Escenario

El rock de Alvarez y Los Borges gana su lugar "paso a paso"

Sergio Alvarez, el líder de la banda rosarina, habla de "Claroscuro", el segundo disco del grupo que ya está disponible en las plataformas musicales.

Lunes 10 de Mayo de 2021

El nombre del grupo remite a los personajes de Alberto Olmedo y Javier Portales en un icónico sketch de “No toca botón”, un exitoso programa de televisión de la década del 80 . Pero Alvarez y Los Borges no hacen humor ni los encandila la tele, ellos hacen rock con guitarras al frente y tienen mucho por decir. Sergio Alvarez (voz líder, teclados y guitarras), dialogó con La Capital sobre “Claroscuro”, el flamante disco de la banda que integra junto a Luciano García (guitarras); Cristán Gutiérrez (bajo) y Mariano Brarda (batería). Entre guiños a David Lebón y a Eric Clapton, este segundo disco del grupo rosarino transpira rock con letras que atraviesan búsquedas personales, la llegada del amor y la crítica social. Y siempre con la pasión como nave insignia. “Respiro música, necesito hacer música. Más allá de a cuántos llega, la música es mi cuadro”, dijo Alvarez, principal compositor del grupo.

  —El rock de los 70 te corre por las venas ¿Ese fue el disparador sonoro y estético para “Claroscuro”?

  —No del todo. Las bandas y los artistas que más me gustan son de los 60 y 70, digamos que mis bases están ahí. Ahora bien, el concepto para este disco fue hacer un trabajo diferente del anterior (“Punto de Partida”, 2014), que fue un trabajo cancionero pero con mucha guitarra acústica como basamento de la canción. El concepto principal de este disco fue, en todo caso, que no hubiera ninguna guitarra acústica. Ahí el ADN musical de uno hace la otra parte. Además, el disco anterior fue más individual e introspectivo, las canciones estaban craneadas antes de ensayarse y grabarse. Este es un esfuerzo mucho más de banda. Eso también ayuda a que el sonido de este disco sea más consistente. Básicamente es un disco de banda.

  —En “Guerra” hacés referencia a la batalla de egos ¿Es una alusión a la grieta social y política argentina?

  —Originalmente no, pero sí. Cuando escribí esa letra lo hice pensando en la historia de la humanidad, que desde Abel y Caín es una historia de conflictos. Hablaba de la humanidad, pero después note eso que decís. La grieta se me había colado en la canción. Incluso hablo de agrietados y empatados. La figura del “empate” es una caracterización que hace el historiador Juan Carlos Portantiero sobre la situación política post 1955. Vivimos a los tirones, un rato para un lado, un rato para el otro, pero el 0 no se mueve. Y después está el tema de los egos, que también lo vemos ahora, más con todo el tema de las redes sociales. Es una época de “todologías”, todos saben de todo, o al menos eso parece. En mi caso, cuando desconozco sobre algo cierro el pico y trato de aprender. Pero bueno, son los tiempos que corren, hay que adaptarse de la mejor manera posible.

 —Una vez que pase la pandemia ¿Cuáles son los proyectos de Alvarez y Los Borges y cuáles son los tuyos como solista más allá de este disco?

  —La pandemia me puso en modo Mostaza Merlo: Paso a paso, día a día. No planifico porque si después se cae el plan uno también se cae. En lo personal trato de mantenerme activo. El año pasado con el encierro en paralelo con “Claroscuro” saqué como solista “Canciones de la bohardilla”, un disco hecho en el dormitorio de mi casa con las primeras canciones que escribí cuando tenía 15 años. Y ya me puse a hacer otro nuevo, “Play music”, porque siento que juego a la música, respiro música, necesito hacer música. Más allá de a cuántos llega, la música es mi cuadro. Van Gogh no pintó “Los girasoles” pensando que iba a salir una montaña de dólares mucho más tarde, tenía ganas de pintar unos girasoles y los pintó. Me pasa lo mismo. Yo hago música por una necesidad mía. Después, si llega a muchos, buenísimo. Y si no, también.

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