Escenario

Eran sólo cuatro tipos

Eran cuatro tipos. Cuatro melenudos subidos arriba de una terraza cantando fuerte y claro.

Miércoles 30 de Enero de 2019

Eran cuatro tipos. Cuatro melenudos subidos arriba de una terraza cantando fuerte y claro. Los Fabulosos Cuatro lo habían hecho de nuevo. Sorprender casi sin darse cuenta, sin proponérselo o vaya uno a saber.

Hacía más de dos años que no tocaban en vivo y armaron una movida que, de ser en tiempo de redes sociales, hubiesen provocado un caos de alta gama en la vereda de Apple Records. John y Ringo se habían puesto los tapados de sus mujeres para combatir el frío. Hicieron varias tomas de cinco temas, la lista pudo haber sido otra, pero no le importó a nadie. Tocaran lo que tocaran sería genial.

El director no era un improvisado y llevaba el cine en la sangre: Michael Lindsay-Hogg era hijo de Orson Welles, nada menos. Armó un set de filmación en cada esquina de la azotea, puso cámaras en la calle y logró capturar climas icónicos para el documental "Get Back", que finalmente nunca se concretó pero se plasmó en algo superior: la película "Let it be".

Eran cuatro tipos, pero a la hora de la verdad no estaban tan solos. Porque además del hijo del director de "El ciudadano" estaba en esa terraza otro histórico, Alan Parsons. El mismo ingeniero de sonido que manejó las perillas de la consola en aquella gema de Pink Floyd titutada "El lado oscuro de la luna". Y en medio de ese momento histórico, de la filmación, de aquel sonido único tan visceral como despojado, irrumpían John, Paul, George y Ringo.

Tocaron 42 minutos en la terraza y los sacó la policía porque alteraron el orden inglés y utilizaron un volumen excesivo. Eran sólo cuatro tipos. A 50 años de aquella aventura, el mundo se rinde ante ellos. Porque estos cuatro tipos cada día tocan mejor.

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