Escenario

"Entre los artistas y sus admiradores siempre hay una dependencia mutua"

Emmanuelle Seigner es dueña de una belleza enigmática. También, de un curioso talento, además de actriz, canta y lo hace con una sensibilidad poco común. Por eso fue elegida por la directora Emmanuelle Bercot para que protagonice “Backstage”, la película con que hoy se renueva la cartelera de los cines rosarinos.

Viernes 26 de Diciembre de 2008

Emmanuelle Seigner es dueña de una belleza enigmática. También, de un curioso talento, además de actriz, canta y lo hace con una sensibilidad poco común. Por eso fue elegida por la directora Emmanuelle Bercot para que protagonice “Backstage”, la película con que hoy se renueva la cartelera de los cines rosarinos.
  En la película, Seigner encarna a Lauren Walks, una estrella de la canción francesa que, en el ocaso de su carrera, entabla relación con una de sus fans, una joven provinciana que padece una obsesión enfermiza con la cantante y sueña con formar parte del mundo, en apariencia glamoroso, de los artistas.
  Heredera de la tradición artística familiar, Seigner saltó a la fama después de protagonizar junto a Harrison Ford el thriller de Roman Polanski “Frantic”. Durante el rodaje se enamoró del director de “La danza de los vampiros” y “El bebé de Rosemary”, con quien se casó y tiene dos hijos, Morgane y Elvis.

Mujeres de nadie. Desde un principio Bercot pensó en una mujer para que protagonizara su película, aunque Seigner no fue su primera elección. “Escribí el rol para una mujer, no quería enfrentar a la muchacha a un cantante masculino para evitar esta cosa de seducción”, contó la realizadora de “Quelqué un vous aime”.
  “Ella me vino a la mente en algún punto cuando estaba escribiendo, pero en realidad no veía muy bien quién lo podría hacer en Francia”, confesó Bercot, quien antes de dirigir fue actriz de cine, y añadió: “Imaginé trabajar con algunas cantantes. Vi a muchas actrices, hasta que terminé con Emmanuelle”.
  Seigner, sin embargo, no dudó en aceptar el papel, aunque tomó distancia entre los puntos en común con su vida privada tiene la de su personaje. “No soy lo compleja y sufriente que reflejan mis papeles. Lo que sucede es que hago bien mi trabajo”, aclaró la actriz que el ganó un premio César por “Lugar Vendóme”.
  “Backstage” intenta revelar la trastienda del mundo del espectáculo y reflexionar sobre ella, pone el foco en la devoción que causan los ídolos de la música sobre los jóvenes, intenta desentrañar las motivaciones que mueven a los seguidores de una figura pública a obsesionarse con la imagen que muestran en escena.

Devoción fatal. “Se ve bastante claro en la película, yo creo que la muchacha está muy obsesionada por la cantante, este universo rico no pienso sea lo que le interesa, no le llega”, comentó Bercot, quien puso en ese lugar a Lucie, una adolescente que, como cualquier otra chica de su edad, tiene pósters y revistas con la foto de su ídolo.
  “Estas admiradoras tan extremas, no son personas abiertas al mundo, no les interesa, porque de hecho esta gente no entiende y no comparte su forma de comunicarse con el mundo que tanto las toca”, señaló, a modo de reflexión, la directora de “Backstage”, quien eligió para el rol de Lucile a Isild Le Besco.
  La amistad que establecen Lauren Walks y Lucie, una vez que se devela la verdad que se oculta detrás de las enceguecedoras luces del varieté, está cargada de tensión. “La relación entre admiradora y cantante tiene algo de erótico”, señaló Bercot. “Hay dependencia mutua, porque la cantante vive de sus admiradores”, agregó.
  Qué quieren los fans de sus ídolos es la gran pregunta de “Backstage”. También, su gran atractivo, porque es la pregunta que nos hacemos todos. “En realidad Lucie no quiere tomar el lugar de Lauren, sino más bien es una forma de identificarse con ella —concluyó Bercot—, cuando se pone un vestido parecido, una peluca de color semejante, es como una niña que quiere disfrazarse de princesa”.

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