Escenario

"En el cine me gusta la poesía de los cuentos que transmiten esperanza"

Pablo Gonzalo Pérez, realizador de "El kiosco", destacó que filmó una historia costumbrista de la Argentina actual, con las actuaciones de Pablo Echarri y Roly Serrano.

Jueves 28 de Marzo de 2019

Pablo Gonzalo Pérez presenta hoy su ópera prima "El kiosco" después de una espera de una década y media. Sobre la película, que está en la cartelera de Rosario, dijo que "cuando una historia se desarrolla en un universo que me resulta cotidiano, me gusta".

Según Pérez, en su filme "la caricatura funciona como un marco que a veces contiene al protagonista y otras lo encierra". A los 44 años y tras haber sorprendido en 2004 con su corto "Lo llevo en la sangre", uno de los que armaron "Historias Breves IV", Pérez encara la dirección de una comedia dramática en la que logró reunir un elenco fuerte encabezado por Pablo Echarri, a quien secundan Roly Serrano, Mario Alarcón y Georgina Barbarossa.

Montado entre la comedia y el drama, el realizador cuenta la historia de un padre de familia, oficinista, que cansado de su rutina ambiciona ser independiente y la posibilidad surge con una oferta de retiro voluntario que sumado a sus ahorros, le permitirá comprar el kiosco de su barrio natal, sin imaginar que aquel sueño puede, por motivos inimaginables, convertirse en una pesadilla.

Mariano, el protagonista de este ir y venir tiene una sola cosa en claro: quiere enseñarle a su hija que nunca hay que renunciar a la honestidad. En diálogo con Télam, estas son algunas de las reflexiones de Pablo Gonzalo Pérez.

—La historia es una combinación de realismo, de costumbrismo y caricatura, un cóctel que supo ser un clásico de Fernando Ayala.

—Agradezco la referencia al realismo y a la caricatura. Me parece que pueden funcionar bien juntos, que hacen un buen maridaje. Me gusta mucho el costumbrismo, lo siento cercano, me parece que permite contar historias simples, de gente común. La mayoría de los personajes que rodean a Mariano están trabajados con rasgos estereotipados, como caricaturas, y la idea es justamente encerrarlo, es decir que deviene una cuestión formal que apunta a dejarlo más solo y profundizar su crisis.

—¿Hay algo personal que te impulsa a elegir esta historia?

—Es el tipo de historias que me gusta escribir, algo que me puede pasar a mí o algún vecino. Me parece que cuando el cuento funciona, la identificación es mucho más fácil. Uno puede reconocerse en ese personaje. Ojo que a mí también me gustan mucho la ciencia ficción, el realismo mágico, la acción, el suspenso, pero por ahora las historias que escribí para cortometrajes fueron de este tipo, de las de a pie.

—Tu personaje está obsesionado por la honestidad. ¿Quienes se aferran a la honestidad son finalmente recompensados por la vida?

—A mí me gustaría mucho creer que sí, aunque lamentablemente todos los días tenemos ejemplos que parecerían demostrar lo contrario. Hay ejemplos de gente que detenta éxito a partir de un accionar traicionero, tramposo, y se ven pocos ejemplos de gente noble que triunfa, que están muy mediatizados. Son más comerciales las historias de trampas que las de nobleza, aunque seguramente son muchas más las de nobleza. Hay que tener en claro que el cine no es la vida, y que a la vez puede ser mejor que la vida, puede mejorarla. Entonces si el cuento me lo permite, puedo imaginar más nobleza. A mí en el cine me gusta mucho la poesía de los cuentos que transmiten esperanza.

—¿El tema del soñador estafado no pierde vigencia?

—Creo que al momento que estamos transitando esta historia le queda muy bien porque coloca al personaje en una cancha donde es muy difícil jugar sin traicionarse. Mariano es un símbolo, porque es en estos momentos difíciles cuando más hay que soñar.

—¿Cómo fue dirigir a un grupo tan sólido de actores?

—Trabajar con este grupo de actores fue espectacular, porque no sólo son grandes, sino que hicieron interpretaciones maravillosas y al mismo tiempo son grandes personas. Hacer cine siempre es complejo, pero ellos hicieron que sea más fácil porque son buena gente.

—¿Qué esperás del público?

—Espero que disfruten de la película, que se vean reflejados en algo, y que la sientan suya. Me encantaría que los invite a preguntarse qué habrían hecho ellos en el lugar de Mariano, cuando ya no tiene salida. Me encantaría escuchar que se ríen y emocionan. Sé que es muy ambicioso pero, bueno, es lo que sueño.

dupla letal. Pablo Echarri y Roly Serrano son compañeros de ruta en "El kiosco". una comedia tragicómica en la que la crisis del país es protagonista.

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