Escenario

Encuentro Argentino de Grupos Vocales en Posadas, una expresión que no tiene límites

Los hermanos del canto vocal volvieron a fundirse en un abrazo, a reconocer en el otro caras nuevas y a derramar una lágrima por el amigo que ya no está. Pero la idea matriz sigue vigente, activa. La clave de los encuentros argentinos sigue siendo el factor humano. De allí emana la esencia.

Viernes 29 de Mayo de 2009

Los hermanos del canto vocal volvieron a fundirse en un abrazo, a reconocer en el otro caras nuevas y a derramar una lágrima por el amigo que ya no está. Pero la idea matriz sigue vigente, activa. La clave de los encuentros argentinos sigue siendo el factor humano. De allí emana la esencia.

Doce grupos llegaron para mostrar lo suyo, muchos para dejar en claro que la vigencia no es obra de la casualidad. Los organizadores de Enarmonía pintando no sólo buena parte del paisaje misionero, o Librevoz recorriendo el cancionero riojano con su particular estilo, o los bahienses de Raíces con un repertorio variado y levantando al público con algún tango de Piazzola. Apenas algunos ejemplos de la trayectoria no siempre reconocida de algunas formaciones que vienen peleando desde hace décadas para sostener en lo más alto la raíz del canto vocal.

Fueron tres noches de goce y la presencia del público fue el mejor termómetro. Alrededor de 400 personas por día le dieron el marco ideal al Teatro de Prosa del flamante Centro del Conocimiento, un complejo cultural ubicado en las afueras de la capital misionera. Fueron los locales de Canticoplas los encargados de abrir el fuego y pasaron el examen con creces, con un variado repertorio y una buena llegada al público. Después, los rosarinos de Presente también mostraron lo suyo. Con una nueva formación –hace apenas dos meses se sumó el tenor Raúl Andrés al cuarteto que además conforman Verónica Larreteguy, Fernando Yovaldi y Jorge Masagué-, el grupo nacido en barrio Acindar mostró nuevos arreglos y un muy buen manejo del escenario, ganándose un merecido aplauso y el reconocimiento de sus pares. Los platenses de Confluencia –en su tercera participación en la historia de los encuentros- fueron una grata revelación después de varias ediciones sin su presencia. De la mano de Luis Pepe Eijo, su director y hombre “serio” del grupo, el cuarteto sonó para deleite de la gente y los bises no se hicieron esperar. Y el viejo y querido broche de oro de la primera jornada quedó para Librevoz, un quinteto emblema del Movimiento, quien le rindió un emotivo homenaje a su provincia y honró el escenario por enésima vez. Las voces de Manolo Herrera, Carlos Nieto Ortiz, Camilo Matta, Nicolás Carrión y Andrés Flores, más la percusión de Luis Boix, dejaron su imborrable huella y el aplauso pareció extenderse en el tiempo y el espacio.

Ver y escuchar a un grupo vocal con tanto feeling con su gente es algo digno de destacar. Eso pasó con el grupo Enarmonía, quien logró una vez más transmitir desde su canto el mensaje de la tierra teñida de rojo. Y hubo más yapas, como el homenaje al recientemente fallecido escritor Mario Benedetti con “Te quiero”. Y en el medio, el anuncio de la gran movida que se vendrá en noviembre, cuando el grupo cumpla 25 años de actuaciones ininterrumpidas con la misma formación: Darío Luli Verón, José Francisco Chaparro, Roberto Bobadilla y Héctor Toly Dopazo. Doble festejo para los misioneros, que compartieron una emoción con su público y sus amigos del canto vocal. Llegaron luego los formoseños de Asayé, quizás una de las formaciones más jóvenes del Movimiento y que, por calidad vocal y humana, se ganaron un merecido lugar en los Encuentros. También presentaron una nueva formación –en la parte instrumental, no en la vocal- y pintaron su aldea de la mejor manera, sobre todo cuando una vez más sobre el escenario interpretaron “Cielo de mi infancia”. Son los organizadores del próximo encuentro, los días 30 y 31 de octubre y 1º de noviembre de este año. Los bahienses de Raíces trajeron enseguida sus particulares arreglos y toda la fuerza para interpretar temas del folclore tradicional y que después transformaron en un amplio abanico para abordar a Serrat y Piazzola, entre otros. Otra ovación en la noche posadeña. El cierre le correspondió a otra joven formación, Origen, de Los Toldos. Buenas voces y mucho sentimiento en cada interpretación, justamente reconocido por la gente que se llegó hasta el Teatro de Prosa.

La apertura de la jornada de cierre estuvo a cargo de otro joven grupo posadeño: Voz del Viento. Una formación mixta que creció y se asentó con el paso de los años y que le rindió un homenaje a don Ramón Ayala ofreciendo destellos de esa maravillosa provincia en varias de sus canciones. Y, de yapa, un lujito en la percusión: la presencia de Cacho Bernal. Los catamarqueños de Pirca llegaron trascartón con un variado repertorio de cuecas, chayas y zambas para llevarse a su provincia un sostenido aplauso. Enseguida, el grupo vocal Todocanto, locales ellos, trajeron la nota diferente del encuentro. Con un toque sostenido de humor realizaron variadas interpretaciones, desde “Pedro Navaja” a “El árbol ya fue plantado”, pasando luego a una sentida interpretación de “Por qué cantamos”, de Benedetti y Favero. Y su estilo fue reconocido por la gente. Fue entonces que hizo su presentación sobre el escenario otra joven formación: Algarrobal de La Rioja. Voces privilegiadas amalgamadas para conformar un grupo de gran jerarquía y un tenor como Oscar Huelmo, una delicia para cualquier oído, experto o no. No sólo recorrieron la geografía riojana, sino que también viajaron por San Luis, Santiago del Estero –con la “Chacarera del pensador”, de Raúl Carnota- y hasta se animaron y con un chamamé en muy buen nivel. Para aplaudir de pie.

Los Encuentros Argentinos de Grupos Vocales, una ráfaga de aire puro que quiere perpetuarse en el tiempo. Un esfuerzo descomunal en cada edición, no siempre reconocido desde los estamentos oficiales. Un espectáculo de la música popular en su más pura esencia, intentando seguir y ampliar el camino iniciado allá por los 60’ por grandes grupos pioneros. La pelea sigue siendo la misma: no ceder espacios, mostrarle a los más jóvenes la riqueza de un canto distinto pero no por ello clasista o elitista. La gente del canto vocal cree que es posible y que la primavera de su esfuerzo está a punto de estallar y florecer.

 

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