Escenario

El temprano adiós para el artista más genuino del rock argentino

Luis Alberto Spinetta murió ayer a causa de un cáncer de pulmón. El músico deja un legado de casi 40 discos a lo largo de las últimas cuatro décadas. En julio pasado había comunicado su enfermedad. Falleció en su casa, a los 62 años de edad.

Jueves 09 de Febrero de 2012

El rock argentino perdió ayer, con la muerte de Luis Alberto Spinetta, al máximo artista de un género al que dotó de magia, innovación y sensibilidad en más de cuatro décadas de consecuente trayectoria.

El músico falleció a los 62 años en horas de la tarde, en su casa, rodeado por sus hijos Dante, Catarina, Valentino y Vera, tras pasar 25 días internado en el Instituto Cemic, de Buenos Aires, tras una operación de divertículos.

Autor, guitarrista y cantante, pero también poeta y pintor, el Flaco supo colmar de una elevada concepción estética a cada uno de los pasos que dio desde su nacimiento, el 23 de enero de 1950, en el barrio porteño de Belgrano.

Mentor de grupos esenciales desde los que fue regalando su impronta como Almendra, Pescado Rabioso, Invisible, Spinetta Jade y Los Socios del Desierto, y de un camino en solitario también signado por la belleza, falleció ayer en Buenos Aires a causa de un cáncer de pulmón que se le diagnosticó en julio de 2011.

Al filo de la nochebuena pasada y ante la carroña mediática acerca de su estado, utilizó la cuenta de twitter de su hijo Dante para expresar: "Desde el mes de julio sé que tengo cáncer de pulmón. Estoy muy cuidado por una familia amorosa, por los amigos del alma, y por los mejores médicos que tenemos en el país. Ante el aluvión de información inexacta, quiero aclarar públicamente las condiciones de mi estado de salud. Me encuentro muy bien, en pleno tratamiento hacia una curación definitiva".

Trazando un camino personalísimo y prolífico, el músico construyó una obra de más de 40 álbumes, donde sus canciones constituyeron un alegato estético que signó al rock argentino y lo sostuvo como un espacio fértil en lo artístico.

La frescura y el lirismo de Almendra, el grito oscuro y enloquecedor de Pescado Rabioso, la contundencia y experimentación de Invisible, el perfil sonoro particular y casi galáctico de Spinetta Jade y las experiencias posteriores fueron el mapa estético de un creador incansable.

A modo de síntesis de ese camino, el 4 de diciembre de 2009 colmó el estadio de Vélez, un ámbito multitudinario que transformó en reducto íntimo para disfrutar de un recorrido por sus Bandas Eternas en un maratón artístico con más de 50 canciones.

Un año después, para la edición del libro-CD y DVD que documentó aquella velada, Spinetta escribió que ese trabajo "involucra una infinita responsabilidad. Responsabilidad. Palabra soberana, palabra en la potencia de bancar la reunión de varios de los músicos más talentosos y diversos en una sola alma y en una simple premisa: Sonar Bien".

El Flaco no dejó nunca jamás de "Sonar Bien" y esa marca es un faro que no cesará de alumbrar los caminos por donde debe transitar una música de hermosura universal forjada en este lugar del mundo.

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