Escenario

El secreto mejor guardado, ¿está adentro del celular?

La obra basada en la película del italiano Paolo Genovese brindó tres funciones a sala llena en Rosario, dirigida por Guillermo Francella.

Martes 10 de Septiembre de 2019

Los límites de la intimidad son el leit motiv de "Perfectos desconocidos", la película escrita por el italiano Paolo Genovese que fue llevada al teatro por el gran Guillermo Francella, pero no desde arriba sino desde abajo del escenario, ya que se puso en el rol de director. La obra, que ya lleva un año en la cartelera de calle Corrientes superando los 200 mil espectadores, se presentó en Rosario el fin de semana con tres salas llenas en el Fundación Astengo.

Con un timing de comedia, esta obra hace reír y reflexionar de manera unánime, provoca empatía y despierta interrogantes. La historia comienza cuando cuatro amigos de toda la vida organizan una cena con sus respectivas parejas y la dueña de la casa tiene la brillante idea de hacer un juego: que cada uno deje el celular arriba de la mesa y cada mensaje o llamada que llegue durante la cena será leído y escuchado por todos, en alta voz, para demostrar que nadie tiene nada que ocultar. Lo que puede parecer un juego ingenuo y sin peligros, en seguida comienza a levantar todo tipo de sensaciones, desde la incertidumbre hasta la ira.

Los protagonistas de esta puesta Tomás Fonzi, Peto Menahem, Carlos Portaluppi (el perverso "Morcilla", en "El Marginal"), Raúl Taibo, Manuela Pal, Magela Zanotta y Carla Pandolfi, perfectamente dirigidos por Francella, recorren todo un abanico de registros que hacen de esta puesta una propuesta atractiva. Lo cierto es que la película de Genovese tuvo sus remakes cinematográficas en varios países, entre las cuales la más vista fue la del director español Álex de la Iglesia.

El desafío de llevarla al teatro era muy grande, ya que, si bien es una historia 100 por ciento dialogada en un mismo escenario, los juegos de cámara ayudan a contarla. Sin embargo, Francella supo cómo llevarla de una manera dinámica y accesible: la clave está en la iluminación que despliega todos los espacios de la escenografía de Jorge Ferrari, que se aprovechan al máximo. Así, el espectador se vuelve testigo de lo que sucede en cada rincón de esta casa donde los secretos ya son de todos.

El gran desafío estaba en el final, cuyo tono onírico toma vuelo y es resuelto con astucia.

Lo cierto es que esta pieza habla de un sinfín de tópicos: desde los conflictos de pareja, las infidelidades, el doble discurso, la homosexualidad, la amistad, la mentira y la complicidad hasta de la paternidad. Con momentos de mucha comicidad, "Perfectos desconocidos" es una excelente propuesta para aquellos que quieran disfrutar de una historia tan atrapante como actual.

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