Escenario

"El tango es revolucionario"

Jeremías Serpi, contrabajista de la orquesta que hoy toca en Parque de España, reivindica el rol de la música ciudadana

Sábado 17 de Marzo de 2018

Un corte, una quebrada y enseguida volvemos. La frase de Silvio Soldán en "Grandes valores del tango" late aún en el recuerdo de los amantes de la música ciudadana. Pero claro, al escuchar El Mejunje no aparecen los peinados con gomina ni la rosa en el ojal.

   Es tango de ayer pero hecho por diez músicos que promedian los 25 años, con todo lo que eso significa. Gardel, Troilo y Julián Plaza suenan actuales sin perder una pizca de su esencia. "Creo que estamos arrancando por un nuevo camino en el tango, y lo bueno es que no sólo nosotros lo estamos escribiendo", dijo Jeremías Serpi, contrabajista de la orquesta que hoy, a las 21, presenta su disco debut "Ya arrancó", en el teatro Príncipe de Asturias del Complejo Cultural Parque de España (Sarmiento y el río), con la participación del destacado violinista Pablo Agri, que es el padrino del corazón de esta formación rosarina.

   Allá por 2013 hubo un taller de tango a cargo de Mariano Asato en el profesorado provincial de música "Carlos Guastavino" de Rosario y de esa experiencia, conformada por músicos jóvenes que tenían todo por aprender, surgió El Mejunje. La cosa se fue amasando y tomando forma. Con la dirección y la participación en bandoneón del propio Asato, los ensayos eran sinónimo de placer y siempre una sonrisa llegaba tras el último "chan chan".

   Así llegó una gira por Uruguay en julio de 2015, luego en enero de 2016 ganaron el primer premio como conjunto instrumental en el Festival Nacional de Tango y Folclore de Baradero y en octubre del mismo año realizaron un concierto junto a Pablo Agri, hijo del recordado violinista rosarino Antonio Agri, en el siempre calificado Centro Cultural Kirchner. Incluso se les sumó Néstor Marconi el año pasado en La Comedia y estaba más que claro que había arrancado de verdad la movida. Tanto que pusieron quinta a fondo y parece que, con la primera gira europea casi cerrada para 2019, no tienen intenciones de poner el motor en punto muerto.

   "Hay varias razones por el título del disco. Esto ya arrancó a nivel general, porque en las últimas orquestas se está tomando una perspectiva de tango mucho más nueva, pero siempre intentando mantener el lado clásico del tango. Creo que estamos arrancando por un nuevo camino en este género, que lo estamos escribiendo no sólo nosotros, sino varias orquestas", dijo Serpi jugando casi inconscientemente con el leit motiv del primer disco de la orquesta.

   Además del contrabajista y el director y autor intelectual Mariano Asato en bandoneón, integran este combo tanguero David Hernández (también en bandoneón); Victoria Aiello y Sebastián Lannoo (ambos en piano); los violinistas Pablo Galimberti, Ariela Nardi y Lisandro Coggiola; Fabián González, en viola y Juan Luis Mur, cuya voz es inevitable asociar al timbre arrabalero del gran Julio Sosa.

   Ahora bien y ¿por qué El Mejunje? Así lo explica Serpi: "Ahora los integrantes han cambiado un poco, pero en una época era todo medio extraño, hasta hubo que votar por el nombre, pero los músicos éramos hinchas de Central, de Newell's, de Boca, de Unión de Santa Fe; había radicales, peronistas y socialistas; también católicos y mormones, era un mejunje".

   Más allá de la risueña descripción, cuando se activa el play lo que se oye es un sonido compacto, con vuelo propio y con sellos de identidad en el género. Y se puede apreciar desde la apertura con "Nostálgico" de Julián Plaza, pasando por el aire a Troilo en "Pichuqueando", de Domingo Mattio, al paisajismo de barrio en "Patio mío" y "Volver", donde el violín, el piano y el bandoneón se pasan la posta para llevar la melodía sin que sea necesaria la presencia de la voz.

   Hay una impronta piazzolleana en "Se han sentado las carretas", un convite al baile en "Danzarín", la actualidad eterna de un clásico como "Desencuentro" y el candombe rioplatense que aflora en el pulso de "Azabache", con "nostalgia de gente pobre" como reza su letra.

   Como si fuera poco Pablo Agri le pone el moño con dos temas de su padre, "Sueño gris" y "Desde adentro", en coautoría con José Carli, cuyos 6.14 minutos no tienen desperdicio, más allá de que en rigor el tema no se corresponde con el estilo rítmico que predomina en este disco.

   Al poner sobre el tapete la convivencia de las temáticas de aquellos tangos con las de la actualidad, Serpi indicó: "Hay letras de otros tiempos que parecen de otro momento, pero hoy se empiezan a repetir como en «Yira Yira» o «Cambalache», eso también es interesante. Hay otras que sin embargo son muy lejanas, pero está bueno conjugar lo que se vivía en la década del treinta con lo que se vive ahora y siempre es un tema de debate en el grupo al momento de elegir nuestro repertorio".

   Sin embargo, consideró que tanto el tango, el rock y el folclore, son géneros que resisten el paso del tiempo. "Es bueno que en Rosario abunden bandas de rock nacional, grupos de folclore y empezaron a crecer de nuevo las orquestas de tango. Yo creo que está muy viva esta música y siempre hay nuevas ofertas de esos ritmos. Es algo que se va pasando de generación en generación y más allá que el tango tuvo un momento de descanso en los últimos veinte años después terminó resurgiendo inevitablemente porque es algo muy fuerte".

   Y dijo que tanto en el tango como en el rock nacional hubo un común denominador en "lo popular" asociado al "derecho a la expresión y el derecho a la protesta", y es por eso que los mensajes abrevaron tanto en "el amor como también en el mensaje social".

   Casi con una impronta de final de tango, lanzó una declaración de principios: "Desde 1918 en adelante el tango se escucha en las milongas y queda en la gente, y sucede también en el rock, desde Los Gatos a Seru Giran. No tengo dudas que son los dos ritmos más revolucionarios que hay. Por eso ambos, a diferencia de los ritmos nuevos de difusión masiva como el reggaeton, respiran el derecho a protesta en sus canciones, quedan en la gente, quedan en la ciudad, y nunca mueren".

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