Escenario

"En este contexto, más que nunca se actúa para vivir"

Juan Carlos Baglietto y Lito Vitale dialogaron por Zoom con este diario en la previa del show "Otras canciones", que será el próximo domingo por streaming

Domingo 20 de Septiembre de 2020

Cara a cara, pero por Zoom. Así es la lógica que manda en estos días de pandemia: Juan Carlos Baglietto en General Pacheco, Lito Vitale en San Telmo y Escenario del Diario La Capital en Rosario.

El motivo de la nota es anticipar el show por streaming que ambos músicos harán junto a dos de sus hijos, Jano Vitale en guitarra y Julián Baglietto en percusión, el próximo domingo 27 de septiembre, a las 19.30, titulado “Actuar para vivir, Otras canciones”. El show, con entradas disponibles en tickethoy, no tiene un título antojadizo. Primero porque Baglietto se encargará de aclarar en esta charla que “en este contexto, más que nunca se actúa para vivir”. Segundo porque este show de “Otras canciones” será muy distinto a aquel primer streaming del dúo “Luz del alba” del 25 de julio, precisamente porque en el repertorio no se repetirá un solo tema de aquel show. A menos que la gente pida algún clásico en los bises, a veces hay pedidos que son órdenes. Sin embargo, este dúo de músicos y amigos nunca sintió una imposición para juntarse a tocar. “Somos amigos desde hace muchos años y la base de nuestra relación musical es que disfrutemos de lo que hacemos y que no se transforme en un laburo”, dijo Vitale.

En la entrevista habrá risas, recuerdos, anécdotas y el sueño de una gira por todo el país en 2021 cuando se cumplan los 30 años del dúo Baglietto-Vitale. “Creo que lo que hacemos juntos es único” dirá Baglietto, y bastará un tango como “Naranjo en flor”, una zamba rockeada como “Piedra y camino” o un tema de la Trova Rosarina como “El témpano” en una versión del dúo para que eso que supone Juan se convierta en una certeza.

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   —Acá veo a los dos, hola Juan, ¿cómo va? te veo más flaco.

   Baglietto: Yo bajé como diez kilos...

   Vitale: ¿Cómo hiciste?

   Baglietto: ¿Cómo hice? Por un lado tengo una novia joven (risas) y la verdad es que cambié un poco la alimentación. Yo soy diabético, no soy insulinodependiente, pero bueno, nada de harinas...

   Vitale: ¿Cero pan?

   Baglietto: No, cero pan, no, porque como otro tipo de harinas, no estoy comiendo sanguchito, no, cosa que me encanta además, de vez en cuando hago algún pan, pero no estoy comiendo tortas, galletitas, aflojé con las pastas y aflojé con el tinto también...

   —Durísimo.

   Baglietto: Durísimo, sí, y también salgo de vez en cuando a hacer un poco de ejercicio, andar en bicicleta y esas cosas, pero tenés que tener la constancia de alguien que te machaque, sino solo no puedo.

   —¿Cómo hacés para no tentarte al hacer un micro en Youtube como “Cocinando con Baglietto”?

   Baglietto: Es que tampoco lo que cocino es muy calórico, como el micro tiene como concepto la idea de reciclar hay algunas cosas que son un poco más calóricas y con un poco más de harina, pero en general cocino con poco aceite, hago guisos...

   Vitale: Bueno, cambiamos de tema por favor.

   Baglietto: ¿Te agarró hambre, no?

   Vitale: Y, sí, boludo, claro.

   —Bueno, voy a hablar de algunos discos que pasaron por la historia de los dos. Y hay uno, el segundo de la etapa solista de Baglietto, titulado “Actuar para vivir”, que también es el leit motiv del próximo show de ustedes. ¿De aquel 82 a este 2020 se sigue actuando para vivir?

   Baglietto: Más que nunca en este contexto se actúa para vivir y no sólo tomemos como actuación el hecho de subirse a un escenario, ni tomemos como concepto de vivir el alimentarse, alimentar el buche, que también es eso. Porque para nosotros es un gran placer y es un laburo. Es indispensable tener ese alimento que es la música y la relación que te genera la música, no sólo con la gente sino con nuestro entorno . Nosotros con Vitale nos vimos en julio y ya hacía cinco meses que no nos veíamos, tocamos juntos el 25 de julio y ahora hace dos meses que no nos vemos.

   Vitale: Horrible.

   Baglietto: Claro, entonces esto de “Actuar para vivir” tiene que ver también con esto de aliementar el espíritu, la relación entre nosotros y además la relación con la gente. Con este método de las redes tuvimos que amigarnos, Vitale está más prendido con el tema de las redes pero yo tuve que aprender y amigarme, y es lo que es, lo que tenemos a disposición y tenemos que usarlo al máximo, tenemos que capitalizar estas herramientas para poder seguir estando en contacto con la gente que gusta de lo que hacemos artísticamente, pero además para seguir estando en contacto con nosotros mismos. Sí, se sigue actuando para vivir a full.

   —”Jaqueamos la inteligencia, la hacemos canción” dice la letra de “Actuar para vivir”. ¿Cómo se construye esa canción?

   Vitale: Bueno, nosotros somos amigos desde hace muchos años y la base de nuestra relación musical es que disfrutemos de lo que hacemos y no se transforme en un laburo. Lo único que tiene de laburo es que uno cumple horarios y de vez en cuando cobra por lo que hace, pero fundamentalmente todo lo demás lo tiene de amateur y porque nos gusta. Cuando la cosa va mejor hay más conciertos y cuando no anda tan bien hay menos, pero nosotros armamos una historia muy dinámica en la cual durante estos treinta años hemos tenido períodos de vacaciones, en los que cada uno fue haciendo cosas con otros músicos y nos volvemos a elegir.

   —En los shows del dúo hay muchos momentos emotivos. Un caso puntual es “No olvides que una vez tu fuiste sol”. Ahí confluye la puesta escénica, el arreglo de Lito en el piano, la voz de Juan. Y ahí está el logro de ustedes: la gente se puede olvidar de la fecha de un show o del nombre de un tema, pero no se olvida del día que se emocionó con una canción.

   Vitale: Bueno, gracias.

   Baglietto: Sí, gracias, bueno, es el plato de la casa. Creo que gran parte de lo que le pasa a la gente tiene que ver con lo que nos pasa a nosotros. A mí “No olvides...” me sigue produciendo un cosquilleo interno importante y me parece que a Vitale le pasa lo mismo. Me vino a la cabeza una canción más nueva que también nos emocionábamos mucho, que es el tema sobre Kosteki y Santillán, ay, no puedo acordarme cómo se llama.

   Vitale: “Junio”.

   Baglietto: Sí, “Junio”, es tremendo. No sé si vale como analogía porque son dos temas muy distintos, pero a mí en “Junio”, por ejemplo, muchas veces no pude terminar de cantarla, me taraba en la mitad y no podía seguir. Y me pasó lo mismo con “No olvides...” en un acto de conmemoración del atentado a la Amia, en una parte, en la mitad, no pude seguir. Son circunstancias muy dramáticas en sí mismas, ese silencio, qué se yo. Son canciones que a nosotros nos producen cosas y por eso atraviesan a la gente. Eso es innato en el encare que cada uno hace de su actividad. Nosotros somos gente que no podríamos hacer música que no sea desde la emoción y la pasión, ya está en el ADN eso, no lo podríamos hacer de taquito, al menos la música que abordamos no nos da para hacerla de taquito, quizá si hiciéramos una música más festiva, con el único afán de entretener, uno lo podría tomar de una forma más liviana, pero esto exige de un profundo compromiso e involucrase hasta las últimas consecuencias. Yo creo que por eso, además, la gente nos cree.

   —Los dos venían del rock, pero hacen preferentemente tango y folclore. ¿Cómo hicieron esta suerte de Frankenstein entre el rock, el folclore, el tango y los temas de la Trova Rosarina?

   Vitale: Cuando Juan me convocó, primero que él quería que hiciéramos un disco para chicos y yo retruqué y propuse uno para grandes. La idea original era un disco doble que de un lado sea rock y del otro tango y folclore, pero dos razones nos decidieron por tango y folclore: una fue que cuando hicimos “Piedra y camino” y “Naranjo en flor” sentimos que por ahí había algo bueno; y la otra fue que Juan ya había hecho un disco con una suerte de lados B del rock que es “Acné” y no quisimos repetir la jugada, así que ese fue el impulso principal.

   —Es que esas versiones hicieron redescubrir para los más jóvenes algunas músicas y algunas letras del tango y folclore. ¿Fue a partir de allí que creció el repertorio del dúo?

   Vitale: Bueno, en el primer disco están “Tonada del viejo amor”, “Piedra y camino”, por supuesto y “Naranjo en flor”, pero después hay otros tangos que fuimos haciendo, como “La última curda” , tenemos una versión bastante nueva de “Garúa”, que nos gusta mucho y sucede algo con la gente cuando la tocamos; como con “Zamba de Lozano”. Fuimos fomentando ese perfil y nos gusta. Yo sueño con que la gente en los festejos de los 30 años, en 2021, sienta algo de lo que estamos hablando, seguro que sí. Será el festejo de una dupla musical y artística que va creciendo con los años.

   —¿Habrá un disco de esa gira?

   Vitale: No sabemos todavía si haremos un disco, pero vamos a armar un concepto fuerte basado en la música argentina y también en la música rosarina. Habíamos pensado también hacer un disco de todos los compositores nuevos de Rosario, que no estén ni Fandermole, ni Abonizio, por ejemplo. Hay muchísima gente nueva en Rosario que sigue escribiendo con ese vuelo poético y la impronta de los más jóvenes.

   —El último disco del dúo se titula “Canciones inoxidables”, que refleja la vigencia de su repertorio. ¿Los temas siempre resisten el paso del tiempo, pese a clásicos como “El témpano” tan marcado a fuego en los 80, por ejemplo?

   Baglietto: Mirá, para mí las canciones no tienen fecha de vencimiento. Yo voy a seguir cantando “El témpano” y lo seguiremos tocando con Vitale hasta el momento que tengamos necesidad de cantar otra cosa, pero no porque uno diga “esto ya fue”. La música no vence, por lo menos la música que no está hecha para responder a la necesidad de una moda o de un interés que podría no ser exactamente legítimo a nivel de representatividad, ¿se entiende? Hay canciones como “El témpano”, que ni Adrián (Abonizio) soñó nunca lo que podría pasar con esa canción, y ni yo tampoco. A mí me sigue produciendo un gusto tocarla y cantarla, el día que no ocurra eso, armaremos otro repertorio y las dejaremos que descansen, pero no es que las canciones se pudren o se ponen feas.

   —La última pregunta: ¿qué es lo primero que van a hacer cuando termine la pandemia?

   Vitale: Ir a Villa Gesell.

   Baglietto: Ja, ja, ja, ¿seguirá existiendo para ese entonces el hotel Tejas Rojas?

   Vitale: Ja, ja, ja, Juan se ríe de mí porque hace 30 años que voy a un hotel de Villa Gesell, cuatro días nada más porque soy medio aparato, pero creo que este año no vamos a poder ir. Pero ojalá podamos volver a salir de gira, disfrutar las comidas, todo.

   Baglietto: Yo quiero hacer un asado con mis hijos y abrazarlos.

   Vitale: Abrazarlos sí, pero un asado lo podés armar, no son tantos, Juan.

   Baglietto: No es tan fácil, mis hijos tienen sus cosas, no vivo con ellos, yo quiero abrazarlos y juntarme a morfar. Y también con mis hermanos, para los Baglietto el tema de la cocina fue siempre una cosa importante en la comunicación de la familia. Extraño juntarme con mis hermanos, mis sobrinos, pero lo primero que haría es abrazar a mis hijos.

   —Y volver a tocar ante el público.

   Baglietto: Sí, subirnos al escenario. Extraño muchísimo subir a los escenarios. ¿Pero sabés hasta qué extraño? Hasta el olor de los teatros, ese olor a trapo, a madera y a humedad, qué se yo.

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