masculina es puesta en crisis por los cuatro personajes de "Rotos de amor", la comedia que se estrena hoy, a las 21.30, en el teatro Broadway (San Lorenzo 1223). Osvaldo Laport, Pepe Soriano, Hugo Arana y Víctor Laplace interpretan a cuatro amigos que comparten sus confesiones más íntimas en esta pieza del autor santafesino Rafael Bruza dirigida por Andrés Bazzalo. "Es una buena posibilidad de blanquear al género masculino y decir que también es frágil a la hora de sentir", adelantó Laport a Escenario sobre la pieza que llega a la ciudad como parte de una gira nacional.

—¿Qué te interesó del texto?

—Desde mi lado es una experiencia de total aprendizaje porque más allá de ser un texto exquisito o de ser una comedia brillante, tiene ingredientes muy interesantes como la reflexión, la posibilidad de transitar otros estados anímicos de estos personajes con diferentes emociones de estos cuatro amigos. Y también creo que es una buena posibilidad de blanquear al género masculino como un género que también es frágil a la hora de sentir. Es una linda oportunidad en este momento de la sociedad tan por momentos irascible para mostrar que el hombre también llora. Por otro lado cuando me enteré que estaba Pepe Soriano, cómo me iba a perder la oportunidad de estar al lado de un gran colega. Y este fin de semana se sube Huguito Arana, además de estar Víctor Laplace.

—¿Como ves este momento de reivindicaciones femeninas frente a los arquetipos masculinos?

—Esos arquetipos son estructuras que arrastra la sociedad. Históricamente dije que no estaba de acuerdo con el Día Mundial de la Mujer porque entendía que conmemorar esa fecha no dejaba de ser una discriminación. Y me parece que es propio y natural que las mujeres ocupen un lugar en el que debió haber estado hace mucho. Más allá del hecho trágico de por qué se celebra el Día de la Mujer, era hora de empezar a igualar los géneros.

—¿Por qué están rotos los personajes de la obra?

—Porque justamente no tienen las herramientas y las posibilidades de poder solucionar sus historias. Me parece que es un espectáculo tierno, reflexivo. A veces cuando termina, desde arriba del escenario es normal ver hombres con lágrimas en los ojos. Rodríguez, Berlanga, Artemio y El Mudo son cuatro amigos entrañables, visitadores médicos, y mi personaje es el mediador para solucionar y calmar el sufrimiento de sus amigos o el personal. Se pasa de una comedia brillante a momentos muy emotivos. Pepe Soriano calificó con mucha sabiduría que la obra no tiene género, que en realidad es un ejercicio actoral. Más allá de la comedia y el drama, también está lo circense, el clown. Es un lindo texto para poder ejercitar.

—Se dice que estos personajes son perdedores sin remedio. Según tu larga experiencia como galán, ¿se puede hablar de ganadores o perdedores en las relaciones?

—No olvidemos que como sociedad, tanto los hombres como las mujeres tenemos todavía muchas caparazones y cargas en la vida que no nos permiten ser libres de cuerpo y alma. Tenemos muchas estructuras que no nos permiten volver a apostar con inteligencia, o perdonar, o ser perdonado, o aceptar el perdón. Por más ley de matrimonio igualitario, ley de igualdad de género, y que esto esto esté relacionado con la diversidad sexual, eso no garantiza que generaciones como la mía no se sorprendan con algunas cosas de total libertad.

—En "100 días para enamorarse" se ven esos cambios y esa transversalidad generacional...

—Bienvenido sea este género para que sea un puente para informar y sensibilizar sobre estos temas sobre los que la sociedad está huérfana de avances y de información, de poder ayudar no sólo a las nuevas generaciones sino también a las anteriores para que puedan sensibilizarse. Mi personaje en "100 días...", más allá de que como actor me sentí privilegiado de transitar esos textos y esa historia, también lo fui por hacer sentir identificados a muchos adultos, padres, abuelos, que se vieron reflejados porque estaban transitando una historia similar y no sabían cómo resolverla.

—¿Las redes o las aplicaciones también transformaron las formas de relacionarse?

—Ahí no te voy a poder acompañar porque confieso que yo me entero de esas aplicaciones por el entorno afectivo o amistades (risas). Pero no nos olvidemos que está muy cercano y presente la tecnología. Ahora ya manejo más Instagram que Twitter, y Facebook ha sido casamentero. Fue la primera red social que dio lugar a muchas relaciones de pareja. O sea estos nuevos sitios vienen después de Facebook, Instagram, Twitter y mañana vendrán otros. Yo conozco que gente que formaron una relación feliz y tuvieron hijos. Era esa la puerta que tenían que golpear y se abrió.

—¿Notás que la televisión refleja esa transformación?

—Se intentó hacer algo de eso, pero la vorágine de no darle tiempo a la ficción por el famoso rating hizo que muchas historias destacables no tuvieran posibilidad de una maduración. Se intentó, pero lo pasaron por arriba o lo tocaron con liviandad. Es una pena porque conozco relaciones que comenzaron por Facebook y siguen adelante.

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