Escenario

"El rock es sinónimo de libertad y a mí no me gustan los estereotipos"

No es de aquí ni es de allá, pero al escuchar la voz de Ariel Rot suena indefectiblemente cercano. Aunque a veces se le escape un “tú” o “vale”, expresiones inequívocamente españolas, este argentino que reside hace casi 30 años en Madrid pasó por Buenos Aires para mostrar “Dúos, tríos y otras perversiones”, su último trabajo...

Martes 18 de Diciembre de 2007

No es de aquí ni es de allá, pero al escuchar la voz de Ariel Rot suena indefectiblemente cercano. Aunque a veces se le escape un “tú” o “vale”, expresiones inequívocamente españolas, este argentino que reside hace casi 30 años en Madrid pasó por Buenos Aires para mostrar “Dúos, tríos y otras perversiones”, su último trabajo. “Todo lo que hago está unificado por el lenguaje del rock”, destacó Rot en diálogo con La Capital.
  —¿Te sentís más argentino que español o a la inversa?
  —La verdad que es algo que no me planteo demasiado. Es una cuestión que tiene que sumar y no restar. Siento como un experimento químico donde no sé qué proporción hay de cada cosa, pero el resultado es simplemente lo que soy. Tal vez soy de los dos sitios o tal vez de ninguno. Quizá haya incorporado lo mejor de los dos mundos.
  —¿Qué conservás en tu música y en tu interior de aquellos frescos y descontrolados años 80?
  —Es una escuela que tiene aprendizaje. Yo qué sé. De Tequila aprendí subido a la furgoneta y recorriendo escenarios y carreteras. Todos hacíamos eso por primera vez, salimos al ruedo antes de estar preparados. Ahora escucho esos discos y veo que toco la guitarra prácticamente como toco ahora. Me he sofisticado un poco más, me metí con algunas escalas un poco más complejas, pero te diría que el 80 por ciento sigue siendo lo mismo.
  —¿La actitud rockera es fácil de mantenerla cuando ya pasaste los 40 años?
  —El rock and roll es sinónimo de libertad y no me gustan los estereotipos, porque creo que anula. Yo no puedo tener la misma actitud de un pibe cuando tengo cuarenta y pico, eso es patético. La ortodoxia en el rock es divertida a los 18 o 20 años, pero luego hay que ser libre y el rock debe convertirse en un lenguaje, una forma de expresión para decir lo que tú quieres. El rock hace tiempo que es mayor de edad, y lo ves en casos como Tom Waits o Bob Dylan, gente que toma el rock como un vehículo y no como un estereotipo.
  —¿Este disco tiene que ver con un cierre de una etapa de tu carrera?
  —Son 30 años y tres proyectos, Tequila, Los Rodríguez y mi etapa en solitario, y me parecía que tenía algo de simbólico esta fecha. No puedo predecir lo que va a pasar, a lo mejor sigo haciendo exactamente lo mismo y en todo caso es un buen momento para relajarse y no poner fecha para el próximo proyecto. Lo cierto es que todo lo que hago tiene que ver con una mezcla de géneros unificada por el lenguaje del rock.
  —¿Creés que tu poca popularidad en la Argentina es una materia pendiente?
  —Mirá, no soy una persona muy ambiciosa y sé que hay muchos músicos talentosos que ni siquiera pueden editar sus discos. Me gusta esta sensación tibia. Es decir, quiero que se entienda, la indiferencia sería muy dura de soportar, pero me gusta esta sensación particular de mi carrera, a la cual transito sin una popularidad abrasiva. Disfruto mucho de esta velocidad crucero.

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