Escenario

"En nuestros shows con Mayumana no hay mensajes"

El grupo israelí de fama internacional llega a Rosario el sábado 18 y el domingo 19 de octubre. Sergio Braams, uno de sus artistas, cuenta de qué trata el show “racconto”, y además opina el país de oriente.

Domingo 14 de Septiembre de 2014

“Parece un número de Tel Aviv”, dijo Sergio Braams desde Israel al atender el llamado de Escenario. Porque claro, tanto la característica rosarina como la de la capital de esa ciudad israelí poseen números similares. Braams es uno de los primeros miembros de Mayumana, la compañía que llega a Rosario el sábado 18 y el domingo 19 de octubre para presentar su nuevo show “Racconto” en el Auditorio Fundación Astengo.

   Mayumana rompió récords con sus espectáculos intensos y originales, que ya fueron vistos por más de 7 millones de espectadores en todo el mundo. La compañía conmemora con “Racconto” 15 años de creación artística, y el éxito alcanzado en los grandes escenarios del mundo como Nueva York, París, Madrid, Buenos Aires, Milán o Berlín. Se trata de una celebración llena de ritmo, movimiento, teatro, música, danza y humor, al estilo del Mayumana más puro y original.

   La compañía se caracteriza por tener integrantes de nacionalidades variadas y no se priva de fomentar la unión entre palestinos e israelíes. El caso de Braams no es la excepción, el guitarrista, percusionista, actor y campeón de “chasquido de dedos”, nació en la isla caribeña Curazao, en las Antillas Holandesas, a los 14 años se mudó a Holanda y luego se estableció en Israel, donde vive actualmente. Y es por eso que su pronunciación es tan particular, pues habla mitad inglés, mitad español. Antes de la gran presentación de Mayumana, el artista contó cómo será el show, qué tiene que tener un artista para ser parte de la compañía y cómo vive la guerra palestino-israelí.

   —¿Por qué decidiste irte de la isla Curazao, que es un paraíso en la Tierra?

   —Nací en Curazao, en la escuela hablábamos holandés y después en 1975, se comenzó a hablar papiamento, el idioma oficial de la isla. No decidí irme, sino que mis padres decidieron que nos mudáramos a Holanda cuando cumplí 13 años, y allí vivimos durante 14 años. Después estuve un año en Estados Unidos y luego me mudé a Israel en 1993.

   —¿Es cierto que tu incorporación a Mayumana fue contra tu voluntad porque Eylon, el fundador de la compañía, te perseguía por la calle y te convenció?

   —(risas) Con Nylon éramos vecinos cuando comencé a vivir en Israel. En ese momento yo tenía una banda de reggae y era muy popular entre los grupos locales porque no era común ver a “rastafaris”. Así que me empezaron a insistir para que me uniera a Mayumana. Eylon me había venido a ver varias veces pero no me hablaba porque era tímido, hasta que un día se animó y así comenzamos a ver mi incorporación a Mayumana. Trabajé mucho en el mundo del espectáculo antes de Mayumana. No tenía intenciones de hacer teatro, pero cuando fui a ver Mayumana la idea me gustó porque es lo que hacía en Curazao desde niño. Me acuerdo que cuando salíamos de la escuela, salíamos por el barrio y jugábamos a tocar la batería en los autos abandonados mientras las chicas de la isla bailaban al ritmo. En la isla siempre fuimos muy creativos con la música, el baile y el deporte, entonces incorporarme a Mayumana fue hacer todo eso de manera profesional arriba de un escenario. Es como sacar otra vez ese niño que llevas dentro.

   —“Racconto” ya fue visto por más de 7 millones de espectadores. ¿Cómo es?

   —Es el primer show que hicimos en Mayumana. Es una combinación de música, baile y teatro. Desarrollamos ritmo, percusión corporal, instrumentos convencionales y no tanto, como cubos y latas. A través de todo eso, generamos movimientos con mucha energía. También hacemos una parte de música y baile. Es un show muy técnico con mucha tecnología, es un show muy explosivo, que tiene mucha interacción con el público. Y es una combinación de todos los shows que hicimos.

   —Daniel Barenboim tiene su orquesta donde conviven músicos palestinos e israelíes para demostrar que la paz es posible. ¿Qué postura tiene Mayumana?

   —Nosotros también tenemos a palestinos e israelíes en nuestra compañía. En la compañía somos más de cien personas, actualmente tenemos tres shows simultáneos con distintos elencos. En este show vamos a ser 10 arriba del escenario. Somos de muchos lugares del mundo; Africa, Inglaterra, Argentina, Escocia, Suiza, España, Japón. Mayumana es paz y energía positiva. En nuestros shows no hay mensajes, hay energía pura y unión de diferentes culturas. Los integrantes de Mayumana desplegamos nuestra cultura y talento en el escenario, esas son nuestras raíces.

   —¿Cómo viven el conflicto bélico en Israel?

   —Lo que se ve por la tele es mucho más de lo que sucede en la realidad. Personalmente, siento que la situación en el resto del mundo, como lo que está sucediendo con los musulmanes a nivel religioso en Europa, me parece más grave. Es decir, le tengo más miedo a eso, que a vivir en Tel Aviv. Yo vivo en un barrio y la mayoría de mis vecinos son palestinos. El clima acá es totalmente diferente al que se vive en Gaza. Donde yo vivo, de un lado, hay una mezquita de musulmanes, y del otro, hay un lugar sagrado donde los israelíes estudian la Biblia. Así que me siento muy seguro donde estoy, tengo protección de arriba (risas). Soy muy espiritual y eso lo traduzco en la música.

   —En 2013 participaron del Proyecto Masada junto al músico israelí David Broza, cuyo abuelo fundó el asentamiento árabe-israelí de Nevé Shalom y el movimiento juvenil Habonim. ¿Qué significó haber formado parte de este espacio?

   —Fue muy importante. Broza siempre está interactuando con los palestinos. El saca a jóvenes de Gaza y los ayuda a desarrollarse. Esas son cosas que no se ven en la televisión. Acá hay mucha gente haciendo cosas por la paz. Y es muy importante mostrarle a las nuevas generaciones que es necesario aprender a convivir entre israelíes y palestinos.

   —Sos campeón de chasquido de dedos, ¿de qué se trata este título tan original?

   —Es una actividad muy popular en Curazao y cuando llegué a Israel nadie la conocía, entonces cuando hacíamos los ensayos con Mayumana me salió naturalmente empezar a hacerlo y automáticamente todos me preguntaron, “¡¿qué es eso?!” Entonces comencé a incorporar un solo de chasquido de dedos y baile en los espectáculos. Hacía un número rítmico, con efectos de micrófonos y baile en simultáneo.

   —¿Qué tiene que tener un artista para formar parte de Mayumana?

   —Lo más importante es tener coordinación y amor por la música y el ritmo. Tiene que saber moverse y tocar varios instrumentos. En nuestros primeros shows no hablábamos nada, pero luego empezamos a hacer sketches. Nos aprendemos los nombres de las comidas y bebidas de cada lugar a donde vamos y lo sumamos al show. Así que por eso también es necesario hablar varios idiomas. Pero lo más importante de todo para formar parte de Mayumana es tener alegría de vivir, energía y humor, tanto arriba como abajo del escenario, porque como somos tantos, a veces se vuelve todo una locura (risas). Por eso hay que saber convivir en un grupo para lograr una relación armónica con los demás integrantes. Mayumana es energía positiva y para formar parte de esto, uno tiene que estar un poquito loco, incluso para sobrevivir en esta vida también es necesario (risas).

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