Escenario

El viaje de Aznar por 35 años de música

El ex Serú regresa a Rosario. La cita es hoy, a las 21.30, en el teatro El Círculo (Laprida y Mendoza).

Sábado 09 de Junio de 2018

Pedro Aznar lanza "un viaje transformador" a través de un camino de 35 años de música. Y lo hace con la segunda parte de "Resonancia", acompañado de Coqui Ortiz, en guitarras; Fede Arreseygor, en teclados; Julián Semprini, en batería y Alejandro Oliva, en percusión. La cita es hoy, a las 21.30, en el teatro El Círculo (Laprida y Mendoza). "Fui encontrándome con mis emociones y abriéndoles puertas para que se manifiesten", dijo el ex Seru Giran a Escenario.

—Para parafrasear algo del título de tu show y de tu caja con 18 discos, ¿cuál es tu percepción de la resonancia que logró tu música a través de estos 35 años de actividad artística?

—Que es mucha y muy rica. Fue un viaje transformador. Fui ahondando en mí, encontrándome con las emociones y abriéndoles puertas para que se manifiesten, construyendo puentes entre disciplinas para incorporar elementos que me conmovían de la obra de pintores, escritores, arquitectos y cineastas, madurando en voz alta mientras le ponía voz a mis sueños y desvelos, dolores y alegrías, buscando la nota o la palabra "justa" que comunicara lo que me pasaba en cada tramo del camino. En cuanto a lo que me devolvió y devuelve la gente, en los shows suelo darme cuenta de un hilo conductor: una mirada y una escucha atenta y entregada, y al final, un entusiasmo desbordante.

—El rock, el jazz, el folclore, la música del mundo atravesó ese período entre 1982 y el 2016. ¿Con tanos estilos, cuál es el común denominador que tiene tu música?

—Yo mismo. Mi visión. En términos fotográficos, la manera en que encuadro y dónde pongo el foco. En los estilos que abordé traté de quedarme con lo esencial, con el espíritu de ese género y aportarle mi propia estética, como una manera de hacerlo mío, pero siempre con respeto. Creo que es muy importante cómo uno se acerca a un estilo musical. Trato de ir a las fuentes, escuchar a los grandes referentes y preguntarme en qué radica su grandeza, ya que ahí hay tesoros conceptuales de donde aprender.

—Si nos ceñimos al refrán: "Pinta tu aldea y pintarás el mundo". ¿Qué aldea tendrías que pintar hoy, o cómo sería la aldea que pintarías en tus canciones para pintar el mundo actual?

—La aldea a la que se refiere el dicho es la propia, ya que sólo se puede hablar con propiedad de lo que se conoce bien. En el camino de aprendizaje una parte muy importante fue la de buscar "cómo sonaba mi barrio". Mi experiencia de haber nacido y crecido ahí me hizo ser quien soy, y encontrar el sonido que representara eso era codificar en un signo la emoción y el enigma de estar vivo. Si podés expresar el asombro, el portento, el terror y la delicia de vivir, podés tocarle el corazón a cualquiera. Eso hace de una obra algo universal: contar una historia chiquita, que puede ser la de uno solo, pero haciendo las preguntas que importan.


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