Escenario

El testamento del guitarrista andaluz Paco de Lucía

El 25 de febrero, un infarto acababa en la playa mexicana con su vida sin que “Canción Andaluza” hubiera visto aún la luz.

Domingo 04 de Mayo de 2014

Paco de Lucía dejó listo en su casa de Mallorca su nuevo disco, se marchó a La Habana y de allí saltó a Cancún. El 25 de febrero, un infarto acababa en la playa mexicana con su vida sin que “Canción Andaluza” hubiera visto aún la luz.

   El homenaje del maestro español a la copla, un género de vital importancia para él, se convierte así en testamento. El de un guitarrista heterodoxo que se atrevió con todo, renovó el flamenco y se convirtió en leyenda antes incluso de su muerte.

   De Lucía no se refería nunca a la copla como copla. Para él era “canción andaluza”. Así bautizó un disco, el número 27 de su cosecha, en el que dejó de lado la composición y se centró en su faceta de arreglista para versionar con la fuerza de su guitarra ocho coplas clásicas, ocho temas históricos, populares, que fueron la banda sonora de la vida de muchos españoles de su generación.

   “Lo hizo con lo que más quería en el mundo: su madre, su pueblo...”, hablaba días atrás emocionado sobre el disco su hermano Pepe de Lucía. “La canción andaluza la hemos cantado todos los cantaores”.

   Sentado, con sombrero andaluz y traje oscuro, su silueta confundida con el fondo negro y en su mano derecha el mástil de su guitarra, una guitarra apoyada en un suelo al que mira como quien recuerda. La imagen de Paco de Lucía protagoniza la portada del disco póstumo que Universal Music recién lanzó mundialmente.

   “Conozco esa mirada de mi hermano perfectamente, esa mirada de lo que es llevar en el alma sus raíces”, decía Pepe de Lucía en la presentación en Madrid, en la que se lanzó además oficialmente un sello de Correos con la imagen del guitarrista a modo de homenaje.

   Uno más a un artista “único e irrepetible”, que no guarda relación con ningún otro y al que las palabras “popular” o “costumbrista” no hacen justicia porque fue “un músico del mundo”, reivindicaba su hermano dos meses después de su muerte.

   Paco de Lucía grabó “Canción Andaluza” en su casa de Mallorca entre finales de 2012 y mediados de 2013.

   “Es un álbum muy esperado porque hacía diez años que no grababa un disco de estudio y está dedicado a un género que él amaba”, en palabras del director de la discográfica, Narcís Rebollo.

   Antes de iniciar el que desconocía que iba a ser su último viaje, dejó todo listo en la isla española, donde él mismo remasterizó el trabajo. Siempre perfeccionista, siempre con alguna duda, preguntaba a su hermano: “¿Tú crees que le gustará a la compañía este disco?”.

   El resultado habla por sí mismo. Ahí está “María de la O”, pieza capital del repertorio de Marifé de Triana y favorita de Paco; “Ojos verdes”, que hicieron suya Estrellita Castro y Miguel de Molina y que tras la Guerra Civil española (1936-1939) se convirtió en la canción de Conchita Piquer.

   El maestro eligió también “Romance de valentía”; “Te he de querer mientras viva”, una versión dedicada a su mujer en la que cede la voz a Estrella Morente; “La Chiquita Piconera”, de gran desenvoltura rítmica; y “Quiroga por bulerías”.

   El disco lo cierra una sorprendente e inesperada versión de “Señorita” a ritmo de son, ideada junto al bajista cubano Alain Pérez.

   Son “novelas resueltas en tres minutos”, dice Pepe de Lucía, “con su planteamiento, su nudo y su desenlace”, que hablan de pasión y de celos, de búsquedas de amores.

   “La copla es algo más que la tonadilla clásica. algo más que aquel estrecho corsé con el que la dictadura (de Francisco Franco) trató de encasillarla bajo la denominación de canción española. Viene desde mucho antes de la posguerra”, reivindicó.

   A ella, a la copla, a la canción andaluza, quiso Paco de Lucía rendirle homenaje, un homenaje que desconocía que iba a ser el último.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario