Escenario

El retrato de un periodista que tuvo valentía para incomodar al poder

El director Sebastián Kohan Esquenazi cuenta por qué hizo foco en Dante Panzeri, un personaje tan admirado como resistido en el mundo del fútbol.

Viernes 31 de Julio de 2020

El periodismo que incomoda, el que está en contra del poder, el que genera polémicas y hace una crítica para invitar a la reflexión, el que no sabe ser complaciente. Tanto es así que cuando murió Dante Panzeri, de él se trata este preámbulo, un titular de la época publicado tras aquel 14 de abril de 1978 rezaba "La sinceridad está de duelo".

"Buscando a Panzeri" es el título del impecable documental de Sebastián Kohan Esquenazi, que está disponible desde esta semana en la sala de cine virtual www.puentesdecine.com. Rodado entre 2014 y 2018, la película había sido elegida para integrar la selección oficial del Bafici 2020, suspendido por la pandemia.

El director argentino reside actualmente en Ciudad de México, donde está rodando su próxima película sobre la comunidad de exiliados sudamericanos en ese país. O sea, no es un bicho de fútbol más allá de que ama este deporte. En diálogo telefónico desde esa ciudad relató qué inquietudes lo llevaron a filmar una historia sobre la figura más emblemática del periodismo deportivo.

"Me alegra que Panzeri suscite interés, ese era el objetivo de esta película, todos los laburos tienen objetivos, si no fuese así me dedicaría a algo que dé dinero, no a hacer películas que te empobrecen un montón. ¿Por qué hice una película sobre la búsqueda de este periodista? Simplemente porque me parece que la cocina de las cosas son más importantes que las cosas. Y la peli de Panzeri pedía a gritos que yo hablara de la búsqueda", dijo el realizador.

A la manera de un investigador que está detrás de un complejo caso policial, Sebastián Kohan Esquenazi registra en el filme algunas de las llamadas infructuosas en el proceso de la averiguación del paradero del periodista nacido en Las Varillas (Córdoba) en 1921 y que perdió la vida a los 56 años, un mes y medio antes del inicio del Mundial de Fútbol realizado en plena Dictadura en la Argentina, y que el mismo Panzeri llegó a hablar con autoridades militares para que ese campeonato no se haga, dato que también revela esta película.

El director va armando su propio rompecabezas con fotos, recortes de diarios y revistas de la época, números telefónicos y anotaciones pegadas sobre una pared, como para graficar bien el universo de Dante Panzeri, alguien que pese a ser ampliamente elogiado por colegas de la talla de Diego Bonadeo, Dante Zavatarelli, Ezequiel Fernández Moore, Carlos Ulanovsky, Tomás Sanz e incluso el filósofo Tomás Abraham, Carlos Salvador Bilardo y Roberto Perfumo, es una personalidad no recordada por el común de la gente y trabajadores de prensa de las nuevas generaciones.

"Lo que sucede con Panzeri es que es un personaje muy olvidado, no te digo completamente olvidado porque siempre hay guerreros que luchan desde el periodismo y son honestos y críticos, pero en la balanza está tan olvidado que yo lo veo diez mil metros bajo tierra. No se lo habla, no se lo conoce, no hay registros fílmicos a menos que se lo pague a valores altísimos, y en cambio cuando uno le pregunta a alguien que fue contemporáneo suyo sobre quién fue Panzeri, responde con un silencio reverencial. Ahí te das cuenta que antes que te expliquen quién fue, ya es importante", dijo el director, dejando escapar una sonrisa, para luego admitir que su película "tiene poco de Panzeri y mucho de búsqueda de Panzeri".

Precisamente, respecto al tema del título, acotó que "podría tener un título más lindo, como «Justicia para un olvidado» o la «Dinámica de lo impensado», en alusión al prestigioso libro de 1967 "Fútbol, dinámica de lo impensado", de Dante Panzeri, pero entendió que el que finalmente quedó correspondía más con lo que se ve en la pantalla.

En rigor, Kohan Esquenazi comenzó este filme cuando se le encargó la edición de ese texto, y en ese derrotero hacia Panzeri se encontró con esta suerte de leyenda del periodismo deportivo.

"Panzeri me pareció un hombre extremadamente valiente. La palabra valiente es importante más allá de las convicciones, porque o sos valiente o no sos valiente. Pero en el fútbol, más allá del periodismo deportivo, lo que menos hay es valentía. Y Panzeri la tenía. Porque en el Mundial 78 muchos preguntan por qué a Panzeri no lo mataron, y era porque él no estaba en la mira de los militares, ya que buscaban militantes de izquierda y él, en verdad, era un tipo conservador. Aunque eso no significa que Panzeri no corriera riesgos. Nadie podía asegurar que no lo iban a matar, no lo sabremos nunca", apuntó.

Y agregó: "Esto no es una analogía del fútbol, Panzeri es una cosa y el fútbol es otra. Al fútbol lo amamos y también lo odiamos y todo ese universo se refleja en la película".

Otro componente valioso en el filme son los testimonios familiares, sobre todo de su mujer María Luisa Maestri, su hija Flavia y su hijo Sandro. Hay un momento clave de la película y es cuando Panzeri perdía amigos, puestos de peso en medios importantes como revista El Gráfico y hasta recibía presiones del gobierno militar para que no escribiese lo que pensaba. "Yo voy a vender limones pero vos no vendas tus ideas", dice su mujer entre lágrimas al recordar la misma frase que le expresó en aquellos años 70, lo que permite entender por qué en las únicas fotos que se lo ve a Panzeri riendo es cuando aparecía junto a su familia.

Olvidado o elogiado, Dante Panzeri tiene un merecido homenaje en esta producción y lo refleja el testimonio en el filme de otro periodista deportivo, que no está precisamente en la vidriera mediática, como es el Ruso Verea: "El periodismo de Panzeri incomodaba y hoy el periodismo dejó de incomodar".

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