Escenario

Entre volver al pasado y apostar al futuro

Pese a Mirtha, Marcelo y Susana, sobresalieron "Un gallo para Esculapio" y "El maestro". Lo peor: "Fanny la fan".

Domingo 31 de Diciembre de 2017

¿La tele de antes o la tele de ahora?¿Hay antes y ahora o hay continuidad?¿Si siguen Mirtha, Marcelo y Susana, no es todo más de lo mismo? Las preguntas se suman y se superponen al hablar de la televisión de aire de 2017, en una temporada en la que confluyen buenas, como "Un gallo para Esculapio", y malas, como la abrupta salida del aire de "Fanny la fan". Y en el medio, una tevé que año tras año pierde más de lo que gana principalmente por dos motivos: el temor al recambio (léase Legrand, Tinelli y Giménez) y el aluvión de Netflix, que a fuerza de grandes series postergó a una pantalla chica que en muchos casos atrasa demasiado.

En otro año de bajo encendido (y van...), despegaron del resto las ficciones con formato de serie. Por eso no fue casualidad el golazo de "Un gallo para Esculapio", de Telefe, que ya confirmó una segunda temporada y fue la gran ganadora de los Premios Tato; y "El maestro", de El Trece, gracias a la magia interpretativa de Julio Chávez, al oficio de Inés Estévez y al talento de Carla Quevedo, quien pese a tener una larga trayectoria es casi una desconocida en la tevé.

Lo mejor de la TV Pública fue "Cuéntame cómo pasó", que finalizó el jueves 21 de diciembre y fue por lejos lo más visto del año en la tevé estatal. Pero más allá del rating, el suceso de "Cuéntame..." fue simplemente porque a través de un formato probado y exitoso en España se permitió revisar el pasado argentino en un 2017 donde el caos social y político se adueñó del presente.

En este contexto, América sacó un plus de ventaja con los envíos periodísticos en un arco que va del ya asentado "Intratables", que sumó voces de opinión a pesar de que a veces los gritos taparon las ideas; y se afirmó Luis Novaresio, flamante ganador del Martín Fierro de Oro, en un envío volcado al interés general como "Debo decir", que sobresalió por la frescura con la que se expresaron los invitados en un ambiente distendido.

Otro punto alto, también en plan de charlas relajadas, fue "Podemos Hablar". El nuevo envío de Andy Kusnetzoff provocó algún reclamo público de Legrand por una supuesta copia del formato "cena con invitados", pero lo que en rigor le molestó fue que el ex "CQC" impuso su equilibrio y oficio para sacarle respuestas reveladoras a quienes se sentaron a su mesa. Algo que Mirtha nunca logró sencillamente porque sus interlocutores jamás llegan a completar una frase, dado que ella los interrumpe una y otra vez.

Surfeando entre el cielo y el infierno, "Las Estrellas" se coronó como la tira diaria más vista en una temporada con claroscuros. El quinteto de hermanitas bellas que encarnan Celeste Cid, Marcela Kloosterboer, Natalie Pérez, Violeta Urtizberea y Justina Bustos coparon el prime time en los primeros meses al aire a base de la naturalidad de las actuaciones y un cruce de vínculos que prometía. Pero después se convirtió en historias chicle de chicas aburridas buscando novios en su hotel chic, que nunca te dejaban con las ganas de ver el próximo capítulo.

Encima, con las deserciones de Gonzalo Valenzuela (que ahora volvió) y Rafael Ferro (que no vuelve) se sumó ruido a la trama, en la que Luciano Castro (que entró como invitado y siempre fue protagonista) aporta un plus de comedia y ternura, mientras que Pedro Alfonso es, lejos, la peor incorporación que tuvo la ficción. Y ahora, para caer a tono con las parejas del mismo género, explotan a full el vínculo de Flor (Urtizberea) y Jazmín (Julieta Nair Calvo), en un claro manotazo de ahogado para sumar rating.

Lo peor del año, sin dudas, fue la poca paciencia que le tuvo el canal de las pelotas a "Fanny la fan". Más allá de que la historia no era lo que se dice "la" historia, revistió cierta injusticia que se la bancara menos de un mes al aire, con cambio de horario incluido. Hay que decir que la trama de la ficción dentro de la ficción nunca sedujo al televidente, aunque si tuvo intención de engancharse le sacaron el plato de comida antes de agarrar los cubiertos.

Agustina Cherri no fue la mejor idea para encabezar una tira, en un guión que tampoco encontró el tono justo entre la comedia, la ironía hacia el universo televisivo y el romanticismo. Quizá Underground pecó de pretenciosa con la buena intención de apostar por algo innovador. Por suerte, la productora de Sebastián Ortega tuvo revancha con "Un gallo para Esculapio", que en base a un relato crudo y brillantes actuaciones de Peter Lanzani, Luis Brandoni y Luis Luque, sirvió como pintura de cierto infierno bonaerense, ocupando un espacio que ya había transitado "Okupas" e incluso "El marginal".

En cuanto a las ficciones extranjeras, en este 2017 hubo menos voracidad por las series bíblicas y sólo se mantuvo "El sultán", en Telefe, aprovechando el efecto Onur de "Las mil y una noches". En tanto, el costumbrismo de Estevanez siguió haciendo pie con "Golpe al corazón" y hasta hubo un buen intento de culebrón con giro policial con "Amar después de amar".

La TV Pública también acertó con "Balas perdidas", la miniserie del director rosarino Hugo Grosso protagonizada por Luis Machín y un gran elenco de actores locales. Y fue saludable el ciclo de entrevistas de "Cada noche", en donde hubo variedad de opiniones en un clima intimista y una puesta lograda, aunque fue lamentable cierto exceso de protagonismo de Graciela Fernández Meijide.

Con más sombras que luces, la tevé de aire del año próximo promete volver con más Mirtha, más Tinelli y más Susana, que volvieron a apostar a una tevé del pasado, sin moverse de los esquemas archiprobados. Por suerte, quizá las ficciones se animen a más gracias a la buena influencia del formato de series. Ahí sí, lo nuevo, si es bueno, será bienvenido.

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