Escenario

"El streaming no es un escenario, pero la sensibilidad traspasa todo"

El cantante Antonio Birabent dijo que su nuevo material, "El interior del volcán", tiene conexión con la soledad de la cuarentena. El viernes 10 de julio dará su primer show en un portal digital.

Jueves 25 de Junio de 2020

Atravesado por las sensaciones de vorágine que se mezclan con momentos más calmos, o por los pasajes de la desolación a la euforia, con los que asegura vivir el aislamiento social obligatorio, Antonio Birabent aprovechó para lanzar “El interior del volcán”, su nuevo disco grabado desde la soledad de la cuarentena; preparar su primera presentación por streaming prevista para el 10 de julio y avanzar con diversos proyectos. “Me pareció interesante que salga un disco que habla de lo que se produce adentro, lo que erupciona adentro del volcán que es una persona. Es un disco que sin quererlo tiene mucho que ver con lo que está pasando ahora”, dijo Birabent en relación a la conexión de su obra con esta etapa de pandemia.

   “Ha sido una etapa muy creativa, fueron meses en los que compuse muchísimo, avancé con algunos proyectos que tenía demorados y empecé otros. Creo que fue una etapa de mucha actividad, pero también muy extraña porque se me ha mezclado la desolación con la euforia. No es casual que estoy haciendo un podcast que se llama «La vorágine calma». Son las dos cosas que me atraviesan”, confesó Birabent en diálogo con Télam.

   La intensa actividad del artista quedó reflejada en “El interior del volcán”, además de manifestarse en los trabajos en torno a un proyecto conjunto con Ariel Minimal, llamado “Las lenguas muertas”; otro con su padre, el célebre Moris, en una suerte de continuación de “Familia Canción”, su única placa a dúo; el lanzamiento de “Mente corazón”, una canción y videoclip que habla sobre el aislamiento social; y el registro de algunas composiciones instrumentales.

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Como novedad en la trayectoria del músico aparece el hecho de haber grabado todos los instrumentos que suenan en “El interior del volcán”, la placa que reúne nueve cortes registrados en su estudio casero, caracterizados por la combinación de sonidos digitales programados con el acompañamiento con guitarra eléctrica.

   La otra “primera vez” en la carrera de Birabent se producirá el 10 de julio, a las 22.30, cuando ofrezca un show por streaming por la plataforma Plateanet, en donde mostrará algunas canciones de su nuevo disco, repasará algunos clásicos y anticipará alguna canción del futuro disco con Moris.

   “Va a tener que ver con lo que me vayan pidiendo. Me entusiasma mucho. Me gustaría que sea algo más que un concierto. Mostrar un poco cómo grabo, la cocina de lo que es grabar y componer en un ámbito casero”, expresó el músico.

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show. El músico tocará por primera vez por streaming el 10 de julio.

show. El músico tocará por primera vez por streaming el 10 de julio.

   Y analizó: “Trato de sacarle el jugo a los nuevos formatos. A veces me abruma, pero trato. Todos estamos atravesados por esta situación pero lo importante es no perder el contacto con la música, en el sentido más puro de la palabra. El streaming no es un escenario, aunque se puede transmitir igual algo. La sensibilidad traspasa todo y eso es poderosísimo”.

   —¿Cómo fue el proceso de producción y grabación del disco y cuál es el mensaje que buscás transmitir?

   —Lo venía pensando y grabando hace más de un año, pero terminé de resolverlo en esta cuarentena. Grabar para mí son cuarentenas voluntarias porque es estar encerrado. Me pareció interesante que salga un disco que habla de lo que se produce adentro, lo que erupciona adentro de un volcán que es una persona. Es un disco que sin quererlo tiene mucho que ver con lo que está pasando ahora. El volcán es un símbolo de comunión, de personas compartiendo un lugar que debería ser más amoroso de lo que es. Eso depende de nosotros. Por eso, el disco empieza diciendo que un volcán de amor nos puede salvar y termina diciendo que somos más parecidos de lo que creemos. Tiene que ver con ese espíritu solidario.

   —Vivís este aislamiento social entre momentos de calma y de euforia. ¿Alguna relación con la idea de un volcán que está calmo pero puede hacer erupción y provocar un desastre?

   —No lo había pensado, pero reafirma esto que estoy contando, que me está pasando esa mezcla de lo eufórico y lo calmo, que puede ser lo triste también. Pero son las dos cosas que me están dando vueltas en el espíritu.

   —El sonido de este disco se caracteriza por el uso de máquinas. ¿Cómo es su relación con ellas a la hora de hacer música?

   —Siempre me han gustado las máquinas. Creo que lo he heredado de mi papá, a quien la gente asocia a la guitarra, a la imagen de trovador, pero es un tipo al que le gustan las máquinas. Me gusta usarlas a mi manera. No soy un especialista obsesivo. De hecho, el sistema que tengo para grabar en mi casa es antiguo, ningún estudio me dejaría entrar con él. Me dirían que es impresentable y, sin embargo, tipos que saben mucho me dicen: “Qué lindo lo que lograste, qué buen sonido”. Siento que lo que transmiten los músicos tiene que ver en parte con la herramienta, pero lo fundamental está en otro lugar. Tiene que ver con la necesidad de comunicar, la sensibilidad, el corazón. No tengo dudas respecto a eso, entonces entiendo que a las máquinas hay que ponerlas en el lugar que corresponde. Lo más interesante de un artista es la manera en que elige hacer algo. En esos pequeños detalles está el estilo.

   —Cuando sacaste el disco doble “Hijos del rock” y “O” hablamos sobre el desafío a la industria que suponía un lanzamiento de ese tipo. ¿Considerás también un hecho de rebeldía el editar un disco en tiempos en que los larga duración parecieran haberse transformado en un objeto obsoleto?

   —Yo sigo haciendo un camino que es el que a mí me parece, pero entiendo que no es el que conviene. Pero como tampoco sé bien lo que conviene, nadie lo puede decir con claridad. Ante la duda prefiero seguir haciendo lo que me gusta, que es hacer discos. Me interesa, me gusta y no sé hacer otra cosa mejor. Si tengo material, ¿qué voy a hacer? ¿guardarme las canciones?. Prefiero hacer que especular.

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