Escenario

"En esta sociedad de dos hermanos no hay celos ni peleas por temas de dinero"

Muchos pensaron que Pimpinela era el resultado del éxito de "Tú me prometiste volver" o de "Olvídame y pega la vuelta". Pero pasaron 25 años de esos hits y Lucía y Joaquín Galán se afirmaron a base de trabajo, dedicación y esa tozudez de imponer algo que puede gustar o no, pero es algo fuera de lo común en la música popular. El dúo cantará hoy, a las 21.30, y mañana, a las 21.30, en el teatro El Círculo.

Sábado 19 de Abril de 2008

A más de uno se le pasó por la cabeza que lo de Pimpinela era el resultado del éxito de "Tú me prometiste volver". Y otros pensaron que en verdad todo cambió después, cuando hicieron "Olvídame y pega la vuelta". Pero pasaron 25 años de esos hits y Lucía y Joaquín Galán se afirmaron a base de trabajo, dedicación y esa tozudez de imponer algo que puede gustar o no, pero es algo fuera de lo común en la música popular.

El dúo de los hermanos Galán cantará hoy, a las 21.30, y mañana, a las 21.30, en el teatro El Círculo (Laprida y Mendoza). Esta última reemplaza a la función de ayer, postergada por la intransitabilidad de las rutas.

"La personalidad del dúo es tan fuerte que fagocita cualquier proyecto de los dos", dijo Lucía Galán en diálogo con Escenario.

—¿Sentís que con Pimpinela crearon, casi sin quererlo, un género distinto dentro de la canción popular?

—Mirá, hasta el momento en que empezamos a cantar, hace 25 años, los dúos tradicionales cantaban los dos juntos, mirando a cámara, con las dos voces haciendo tonalidades diferentes. Pero esa cuestión de mezclar teatro con las canciones dialogadas no tenemos referencia que la haya hecho otra gente, y eso es lo que llega a emocionar o divertir más al público, esa actitud de espiar la vida de estas dos personas a lo largo de distintas historias.

—¿No sienten que hacen pequeñas telenovelas en escena?

—Sí, la gente se mete mucho con eso y nosotros también. Es un juego teatral que hacemos con el público, que se permite creer y meterse en cada una de estas pequeñas historias de tres minutos, y a nosotros nos permite jugarlas saliendo un poco de nuestra relación de hermanos.

—La gente no desconoce su parentesco, pero los ven como si fuesen pareja.

—Sí, y una pareja discutiendo (risas).

—¿Cuándo se hace 25 años un mismo formato no se teme repetir una fórmula probada?

—Si hubiera aflorado ese temor no hubiésemos durado 25 años, hubiese sido algo muy desgastante y muy reiterativo. Además, no hacemos en las dos horas de show canciones que planteen solamente conflictos de pareja, hay muchas otras temáticas, como el amor de padres a hijos, a uno mismo, a tu país, y eso cantamos nosotros. Son canciones de amor personificadas básicamente en dos roles: una mujer que dice «basta» a todas esas cosas que venía callando y un hombre que no le queda más que escuchar y entender que del otro lado hay una mujer que no acepta las cosas que la lastiman.

—¿Con eso les bastó para crear un estilo propio?

—Creo que ese es el estilo de Pimpinela, música y teatro. Después hay posibilidades e historias enormes que nos permitieron seguir vigentes y no quedarnos en "Olvídame y pega la vuelta" ni los arreglos de "A esa" y "A esa estúpida más". Tratamos de modernizarnos y de ver que las historias de ahora no son las historias de antes, que la mujer de ahora no es la mujer de hace 25 años y que ahora pasan otras cosas.

—¿Nunca tuviste la necesidad de comenzar un proyecto como cantante solista?

—No, ni se me pasó por la cabeza, ni tuve las ganas, ni la necesidad, ni me gustaría. Creo que lo que puedo ofrecer como Pimpinela es mucho más rico de lo que pueda ofrecer sola en un escenario, sería una solista más que puede cantar mejor o peor que otra. La personalidad del dúo es tan fuerte que fagocita cualquier otra propuesta musical de cualquiera de los dos.

—¿Qué códigos hay que cambiar para que lo de ustedes también tenga éxito en el exterior?

—Nuestra música es muy internacional, recorrimos más de diez veces cada uno de los países de Latinoamérica, fuimos a Italia y a España, tenemos cinco discos en portugués grabados para Brasil. Las historias de amor y de desamor son comunes en cualquier país del mundo y más que nada esta cosa latina de vivir todo a flor de piel, ser extremos a la hora de sufrir y de ser felices, no hay grises.

—¿Te cansa tener que explicar qué es Pimpinela?

—No me cansa porque no es tan difícil de explicar. Es la sociedad entre dos hermanos, entonces no existen conflictos que puedan llegar a disolver otros grupos. En Pimpinela no hay celos ni cuestiones económicas, ni quién firma más autógrafos ni quién es más famoso o quién gusta más que otro.

—¿Te pasó alguna vez que tuvieron que salir al escenario y estaban peleados?

—Sí, me pasó un montón de veces (risas). Pero son peleas estúpidas, infantiles, del tipo "mirá lo que te pusiste" y "vos mirá lo que sos". O uno que llega tarde y le digo: "Te estoy esperando". Pero nada es tan serio para que no estemos a los cinco minutos divirtiéndonos o riéndonos.

—¿Pero se reconcilian en el escenario?

—Se diluye todo, uno hace un chiste y ya está.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario