Escenario

"En el cine todo se hace a pulmón, hay que cargarse la película al hombro"

La actriz Cande Molfese, que se hizo popular en "Violetta" y "Soy Luna", contó cómo fue pasar del universo de Disney a la pantalla grande

Jueves 17 de Mayo de 2018

Cande Molfese comenzó a ser conocida por sus papeles en "Violetta" y "Soy Luna", las series de Disney para preadolescentes; se convirtió en una de las cuatro argentinas con mayores seguidores en las redes sociales y, ahora, debuta en la pantalla grande con "Bruno Motoneta", que llega hoy a los cines de Rosario. "Esta película es algo poco convencional en Argentina. No sé si hay películas para chicos con ciencia ficción. Estuvo bueno investigar por esa zona. Fue algo nuevo, tras tantos años en Disney", sostuvo la joven actriz en una entrevista con Télam.

Con 27 años y varios dentro del gigante del entretenimiento, el año pasado Molfese participó de la tira de Polka "Quiero vivir a tu lado", conduce "Etiquetados", un programa semanal que El Trece transmite en streaming, y acaba de terminar de rodar "Te pido un taxi", con dirección de Martín Amoya. "Las dos películas ("Bruno..." y "Te pido...") tienen una técnica muy similar y me sentí muy cómoda", explicó la influencer, que tiene más seguidores que, por ejemplo, Jimena Barón, Luisana Lopilato o La China Suárez.

En "Bruno Motoneta" Molfese interpreta a Auxilio, una extraterrestre que trabaja para un desopilante científico argentino (Fabio Alberti). Con un tono de comedia familiar en clave de ciencia ficción, "Bruno Motoneta" cuenta con el protagónico de Facundo Gambandé (también conocido por "Violetta") y un elenco que incluye a Cladio Rissi, Mirta Busnelli, Esteban Prol y Brian Buley. En charla con Télam, Cande Molfese habló de las diferencias entre el cine y el gigante de Disney, y aseguró que "salir a la vida es muy duro".

—¿Cómo sentiste tu primera experiencia para la pantalla grande?

—Fue increíble. Acostumbrada a la televisión, donde tenés que hacer diez escenas en un día, también fue muy bueno hacer una escena por jornada con una sola cámara. En Disney a veces trabajamos con cuatro y noté que el cine tiene mucha dedicación.

—Además debutaste compartiendo set con experimentados como Rissi y Busnelli.

—¡Sí! Con Facu nos sentíamos muy chiquititos en el elenco, al lado de grosos como ellos. Nos enseñaron mucho y se nota en la trayectoria que tienen. Además, fueron muy divertidos y generosos con nosotros. Un día Claudio nos contaba que él aprendió durante los baches entre trabajo y trabajo y que el actor debe saber esperar y, en tiempos de espera, hay que estudiar y formarse. Eso me quedó grabado.

—¿Cómo es la comparación entre el "mundo Disney" y el cine más de autor?

—Son cosas diferentes. Los proyectos de Disney son más a largo plazo y por eso se genera mucha familia en el trabajo: yo me llevé novio y mejor amigo, por ejemplo (risas). A nivel de producción es impresionante y te consienten mucho. Te organizan mucho la vida y eso está buenísimo, pero cuando salís de ahí es muy duro. En el cine todo se hace más a pulmón, de alguna manera hay que cargarse la película al hombro.

—¿Cómo es eso de "salir a la vida es muy duro"?

—Disney para mí es una escuela única. Ahí viví cuatro años con "Violeta", con una rutina con entrenadores para todo, desde lo actoral hasta lo musical, si la escena lo requiere. Después salís un poco a la vida y te das cuenta que se pone todo más difícil, con producciones más chicas. Yo había normalizado las giras por Europa, pero ahora veo en retrospectiva y no sé si algo así pueda volver a pasar.

—También debe haber diferencia en la relación con los directores.

—Sí, totalmente. Yo siempre tuve la suerte de que mis directores sean muy buenos y que estuvieran presentes, pero con Pablo sentía que la película era como su hijo. El quería plasmar en la pantalla lo que se imaginaba. Cuando un director tiene las ideas tan claras está buenísimo. Fue muy fácil trabajar así porque, además, considero que como actriz yo soy de las que se dejan dirigir.

—¿Y en cuanto a la composición del personaje?

—Se maneja otro idioma. En Disney hay que ser más precisos con la interpretación. Acá tenía más libertad para poder correrme de las líneas. Me costó, pero fue divertido y me sirvió para aprender.

—Tenés una gran repercusión en las redes sociales. ¿No te preocupa un poco la alta exposición?

—¡Yo ya estoy en el horno porque publiqué todo lo que pude! (risas). A veces le dedico más tiempo que el que debería a las redes, pero me lo tomo como un laburo y me demanda ese tiempo. Por otro lado, tengo una linda responsabilidad de mostrar lo que me gusta, como el deporte o intentar llevar una vida sana, y también me muestro como actriz.

—Con una vida en las redes sociales y la conducción de un programa por streaming, ¿considerás que la televisión tradicional ya tiene el certificado de defunción hecho?

—No, para nada. Son plataformas complementarias. En Estados Unidos también pasa lo mismo y no creo que por eso la televisión deje de existir.

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