Escenario

Entre crisis matrimoniales y la música electrónica

El Festival de Cine de San Sebastián mostró ayer la argentina "Aire libre" y la francesa "Eden",  dos dirigidas por mujeres entre las 17 películas que compiten por la Concha de Oro.

Jueves 25 de Septiembre de 2014

Aunque entre las 17 películas que compiten por la Concha de Oro sólo tres llevan firma de mujer, la jornada de ayer estuvo dominada por dos directoras con miradas muy personales: la argentina Anahí Berneri, que presentó la desasosegante "Aire libre", y la francesa Mia Hansen-Love, con el recital electrónico "Eden".

Berneri, que regresa al festival tras formar parte del jurado en 2012 y llevarse a casa el premio Fipresci en 2007 por "Encarnación", se introduce esta vez en el día a día de un matrimonio en crisis. Leonardo Sbaraglia y Celeste Cid encarnan con soltura a una pareja que se va distanciando pero a la vez se estanca en esa violenta situación, sin dar pasos que le lleven a una u otra salida.

"Aire libre" se pregunta "si es el hogar aquello que nos transforma en una familia", explica Berneri. La película plantea "una idea de matrimonio que para mí tenía que ver con cómo mantener el deseo. Por eso era importante tener dos grandes actores pero que también sean tan bellos como Leo y Celeste, porque con los años la belleza no es lo único importante en el erotismo".

Para Sbaraglia, este papel fue "muy difícil" de interpretar: "Creo que la sensación más persistente que había era la de hastío, de un sentimiento muy difícil de encontrar. No es una película en la que haya algo extraordinario, sino sensaciones muy sutiles, de mucha amargura y un dolor muy interno. Ese fue el desafío más grande", explicó. Y es que entre los protagonistas hay un "vínculo violento", apunta Berneri (Martínez, 1975), porque la crisis "no está puesta en palabras, sino que la violencia está naturalizada". Además, también es un retrato generacional: "El de una generación inmadura, la mía, a la que nos cuesta ser generosos con los demás. Y el matrimonio requiere mucho aire libre y mucha generosidad", señaló.

Precisamente saltando una generación en el tiempo se aterriza en "Eden", un hipnótico recorrido por la explosión mundial del "French Touch" como banda sonora de quienes vivieron su juventud entre finales de los 90 y el comienzo del nuevo milenio. Dance, techno, house y garage sirven de telón de fondo en esta historia sobre lo difícil que resulta pasar página.

Y eso fue lo que hizo Hansen-Love tras sus trabajos anteriores ("Tour est pardonné", "Le père de mes enfants" y la celebrada "Un amour de jeunesse"), que considera una especie de trilogía. Por eso en "Eden", que toma su nombre de un fanzine de la época de las primeras raves, se sirvió de la experiencia de su hermano Sven tras 20 años como DJ de garage (un subgénero de la música electrónica).

Así, de manera similar al Manchester de "24 Hour Party People" de Winterbotton y a lo largo de más de dos horas, la cineasta captura esa efervescente juventud parisina del "French Touch", que aún hoy sigue sonando en las pistas de baile con dúos como los robóticos Daft Punk. Noches sin fin regadas de éxtasis y cocaína en las que también se muestra la otra cara de un modo de vida que no siempre coincide con champán y hoteles caros.

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