Escenario

"En el cine busco mi identidad"

El realizador estrenó esta semana "Eterno paraíso". Cuenta qué lo motivó a filmar la vida después de la muerte, a partir de una historia de amor

Sábado 20 de Octubre de 2018

Walter Becker cruza la barrera del misterio de la vida más allá de la muerte. Y lo hace a partir de una trágica e intensa historia de amor en "Eterno paraíso", la película que se estrenó esta semana en Rosario con los protagónicos de Matías Mayer, María Abadi y Guillermo Pfening. Becker, que debutó en la dirección junto a Lucas di Santo en "A dos tintas", explicó por qué eligió filmar esta historia y afirmó que día a día busca su identidad en el cine.

   —La película es un drama, con suspenso y hasta ciencia ficción, pero lo prioritario es una historia de amor. ¿Esa fue tu idea principal?

   —Para contar esta historia era fundamental tener como punto de partida lo esencial de la vida, que es el amor. El motor de nuestro día a día. Por eso decidí ubicar al protagonista en un instante crucial de su vida. Nunca estuve interesado en contar sobre la muerte, sino en un momento bisagra de las personas. La muerte está ligada indefectiblemente a la vida. Como personas, siempre vivimos la muerte de otro y nunca la nuestra. Podemos estar muy cerca de alguien, compartirlo todo y, de pronto, te deja, muere y no entendés nada. ¿Qué ocurre después de la muerte? ¿Cómo puede simplemente desaparecer alguien tan cercano? ¿Cómo podemos seguir viviendo los que quedamos acá? ¿Qué cosas no pudimos decirle? "Eterno paraíso" es un drama que explora esa búsqueda por carriles metafísicos.

   —¿Qué te sedujo para abordar una temática tan compleja que va entre la metafísico y lo paranormal?

   —Tenía claro que no quería contar una historia melosa y de golpes bajos. Me seduce jugar con un interrogante milenario que no tiene explicación. ¿Existe el paraíso? ¿Qué hay después de la vida? Más allá de cualquier religión y/o creencia, en situaciones límites queremos creer que existe algo y tenemos que aferrarnos a eso. Estos interrogantes contados en una historia de amor, por carriles metafísicos, hicieron que me cierre un combo perfecto. Mi interés narrativo fue plantear una historia cercana al espectador y que se encuentre con elementos escuchados. Por ende, escribí un guión basado en la realidad, con ideas universales.

   —Sos de Moisés Ville, pero rosarino por adopción ¿Qué te dio tu formación de la Escuela de Cine que considerás como una marca de identidad del cine rosarino?

   —La Escuela de Cine de Rosario me formó como director, como realizador, fue el vehículo que me brindó las herramientas para aprender este oficio. Sin esa base, hoy no estaría estrenando una película. Particularmente, no veo un movimiento para encasillar a las producciones locales como una unidad e identidad de cine rosarino. Hay diferentes realizadores y cada uno muestra su cine; influenciado por su identidad, por su historia, su vida social y su inconsciente.

   —¿Comparado con "A dos tintas", evolucionó tu cine en este trabajo?

   —"A dos tintas" fue realizada como tesis de la Escuela de Cine de Rosario, estrenada en un circuito comercial. Fue un aprendizaje acelerado e inconsciente de cómo hacer una película. Hoy mi cine está más afianzado al guión y a la dirección de actores. Como guionista trato de ofrecer una historia que lo satisfaga, pero de una manera que no espera, distinta. Día tras día, trato de buscar mi identidad en el cine.

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