Escenario

"El tango me atraviesa y no puedo salir de ahí, aunque tampoco quiero"

La intérprete rosarina Verónica Marchetti 0presenta esta noche su tercer disco "Golondrinas" en el ECU, con entrada libre y gratuita.

Viernes 06 de Julio de 2018

Verónica Marchetti canta lo que siente. Y lo que le pasa por el alma, la cabeza y el corazón tiene pulso de 2 x 4. "El tango es mi lenguaje, me propone un desafío constante, el tango es muy pasional por donde lo mires", dice la cantante que hoy presenta "Golondrinas", su tercer disco de música ciudadana, desde las 19.30, en el ECU (Espacio Cultural Universitario), con entrada libre y gratuita.

"Noche de dúos" se titula el encuentro de esta noche, enmarcado en el Ciclo de Tango que se llevará a cabo en San Martín 750, que contará con artistas de amplia experiencia en el género. La cita abrirá con Sauce Rojo, integrado por Yanina Bolognese (piano y voz) y Alejandro Bluhn (guitarra y voz), y el cierre estelar estará a cargo de Marchetti, acompañada por el pianista Oscar De Elía, que además es el arreglador del material editado por Acqua Records.

"El fraseo que tiene el tango no lo tiene otro género en el mundo" asegura Marchetti, mientras apura una lágrima en un bar céntrico. Su voz despega del murmullo de los parroquianos del lugar que dificulta el audio del grabador, en una tarde donde el frío obligó a refugiarse para calentar la gola con un cafecito.

Verónica tiene voz y boca de tanguera. Una vez se lo confirmó su "ídola", María Graña, cuando la joven intérprete rosarina fue a verla en su camarín: "Fue muy loco eso, yo me acerqué después de un concierto para saludarla y me clava la mirada. Me mira la boca y me dice «vos sos cantante, por la forma de tu boca». Ella lo captó y no tenía idea quién era. Y me dijo «Raphael me dijo lo mismo en Canal 9 cuando yo era chiquita y lo fui a saludar».

El disco "Golondrinas" tiene en el cuadernillo del arte de tapa la letra del tema de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera. Pero no está sólo en castellano, sino que también en inglés y en japonés. "Fui a Japón dos veces, en 2009 con la orquesta e Osvaldo Requena y Suárez Paz e hicimos 55 conciertos. En 2013 fui con la orquesta de Carlos Marzán y actuamos en 44 conciertos. Sé que el disco ya se está vendiendo en Japón y quizá podamos volver a tocar allá el año próximo. Al menos ya hay redes tiradas para que eso ocurra", agregó.

Es el tercer disco de su carrera y todos fueron de tango. El primero se titula "Entre sombras y recuerdos", el segundo "Retratos del alma" y más allá de que la cantante siempre fue fiel a una estética tradicional del género que sigue manteniendo, aquí fue más allá. "La idea fue buscar que suene un disco íntimo, con diálogos permanentes entre piano y voz, no de acompañamiento solamente, que haya climas, ¿para que no sea un bajón tampoco, no?"

Nada de bajón. "Nostalgias" no sólo seduce desde la impecable elección del repertorio (ver aparte), sino también desde la voz sentida de Verónica Marchetti y el piano de Delía, quien se luce con sutilezas interpretativas en "Golondrinas" y especialmente en "Tarde negra", donde demuestra a pleno su pulso tanguero pero también su virtuosismo en el instrumento.

"Incursiono en distintos estilos, pero me considero más que nada una intérprete del tango actual, por eso me gustó mucho rescatar obras de autores vivos, como Luciano Tobaldi, en "Tarde negra"; o Raúl Garello, que ya no está pero es actual también, de quien hacemos con letra de Raimundo Rosales «¿Qué has hecho de tu vida?»".

Y si la pregunta fuese dirigida a Marchetti, su vida se nutrió de 2 x 4. "Soy una intérprete que respeta el tango clásico, porque lo empecé a cantar de chica, a los 15 años. Yo me iba con mi mamá a los boliches, a calle Sarmiento y 9 de julio, a escuchar las peñas los sábados a la noche y ahí realmente interpreté lo que era cantar tango, así que tengo esa cosa de tango antiguo y clásico", dijo la joven intérprete y docente oriunda de barrio Echesortu, que también es coach de las cantantes del proyecto de la Orquesta Escuela de la Casa del Tango, de Cultura de la Municipalidad de Rosario, y del Quinteto de Guitarras.

"Yo me siento una intérprete como Raúl Lavié", dice cuando su lágrima se terminó, pero todavía queda algo más por charlar. Y su referencia al cantante rosarino tiene con ver con su libertad para poder interpretar música ciudadana, pero sin correrse de un estilo que lo identifica e identifica también al género. "Se puede ser rupturista, sí, claro, pero entramos en otro estilo. El tango tiene cánones y cuesta romperlos. Yo tengo ese prejuicio pero por otra parte canto como quiero y como me conmueve la música, y quizá no tiene que ver con el tango pero sí con su lenguaje", indicó.

"Lavié no canta tango pero es tanguero", agrega. "Yo me siento así, como ese tipo de intérpretes. Pero me gusta cantar tango, el tango me atraviesa y no puedo salir de ahí, aunque no quiero tampoco".

Verónica Marchetti tiene un recorrido lleno de buenos momentos: ganó el premio Hugo Del Carril en Buenos Aires (2008) y también resultó la mejor en Colombia, donde también se venden sus discos, en el Festival Internacional de Tangos de Medellín del año pasado.

Cantó junto a las orquestas Juan De Dios Filiberto", con la de la ciudad de Buenos Aires dirigida por Raúl Garello, con la Orquesta Escuela de Tango dirigida por el músico local Javier Martínez Lo Re y también junto a El Amarre, con dirección de Rogelio Marra.

Como si fuera poco, también es autora e intérprete del espectáculo de teatro musical "Como dos extraños, encuentros y despedidas", obra ganadora del proyecto Escena Santafesina 2017 en la categoría Gira Musical, en la que comparte tablas con el bandoneonista, pianista y arreglador Diego Saavedra.

"En el tango hay mucha poesía y es atemporal. No se puede decir «esto ya pasó» en los temas de Manzi u Homero Expósito, ellos hacen obras de arte. Pero ahora viene una ola de compositores nuevos que están reflejando la situación actual, como Tobaldi o Rosales, que están en este disco, o también escritores que vienen de otro palo pero están haciendo letras de tango. Simplemente porque les llegó el tango", remató.

Cuando el diálogo se esfumaba, Verónica Marchetti se fue del bar silbando bajito. La melodía tenía alma de bandoneón.


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