Escenario

El último adiós a Ennio Morricone, el hombre que inventó la música para ver

El artista murió ayer a los 91 años en Roma. Ganó tres Grammy, cuatro Globo de Oro, un León de Oro y este año se llevó el Príncipe de Asturias.

Martes 07 de Julio de 2020

Ennio Morricone, el creador de las bandas sonoras de "Cinema Paradiso", "Novecento", "La Misión", "El bueno, el malo y el feo", murió ayer, en Roma, a los 91 años, dejando un vacío enorme entre sus seres queridos, pero aún más en la industria del cine, que ya no podrá contar con su genialidad a la hora de musicalizar películas.

El genial compositor italiano convirtió a las bandas sonoras en un género por sí mismo, caracterizado por amalgamar de manera natural con la imagen pero, a la vez, poder disfrutarse de manera independiente y narrar la historia sin necesidad del soporte visual.

Para ello mixturó de manera sutil las influencias tomadas de la música clásica, algunas características de autores contemporáneos y sonoridades ligadas a la tradición popular italiana.

Con más de 500 títulos firmados, el artista dejó su sello en la historia del cine, sin distinción de rubros, a partir de su alianza creativa con directores tan disímiles como Sergio Leone, Bernardo Bertolucci, Giuseppe Tornatore, Pier Paolo Pasolini, Quentin Tarantino y Pedro Almodóvar, por citar solo algunos.

El músico no solía limitar su labor en un filme a la composición y ejecución, sino que opinaba sobre las escenas en donde debía ser utilizado, lo cual le valió discusiones memorables, como el enojo que tuvo con Tarantino al ver el corte final de "Django sin cadenas".

Acaso como prueba de los caminos paralelos por los que suelen transitar el arte y la crítica, Morricone recién fue reconocido por la Academia de Hollywood en 2016, más allá del Oscar honorífico de 2006, por "Los 8 más odiados", el filme de Tarantino, cuya convocatoria tuvo sabor a homenaje.

El nombre de Morricone comenzó a sonar con fuerza cuando inició una sociedad con un viejo amigo de la infancia, el cineasta Sergio Leone, con quien trabajaría codo a codo en una saga que daría origen a un género ligado no sólo a una estética, sino también a los sonidos creados por el genial compositor.

Sin embargo, el artista no quedó atado a un género musical y exploró otras sonoridades en filmes como "Novecento", "La batalla de Argel", "Los intocables", "¡Atame!", "Saló o los 120 días de Sodoma", "La jaula de las locas", "El profesional", "La Misión" y, fundamentalmente, "Cinema Paradiso", una de sus creaciones más memorables.

Aunque hacia los primeros años de este siglo Morricone ya era parte de la historia grande de la música -y el cine-, el compositor inició una serie de colaboraciones con Tarantino, un viejo admirador suyo, que lo mantendrían en los primeros planos, revalidaría su leyenda ante nuevas generaciones, reavivaría relaciones complejas del músico con directores y le daría su único premio Oscar en competencia.

"Kill Bill" fue la primera colaboración; le siguió "Django sin cadenas" y cerró "Los 8 más odiados", con el que obtuvo el preciado galardón. La biografía de Morricone detalla que fue reconocido con tres Grammy, cuatro Globos de Oro, un León de Oro y el premio Príncipe de Asturias 2020, entre otros galardones.

Como muestra de su humildad eterna, ayer, en la puerta de la clínica Campus Bio Médico de Roma, en medio del tumulto de la prensa tras conocerse su muerte, el abogado y amigo del compositor, Giorgio Assumma, salió para leer una curiosa carta de despedida de Morricone. "Yo, Ennio Morricone, he muerto. Lo anuncio así a todos los amigos que siempre me fueron cercanos y también a esos un poco lejanos que despido con gran afecto", reza la misiva. Y entre otras demostraciones de cariño a su esposa María, especialmente, y a sus hijos expresó en el escrito: "Hay solo una razón que me empuja a despedirme de este modo y a tener un funeral privado: no quiero molestar. Espero que entiendan cuánto los he amado".

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