Escenario

"Es duro luchar contra un gusto formateado por la industria"

Adrián Dárgelos habló de "Discutible", el flamante disco del grupo. Hoy tocan en el Festival Bandera.

Sábado 13 de Octubre de 2018

El nuevo disco de Babasónicos, que salió apenas ayer, se llama "Discutible". Y Dios sabe que nunca estuvo mejor puesto el título de un disco. Discutir es una vocación para Adrián Dárgelos, el líder de la banda. Su labia filosa y aguda, y por momentos algo enrevesada, es tan conocida como los hits de la banda. Entrevistarlo a Dárgelos es una aventura: si lo contradecís empieza a esgrimir un montón de argumentos en cadena, y si asentís se inquieta, como esperando a que le digan que no para saltar con su verba. Es uno de los mayores personajes del rock argentino. Así que tómalo o déjalo.

   Esta vez la excusa para hablar con el cantante es muy válida: "Discutible" es el primer disco de Babasónicos con canciones totalmente nuevas desde "Romantisísmico" (2013), y, justo en esta coyuntura, el grupo viene hoy a tocar a Rosario en el marco del Festival Bandera, que se realiza en el Hipódromo del Parque Independencia (ver aparte). Allí los Babas compartirán espacio con bandas como Las Pastillas del Abuelo y Los Espíritus, entre otras, y mostrarán los primeros cortes de "Discutible" ("La pregunta", "Cretino" y "Bestia pequeña"), más sus clásicos de casi tres décadas de carrera.

   Desde hace tiempo había expectativa con el nuevo material de Babasónicos, el álbum de estudio número 12 de la banda. Desde el barullo incesante de las redes sociales se comentaba que iba a ser un disco de quiebre y experimental (no lo es, en absoluto), pero Dárgelos se encargará, como siempre, de teorizar sobre el mito del cambio permanente que es la marca registrada del grupo. En charla con Escenario, el cantante se explayó sobre la génesis de "Discutible", disparó contra "el gusto formateado por la industria" y aseguró: "Babasónicos gana a una generación nueva con cada disco".

   —¿Cómo se gestó "Discutible"?

   —Para nosotros hacer un disco es luchar contra lo que nos es natural y nos es cómodo. Es elegir confrontar con lo más inesperado para nosotros, hacer un disco en contra de nuestra mínima naturaleza. Hicimos un disco donde los instrumentos no se superponen, las estructuras se reducen y todos tratan de demostrar la máxima expresión de belleza, más cercana al parlante, donde la interpretación tiene un lugar de dramatismo que impera sobre las cosas. Quisimos trabajar una escala de preciosismo sin mucha superposición, con desnudez y fragilidad. Siempre buscamos un horizonte que nos sea revelador, más lejano, y que nos haga replantearnos.

   —¿Hay una especie de reacción al disco anterior, "Romantisísmico", en el sentido de buscar una diferencia puntual?

   —Sí. Ese es un punto de partida que siempre nos sirvió. No queríamos repetir "Romantisísmico" ni tampoco la instrumentación de "Impuesto de fe", que tenía instrumentos más acústicos. "Romantisísmico" es un disco que se lleva todo puesto porque tiene muchos arreglos, está muy instrumentado. En este disco las canciones están construidas sobre partes más simples de armonía, sobre estructuras más cortas pero menos repetitivas. Es más simple y difícil a la vez. Es pensar la música desde lados distintos. Babasónicos se plantea hacer música que no se podría haber hecho antes. Nosotros le damos espacio a la tecnología, y el lugar donde se conciben las canciones tiene que ver con la actualidad.

   —Yo no noté tanto contacto con la actualidad desde las letras.

   —Bueno, en algún punto. Hace mucho que murió la denuncia literal de la realidad. "La pregunta" es un enorme planteo de hacia dónde vamos. "Trans-algo" está escrita desde una primera persona trans. "Orfeo" habla de una especie de cantante que busca su público. Y lo busca en el momento, no pretende arrastrar un público del pasado, quiere su público nuevo... Eso también es un disco, un llamado a un público nuevo, que es desconocido a vos. Es un llamado para pedirle que levante sus antenas, que está llegando alguien que se parece a ellos. Yo creo que Babasónicos gana a una generación nueva con cada disco. Lo vemos continuamente.

   —¿Cómo llegaron al título del álbum, a qué alude "Discutible"?

   —Todo lo que tratamos nosotros es discutible, no es algo que está totalmente aceptado. También notamos que hay cierta escena de la música popular que ya murió, entonces surge el interrogante de dónde te vas a parar ahora, en lo que todos aceptan o lo que todos rechazan. Parate del lado en el cual la belleza todavía puede ser discutida, no de lo estereotipado como bello.

   —¿Hay discos, películas o libros que hayan marcado este camino hacia el disco en los últimos años?

   —En una hora te lo respondo (risas), porque tengo que hacer memoria. Hay una escena de música que me llama mucho la atención, esa que está entre el hip hop y el R&B: Frank Ocean, Travis Scott y XXXTentation. Eso me gusta estructuralmente y compositivamente, a mí y a casi todos nosotros. Me llama la atención con respecto a la música pop-rock de guitarras que, aunque viene con bandas nuevas, sentimos que ya están haciendo un metarock, un rock que ya existió pero con caras más jóvenes. Ante eso, la escena de hip hop y R&B me llama la atención... Sobre los libros no sé qué decir, porque la cantidad de libros que leo por semana son muchos. Hay uno que me llamó la atención: "Trilogía de la guerra", de Agustín Fernández Mallo. Es un libro bastante discutible, hablando de eso (risas).

   —Con Spotify la escucha se ha fragmentado, se escuchan canciones sueltas, como simples. ¿Ustedes siguen concibiendo al disco como un todo, como un concepto?

   —Sí, a nosotros nos sirve esa idea para darle un contexto general a la producción. Pero sí, la escucha se fragmentó y tiene otra inmediatez. De todas maneras, la música por streaming hizo que haya una enorme cantidad de nuevos oyentes. El mercado de escucha de música se ha multiplicado por diez, exponencialmente. Nosotros, los que venimos de la escucha de la década del 80, somos el dos o tres por ciento de la escucha real del streaming. Somos la gente que escucha el disco de la banda que nos interesa. Después hay gente que organiza su playlist eligiendo los temas que le gustan. Es la gente que en los 80 y los 90 escuchaba los compilados. Esa gente es ahora el siete u ocho por ciento del streaming. El otro 90 por ciento es escucha eventual, gente que tiene entre 12 y 22 años, que escucha eso como si fuera una radio móvil, porque lo tiene regalado en el teléfono. No eligen la música, no saben los nombres de nadie. Arman una playlist manipulada por algoritmos. El panorama actual es complicado porque tenés que luchar contra un gusto formateado por la industria, que es un gusto inconsciente, nadie lo eligió. Es una manipulación que no tiene nada que ver con el gusto. Y eso conspira contra todo lo artesanal que tiene la música.

   —¿Vos cómo escuchás música?

   —Es irrelevante contar lo que yo hago...

   —En una entrevista reciente con Rolling Stone decís que no escuchás música con auriculares.

   —Es cierto. Yo escucho vinilos. Y me parece snob de mi parte. Pero está bien, yo tengo una atención de la música diferente porque hago música, tengo una conexión más subjetiva y paciente con la música. Y cuando quiero conocer algo que jamás escuché lo pongo en streaming.

   —Eso es bueno porque ya no te clavás comprando discos malos.

   —No creo que los más jóvenes entiendan ese concepto de "clavarse". Lo vas a tener que explicar (risas). Lo curioso es que yo me sigo clavando. Porque a veces quiero saber qué está haciendo tal músico y quiero escucharlo con tranquilidad. Y después terminó diciendo "cómo me clavé con esto" (risas).

   —¿Cómo vivís ahora la experiencia de hacer un show? ¿Te cansás más? ¿Sentís la misma adrenalina que una o dos décadas atrás?

   —La adrenalina supongo que es la misma. A veces vivo los shows con la conciencia de que sé que me quedan muchos menos. Tengo 28 años de escenario con Babasónicos, entonces superé más de la mitad. Por otro lado no me canso más, porque hay algo no racional, medio animal de la música. Hay algo físico que la música despierta en el cerebro, ese encantamiento... Cuando vos te subís al escenario se te pasan los dolores de panza, de cabeza... Esa catarsis, esa extrapolación del cuerpo bloquea determinadas señales de dolor. Hasta ahora eso me funciona. Yo tengo un show físico muy fuerte, pero no me canso porque siempre he tenido una vida bastante activa. Hice gimnasia siempre. No soy un Adonis, no soy un musculoso, por eso siempre comí bien y me mantuve activo. Nunca hice deportes de competencia, pero me encanta caminar, ir a la montaña, andar en bicicleta. Cosas lúdicas. Aunque prefiero leer, claro (risas).

   —Parece mentira que Babasónicos haya llegado a 28 años de carrera. ¿Qué los mantuvo unidos?

   —Las inquietudes, las búsquedas. También hemos tenido un crecimiento sostenido y parejo. Babasónicos es un éxito por la expectativa que provoca en los demás cada vez que hace un disco. Es evidente que nuestras canciones generan sorpresa, y eso nos provoca entusiasmo. Además está el hecho de venir de una época en la cual costaba mucho imaginarte un futuro como músico pop o popular. El poder salirte con la tuya también es importante. Y después está eso hermoso que tiene la música, esa relación de trance de la que hablábamos recién. ¿Cuánto pagaríamos nosotros por estar más tiempo ahí, en esa relación? Al final un músico no es uno que sacó dos discos cuando tenía 20 años. Un músico es alguien que pudo abrazar durante el tiempo esa relación que extrapola a la música con el hombre. Quizás nosotros estamos luchando por sostener eso.

Encuentro en la cuna del rock argentino
Rosario, la ciudad donde nació el rock argentino de la mano de Los Gatos, el mítico grupo de Litto Nebbia, vivirá hoy la primera edición de su propio festival de rock, el Festival Bandera. El encuentro será a partir de las 15 en el Ovalo del Hipódromo del Parque Independencia. En un mismo día, en tres escenarios distintos, se presentarán bandas como Babasónicos, El Kuelgue, Las Pastillas del Abuelo, Los Espíritus, De La Gran Piñata, Dancing Mood, Miss Bolivia y los locales Killer Burritos, entre muchos otros. Además habrá espacios de peluquería, juegos de realidad virtual, fútbol tenis, ping pong, muestras fotográficas, patios cerveceros y gastronomía. Las boleterías del Hipódromo (ubicadas en Avenida Gobernador Caesar, frente a Provincial) se habilitarán a las 14 y continuarán abiertas hasta el final de la jornada. El único ingreso de público se realizará desde la intersección de Ovidio Lagos y Dante Alighieri. Las puertas se abrirán a las 15. Desde esa hora permanecerán cortadas las calles que rodean al Hipódromo para la circulación de transporte desde las siguientes intersecciones: Alighieri y Lagos; Alighieri y 27 de Febrero, y 27 de Febrero y Gobernador Caesar.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});