Escenario

"El teatro es un hecho poético irreemplazable por la tecnología"

Pablo Fossa, director de la Escuela Provincial de Teatro, explicó los objetivos del proyecto que en su primera etapa incluye poesías y relatos de autores de Rosario.

Sábado 04 de Julio de 2020

La Escuela Provincial de Teatro y Títeres de Rosario no dejó de producir a pesar de la cuarentena. Atentos a las restricciones impuestas por el aislamiento, la institución lanzó el ciclo "Ficciones digitales. Covid 2020. Cuatro fases de creación colectiva multiformato". Para la primera fase, "La fascinación de la palabra", se invitó a compartir sus textos a más de veinte poetas de la ciudad interpretados por alumnos y alumnas. El resultado de ese encuentro está disponible para escuchar y descargar de forma gratuita a través de Bandcamp. Pablo Fossa, director de la escuela, contó cómo fue el proceso y los objetivos de esta iniciativa y reflexionó sobre los desafíos impuestos a la comunidad teatral y educativa por la llamada "nueva normalidad".

—¿Cómo surge "Ficciones digitales"? ¿Cuál fue el objetivo?

—Durante las primeras semanas de la cuarentena, diseñamos estrategias institucionales para seguir funcionando con la lógica de lo colectivo, que es otro eje ineludible para aprender teatro, siempre se aprende con otros. Más allá de que las carreras funcionan con todas sus materias desde la Plataforma Virtual del Ministerio de Educación de la Provincia, creamos otra actividad, "Ficciones Digitales Covid 2020", que no reemplaza al teatro pero sí pone en juego ejes indispensables para hacer teatro, como la participación para la construcción grupal de un objeto poético. En esta primera fase, esa construcción colectiva fue un disco de poesías y relatos ficcionales de autores y autoras rosarinas. Es decir, nuestro objetivo no está en forzar al teatro a un terreno que no le es propio, sino jugar con este contexto y seguir revalorizando lo colectivo y lo poético.

—¿Cuáles son las próximas etapas, luego de "La fascinación de la palabra"?

—En la fase 2, "¡Todo Mal!", vamos a trabajar con textos de la literatura dramática clásica, Sófocles, Eurípides, Shakespeare, Moliere. Y la idea es que los estudiantes trabajen esos textos con actores y actrices de todo el país. Así como en la primera fase usamos una plataforma como Bandcamp para relacionar la escuela con los y las poetas de Rosario, en la segunda fase queremos hacer visible en los estudiantes el sistema de producción teatral que hay en el país. En la fase 2, pasada la fascinación irrumpe el hastío, "el enojo" por no poder resolver ese nuevo mundo en el que vivís, la fase 3, sería "la resignación" y la fase 4 sería "la adaptación" que traducida a esta pandemia se nombra como la "nueva normalidad". Creo que como sociedad ya hemos pasado por las tres fases aludidas, la fascinación, el hastío y la resignación, nos queda el desafío de pensar la última fase, la realidad pospandemia, esa realidad que se nombra como "nueva".

—¿Qué desafíos implicó la pandemia para el funcionamiento de la escuela?

—Varios fueron los desafíos y todos muy sensibles: el desafío de repensar los vínculos entre docentes y estudiantes, el desafío de una generación de docentes que nunca estuvo familiarizada con las tecnologías y en muy poco tiempo tuvo que familiarizarse. Pero el desafío más grande fue y sigue siendo intentar sostener la idea de que la educación pública tiene que garantizar la inclusión, sobre todo en este contexto. Y lo que deja ver este contexto es que hay muchas más desigualdades en las condiciones de acceso para poder formarse de las que uno ya era consciente antes de la pandemia.

—El teatro se completa con el público, algo que no está ocurriendo. ¿Qué opinión tenés de las funciones por streaming?

—Mi opinión es que el teatro fue, es y será siempre un acontecimiento que sucede e incluye en un mismo espacio y tiempo la presencia de espectadores y elenco. Y no lo digo por puritano, sino porque eso es teatro y justamente es por esa precariedad que el teatro resiste a todo avance tecnológico. En los 90 decíamos, con mucha inocencia, que el teatro iba a desaparecer porque había desembarcado en rosario Blockbuster, y en realidad fue Blockbuster el que fue reemplazado por otros avances tecnológicos. Nosotros seguimos en pie justamente porque no somos una actividad artística que dependa de la tecnología. El problema nuestro no es streaming sí o streaming no; nuestro problema no es la tecnología, nuestro problema se llama Covid 2019. Desde esa perspectiva no veo ningún problema en que en este contexto cada uno haga lo que quiera. ¿Cuál sería el problema? El teatro es teatro y producir contenido para alguna plataforma no está ni mal ni bien en sí mismo, sencillamente es otra cosa. Veo y escucho mucha gente colega que malgasta su tiempo en criticar iniciativas, ¿cuál es el problema? Si alguien para ganarse la vida o divertirse produce contenido para alguna plataforma, no entiendo cuál es el problema.

—Al margen de las limitaciones del streaming, ¿cuáles considerás que podrían ser las ventajas?

—El streaming lo entiendo en dos sentidos, o producís contenido o difundís una actividad. Creo que si en este contexto de pandemia tenemos claro eso, el streaming nos viene bien como docentes como recurso didáctico y como artistas para difundir e informar sobre la existencia y el estado de situación en el que están los teatros independientes de la ciudad.

—¿El streaming y la virtualidad es viable a largo plazo?

—Si uno lo piensa como reemplazo del teatro, yo creo no tiene ninguna chance de sobrevivir por fuera de la cuarentena, pero insisto, si se toma a las plataformas virtuales como espacios para producir contenidos con la lógica de las plataformas, que son lógicas que nada tienen que ver con el teatro, quizás lo que deje la pandemia será nuevos contenidistas.

—Todas las experiencias virtuales, tanto el streaming como los vivos por Facebook o Instagram y "Ficciones digitales", quedarán como registro para la historia de la forma en que las artes escénicas en general se adaptaron y afrontaron el problema. ¿Qué reflexión podrías hacer sobre eso, tanto como artista, docente y director de la escuela?

—Lo que me va quedando como reflexión es una mirada crítica de como venía trabajando tanto como artista como docente y director de escuela. Y justamente esa mirada crítica tiene que ver con el poco tiempo que le dedicamos a repensar nuestro hacer, no quiero decir que antes no había reflexión, digo que no era lo suficiente. Nuestro oficio se basa en tener una escucha sensible sobre el mundo en el que vivimos y poder trabajar con eso que percibimos. Yo siento que veníamos un poco anestesiados y lo paradójico es que el distanciamiento social nos obligó a dialogar sobre nuestro hacer. Creo que he discutido más en esta cuarentena sobre cómo trabajar que antes. Cuando esto termine, me gustaría que nos quede el registro de la importancia que tiene el encontrarse para escuchar más al otro y valorizar el sentirse más escuchado, cuando eso sucede. También me resulta interesante que haya registro audiovisual de tantas charlas sobre el teatro. Sería bueno hacer una compilación, guardarla y en un tiempo volver a escucharla. Quizás sirva para tener registro de a lo quisiéramos volver y a lo que no quisiéramos volver.

—¿Cómo ves el escenario para el teatro rosarino a la salida de esta situación?

—Si hay vacuna, las expectativas son las mejores, no porque niegue la tremenda crisis económica que aún no estalló, pero como pasó siempre, lo que va volver a salvar al teatro es esa condición tan simple, tan humana que le da sentido: el encuentro, la reunión, la participación, el no aislamiento, el aplauso, todo eso que hoy lo margina al teatro mañana seguramente será su mayor fortaleza para volver a ser lo que siempre fue y será: una manera antigua y vigente de producir un acontecimiento sensible, poético irreemplazable por cualquier tecnología.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario