Escenario

"En Argentina la libertad tiene un precio muy alto"

La actriz debutó como cantante y resultó un éxito. "Me importa muy poco lo que diga la gente porque estoy segura de lo que hago", afirmó. Hoy presenta su primer disco en el teatro lavardén

Sábado 24 de Noviembre de 2018

Jimena Barón está en todas partes. Es una de las estrellas del "Bailando 2018", uno de los programas más vistos del año. Está a full en las redes sociales, desde donde se expresa frontalmente y genera no pocas polémicas. Además es una de las protagonistas de la campaña por el aborto legal y la igualdad de derechos. Y, como si fuera poco, también debutó como cantante y compositora a fines de 2017 y se convirtió en un éxito. La actriz de 31 años —que desde muy chica se consagró en clásicos de Pol-ka como "Gasoleros", "Son amores" y "Los Roldán"— había cantado un puñado de temas en las ficciones en las que trabajó, pero el año pasado se dio el gusto de sacar su primer disco, que ya la pegó desde su primer single, "La tonta". Después siguieron otros hits como "QLO" y "Que regreses tu", que sumaron más de 35 millones de reproducciones en YouTube.

   Jimena se llevó un premio Gardel por su disco debut y asegura que está decidida a encarar una carrera en la música. Hizo shows en La Trastienda, en el teatro Opera de Buenos Aires y fue telonera de Maluma en el Hipódromo de Palermo. Hoy llegará por primera vez a Rosario para presentar sus canciones en vivo, a las 21.30, en el teatro de la Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza). Será un recital con banda, bailarines y coreografías, que recorrerá todos los temas del álbum y otras canciones que sólo salieron como singles. En charla con Escenario, la actriz y cantante contó que apostó a un proyecto musical invirtiendo plata de su bolsillo ("esto no es un curro", afirmó), dijo que está aprendiendo a ser "una buena feminista" y disparó contra los "prejuicios de los argentinos" con respecto a la sexualidad y las decisiones personales.

   —Vos siempre estuviste relacionada con la música, pero ¿qué te impulsó a grabar un disco?

   —Fue Lucas (Biren), mi manager y baterista, quien me impulsó a grabar. Fue la persona que me organizó y que me dio la confianza para hacerlo. La vida me fue llevando a ser actriz, tengo una carrera ya larga, hace 22 años que trabajo como actriz. Eso hizo que no tenga el tiempo necesario para dedicarle a la música. A mí me gusta hacer las cosas bien. No soy de grises. Quería lanzarme a ser cantante sin quedar como que uno aprovecha el hecho de ser una actriz conocida. Quería frenar y hacer un disco de verdad. Hace muchos años hice un intento de grabar y me empezaron a pasar canciones. Pero paré el proceso porque no entendía por qué estaba cantando cosas que yo no había escrito. Eran cosas que no tenían nada que ver con mi manera de pensar o de hablar. Para mí ser cantante significaba componer canciones, y para eso necesitaba tener tiempo libre y la cabeza aliviada. Yo en ese momento estaba haciendo una tira y hacer las dos cosas era imposible. Entonces me puse con el disco y frené lo demás. Ahí se vino un vértigo económico, porque yo necesito actuar para vivir. Pero me decidí y la confianza para hacerlo me la dio Lucas.

   —¿Tuviste miedo al principio por los prejuicios? Los cantantes profesionales no suelen ver bien que...

   —No, no. A mí me importa muy poco lo que piensa la gente en general. La gente siempre va a hablar, y la única manera de que eso te resbale es estar segura de lo que estás haciendo. Y para estar segura tenés que trabajar. Yo soy una gran laburadora, trabajo muchísimo. Después te puede gustar o no el resultado. Yo me voy a sentir insegura el día que algo no me haya exigido esfuerzo. Si yo me rompí el alma lo que diga la gente no me interesa, porque yo cumplí. Ser cantante era un sueño para mí, no quería cumplir con nadie más, era algo mío. Por suerte la propuesta funcionó y tenemos mucho laburo.

   —En una entrevista con Clarín dijiste que te costó mucho arrancar como cantante, que apostaste todos los ahorros que tenías. ¿Cómo fue ese proceso?

   —Fue difícil. Y lo sigue siendo. Yo podría haber hecho tres boliches por fin de semana cantando sólo "La tonta". Me llovían ese tipo de propuestas. Pero yo aposté a un proyecto musical: no fui a ningún lugar sin mi banda, mi vestuario y las bailarinas. Me interesaba mostrar que esto era un proyecto importante y no un curro. Nosotros tenemos un show montado y elegimos otro camino. La guita que juntamos, la que recuperé de mis ahorros gastados, se vuelve a invertir en otro video u otro tema. Fue ganar para volver a gastar, y me parece bien que sea así, ¿si no apuesto yo a mí misma quién va apostar? Además estamos en un momento complicado como país, y si vos querés hacer cosas con nivel cuestan plata.

   —¿Qué músicos o cantantes te inspiran? ¿Qué música escuchabas cuando eras chica o adolescente?

   —La misma curiosidad que tengo para todo la aplico en la música. Yo hice cursos de panadería, de básquet, de taekwondo, de artes marciales... Soy súper curiosa, y con la música me pasa lo mismo. Un día puedo estar escuchando a Romeo Santos y al otro día puedo estar escuchando cumbia o una banda indie inglesa. No sé si a la hora de componer esto influye. La primera inspiración creo que es un mensaje, ver qué me interesa transmitir, o qué energía estoy tratando de contagiar a los que me siguen.

   —En pocos meses te convertiste en una de las caras más visibles de la campaña a favor de la legalización del aborto. ¿Qué fue lo que te movilizó a hacerlo?

   —Siempre estuve convencida sobre la legalización. Y las marchas demostraron que somos millones los que pensamos así. Gracias a Dios es un tema que se planteó con más seriedad y fuerza ahora, pero esta lucha lleva años, y ya no hay nada que analizar. Yo me considero una feminista, y estoy aprendiendo a ser una buena feminista, porque estamos todos medio turulos por las imposiciones de la sociedad. Te hacés feminista sí o sí porque las cosas están como el culo y las condiciones son súper injustas para las mujeres. Tengo la suerte de tener colegas y compañeras sabias, con unos ovarios gigantes, como Muriel Santa Ana, Carla Peterson, Dolores Fonzi... Para mí fue súper fácil participar en la campaña. Además yo tengo casi cinco millones de seguidores en las redes sociales, y así como subo una foto mostrando el culo o un jean, cosas bastante superficiales, también tengo esta herramienta que se puede usar para difundir un mensaje y transmitir cosas importantes.

   —¿Pensás que hay una real toma de conciencia sobre el empoderamiento femenino o todavía hay mucho por hacer puertas adentro?

   —Hay mucho por hacer, pero ahora hay mucha más información y conciencia, y eso es importantísimo. Que el mundo sea consciente de esto es un montón. Pero todavía falta. A mí me pasa escuchar a amigas que dicen: "Bueno, no me acosó porque no me tocó". Pero no te tiene que llegar a tocar, se metió en tu casa, te maltrató... Qué mal estamos que hasta el extremo no lo vemos. Dimos un paso enorme, porque ahora todos saben lo que significa el sexismo, todos saben lo que significa el pañuelo verde y la bandera. Creo que estamos bien encaminadas en un camino que no tiene retorno, de verdad que no tiene retorno, esto yo lo siento.

   —Hay mucha gente en la redes que te cuestiona por querer comer sano, o por entrenar, que lo ven como algo superficial. Eso se reitera en otras esferas de la sociedad. ¿Creés que en la Argentina hay demasiado rollo con el tema del cuerpo?

   —La Argentina es un país totalmente desequilibrado, en todo aspecto (risas). En este país es tremendo ser homosexual, ser gordo, tener abdominales, hacer lo que se te canta... En Argentina la libertad tiene un precio muy alto. Yo he viajado mucho y viví en otros lugares. Tengo muchas cosas para valorar de la Argentina, acá la gente es genial y en Inglaterra, por ejemplo, son muy fríos, pero con respecto a la sexualidad y a las decisiones personales estamos llenos de prejuicios. Hay que dejar que los otros vivan su vida, el único límite es que te jodan a vos. Yo salto si a mí me joden, nada más. Ver a una persona plena con su vida, sea cual sea la decisión que haya tomado, me parece fantástico. Yo digo adelante y aleluya. Pero a la mayoría de los argentinos le jode lo que hace el otro, y si hablamos del cuerpo más todavía, y si sos mujer peor. Vos salís con un tipo y ya te preguntan ¿es tu novio? Y vos decís: Estuvimos una noche, pero no es mi novio. Entonces aparece el típico comentario de que el hombre es un capo y la mina un gato. Todo eso es agotador. Estamos en 2018 y hay que explicar esas cosas. Eso pasa cada vez menos, pero en algunas personas persiste esa mentalidad cuadrada.

   —Tu transformación física, ¿fue un signo de un cambio interno?

   —Yo no soy tan consciente de eso. Un poco por ser famosa, palabra que detesto, vivo en el día a día. En un momento me encontré con un cambio por un tema de edad y de entrenamiento. Yo siempre me había cocinado, pero un día empecé a cocinar de otra manera, con ingredientes más naturales, y empecé a tener una energía enorme comiendo distinto y entrenando. No significó en absoluto un esfuerzo, fue una rutina que me dio mucha energía y felicidad. A la vez eso me dio un cuerpo distinto que me da mucho placer, lo cuido y lo quiero. Pero siempre me llevé bien con mi cuerpo, en todas mis versiones. Nunca me puse como meta tener abdominales ni un cuerpo determinado, fue algo mucho más orgánico y espontáneo.

   —¿Cómo sigue tu faceta de cantante? ¿Estás pensando en un segundo disco?

   —Sí. Ahora sólo faltan cuatro semanas para que termine el "Bailando", y toda la energía está puesta ahí (ella baila junto a su actual novio, el bailarín Mauro Caiazza). Pero después de las vacaciones vamos a ponernos con el segundo disco, que ya está empezado. Quiero dedicarle todo el tiempo que sea necesario.

   —¿Tenés planes como actriz para el año que viene? ¿Hay algún personaje en particular que te gustaría interpretar?

   —Tengo muchas propuestas gracias a Dios, pero no tengo nada decidido. Mi cabeza ahora está en ganar el "Bailando". Sobre el personaje lo tengo muy claro: me gustaría hacer de mala, me gustaría ser una villana. Adrián (Suar) me lo prometió pero hasta ahora nunca cumplió (risas).


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