Escenario

Eruca Sativa: "El movimiento feminista no tiene vuelta atrás"

La líder del trío, Lula Bertoldi, habló de la exitosa carrera del grupo y de la lucha de las mujeres por una sociedad más equitativa. Hoy se presentan en Rosario.

Sábado 23 de Junio de 2018

Desde el escenario con su guitarra eléctrica, o desde las marchas y las redes sociales con su discurso feminista, Lula Bertoldi es la fiel imagen de una mujer aguerrida y sensible. Esa marca es la que siempre distinguió también a Eruca Sativa, el grupo más exitoso del nuevo rock en Argentina. El trío formado por Bertoldi (guitarra y voz), Brenda Martín (bajo) y Gabriel Pedernera (batería) viene de vivir un año muy intenso: llenaron un Luna Park, ganaron tres premios Gardel por su disco "Barro y fauna" (2016), fueron nominados a los Grammy latinos y tocaron por primera vez en España. Ahora, para coronar este gran presente, el grupo está celebrando sus diez años de carrera con una gira que hoy los traerá a Rosario. Eruca se presentará esta noche, a las 21, en el teatro Vorterix (Salta 3519), con un show que va contando la historia del trío a través de las canciones. Como artista invitada actuará la rosarina Mavi Leone.

Antes de llegar a la ciudad, Lula Bertoldi charló con Escenario sobre el incansable trabajo de su banda, los cuestionados premios Gardel, su debilidad por el folclore y su participación activa en la campaña por el aborto legal, seguro y gratuito. "Hay que luchar contra el machismo naturalizado", afirmó.

—¿Qué balance hacés de estos diez años del grupo? ¿Cómo recordás ahora los comienzos de la banda?

—Fueron diez años de muchísimo trabajo. No paramos nunca. Solamente paramos con Brenda para ser madres. Nos tomamos un par de meses para parir y para entender de qué se trataba ser madre primeriza (risas), que no es nada sencillo. Pero fue la única vez en diez años que estuvimos unos meses sin tocar. Igual de las puertas para adentro seguimos componiendo y trabajando mucho. Fueron muchos años de amar la música y de trabajar en pos de las canciones. Cuando veo las fotos y los videos de los comienzos de la banda siento que han pasado más de diez años. Lo que cambió fue la forma de hacer las cosas, porque nos profesionalizamos bastante más. Pero el fondo y el objetivo sigue siendo el mismo: hacer las canciones que nos gustan, tratar de sorprender con las sonoridades y tratar de ser únicos, de tener personalidad. Eso sigue vigente y es el motor que mantiene viva a la banda.

—Ustedes tuvieron muy buena repercusión desde su primer disco, "La carne". ¿Por qué pensás que se dio así? Hay bandas que recién logran un reconocimiento en su tercer o cuarto disco...

—Es difícil contestar eso. Son una cantidad de variables que se juntan en el mismo momento. Tal vez en ese momento nuestro sonido llamó la atención, y también la formación, con dos mujeres al frente. No sé cuál fue el mix, pero sin dudas estaba abierta la puerta a una renovación, la gente estaba más receptiva a escuchar algo nuevo. Tal vez justo ahí se abrió una brecha y llegamos nosotros.

—¿Cuales fueron los momentos más calientes, los que más marcaron al grupo?

—La venida a Buenos Aires (el grupo es de Córdoba) fue un paso muy grande. Fue un salto que nos hizo estar más presentes en todo el país. Nos relacionamos con bandas, con gente del ambiente, ese fue un punto clave. Otro momento fuerte fue nuestra primera nominación a los Grammy latinos (en 2013). Eso hizo que nos abramos al mercado latino, que es mucho más amplio. Nos pasaron muchas cosas importantes, pero recuerdo especialmente esas dos porque una tuvo que ver con exponer la banda a nivel nacional y la otra a nivel internacional.

—Ganaron tres premios Gardel por "Barro y fauna", su último disco. Algunos cuestionan a los Gardel porque los consideran "los premios de la industria". ¿Cómo se llevan ustedes con la industria discográfica?

—Creo que bien. Nosotros arrancamos siendo independientes. Nuestros primeros dos discos son independientes, aunque contamos con una mano muy grande que nos dio la UMI (Unión de Músicos Independientes). Cuando el tercer disco estaba terminado y listo para lanzar aparece Sony en nuestras vidas y se suma como una suerte de aliado, como un socio. Y eso está buenísimo. Somos parte de Sony Argentina pero ellos son súper respetuosos, se suman al laburo, hacemos como una suerte de sinergia. Sony nos banca de muchísimas maneras con las locuras que se nos ocurren. Una de esas locuras fue "Huellas digitales" (2014). Nosotros les dijimos: "Che, queremos grabar un disco en vivo en el teatro Opera con una orquesta sinfónica". Y nos respondieron "bueno, está todo bien, dale". Siempre nos apoyaron en las cosas que teníamos ganas de hacer. Me parece que todos tenemos que aportar para que la industria discográfica mejore y que realmente represente lo que sucede artísticamente en el país. Y no que la industria sea un ente en una burbuja y que lo que está pasando en el circuito artístico sea otra cosa. Mientras los artistas podamos ayudar a Capif (Cámara Argentina de Productores, la entidad que entrega los Gardel) y a todos los sellos que están en Capif a representar fielmente lo que sucede en los escenarios del país va a estar bien. Y en la medida que podamos hacerlo con un ojo crítico, que podamos mejorar las categorías, que durante el año se hagan actividades, que las bandas independientes se sientan representadas... Bueno, en la medida que eso suceda siempre voy a estar de acuerdo con los premios.

—Estuvieron de gira por Colombia y México. También tocaron por primera vez en España en marzo pasado. ¿Cómo es la experiencia de llegar a distintos países? ¿Qué fue lo que más te sorprendió de esa gira?

—Que otra gente con otro background cultural te escuche y te entienda es alucinante. Tocar afuera es una inversión muy grande, es una apuesta que hacemos a futuro. Es como un semillero, son apuestas que uno hace para poder seguir creciendo y seguir entendiendo qué pasa en otras partes del mundo. Yo creo que es importante componer con miras al mundo, no quedarse solamente en la Argentina. Lo de España fue un flash porque nos encontramos con muchos argentinos que nos habían visto acá y después se fueron a vivir a España. En diez años como banda esto te puede pasar (risas). También había españoles en el público, gente que nos sigue por las redes. El show que hicimos en Barcelona fue explosivo, había muchos fans con carteles, mucha gente con los discos. Fue muy emocionante encontrarnos con eso del otro lado del océano. No lo esperábamos. Como era la primera vez que íbamos pensamos que todo era ir a ver qué onda. Pero el lugar estaba explotado de gente que quería ver a la banda, que quería cantar y poguear.

—El año pasado hicieron un tema con Abel Pintos en el Luna Park. También compartieron escenario en Córdoba con el Dúo Coplanacu. ¿Les gusta especialmente el folclore? ¿O están abiertos a todos los géneros?

—Las dos cosas. Nos gustan muchísimos los folcloristas, o les folcloristas, mejor dicho, porque hay muchas mujeres que para nosotros son referentes, como Mercedes Sosa o la Bruja Salguero, que es tremenda. Yo me siento muy identificada con ellas. Si bien no hago folclore, creo que es una de las músicas más poderosas del planeta. Capaz que si tengo que elegir entre Zeppelin y Atahualpa (Yupanqui) te elijo a Atahualpa (risas). El folclore me conmueve mucho. También tuve un acercamiento con el tango, pero estoy metiendo la nariz para ver de qué se trata. Admiro mucho a los tangueros nuevos como la (Orquesta Típica) Fernández Fierro. Me vuelan la cabeza cada vez que los veo. Me gustaría en algún momento poder colaborar y hacer algo con ellos.

—A principios de este año te sumaste a la campaña por el Aborto Legal. ¿Qué te decidió a participar de esa lucha?

—Lo que me llevó a esa lucha fue todo el movimiento feminista, porque me siento muy identificada con el movimiento. Me siento parte y no hay vuelta atrás. Una vez que uno entiende de qué se trata el feminismo no hay forma de no querer bancarlo a full. Es un movimiento que busca una sociedad mucho más equitativa, más justa, que, aunque suene utópico, paso a paso se puede ir logrando en tu propio contexto, en tu realidad del día a día. La utopía se vuelve realidad cuando la podés llevar a cabo con el que tenés al lado. El feminismo no es la contracara del machismo, al contrario, es un deseo de que la sociedad sea un poco más justa. La campaña nacional por la legalización del aborto tiene mucho de eso, de justicia social, de igualdad entre mujeres, de igualdad entre segmentos sociales. El trasfondo de la campaña va más allá del aborto seguro y gratuito, es mucho más profundo y tiene que ver con esa búsqueda utópica que es realizable. El 90 por ciento de los ámbitos de la vida cotidiana son machistas, y lo peor es que eso está naturalizado. Se da por hecho que es así, que está bien así. Y no. Hay que luchar contra el machismo naturalizado.

—En el rock argentino hubo denuncias de casos de abuso y acoso. ¿Hay un cambio real de conciencia en el rock con respecto a estos temas?

—Sí, quiero creer que hay un cambio. Pero tal vez ahora el cambio se da por temor. Piensan: "No me voy a mandar un moco porque me pueden escrachar". Tal vez en este momento funciona de esa forma, y no porque la actitud está mal. Pero bueno, es la forma en este momento en que hay que detenerlo en seco, porque tienen que dejar de ocurrir estas cosas. Quizás las nuevas generaciones ya lo naturalicen como algo que está mal. Me parece que ese es el próximo paso. Tengo toda mi fe puesta en las próximas generaciones.

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