Escenario

El precio de la fama: necesitó hacer terapia por 25 años

Al Pacino, que encarnó al despiadado Michael Corleone en "El padrino", confesó a los 79 años que necesitó ayuda psicológica para manejar la fama repentina que le dio el clásico que dirigió Francis Ford Coppola.

Jueves 26 de Diciembre de 2019

Al Pacino, que encarnó al despiadado Michael Corleone en "El padrino", confesó a los 79 años que necesitó ayuda psicológica para manejar la fama repentina que le dio el clásico que dirigió Francis Ford Coppola. El actor, que recientemente volvió a lo grande de la mano de Martin Scorsese en "El irlandés", se siente ahora seguro para poder hablar de un problema de salud mental que muchos famosos han ocultado durante años.

El éxito de "El padrino" le brindó a Pacino todo tipo de reconocimientos, pero también le generó un montón de presiones. "Tuve que trabajar muchas cosas. Fui a terapia cinco días a la semana durante 25 años", le dijo el actor a Hollywood Reporter. Según la estrella, estas sesiones de terapia fueron fundamentales en su vida. Durante los años 70 los proyectos cinematográficos y los premios se sucedieron, y hubo un momento en el que la ayuda psicológica le sirvió para recolocar sus prioridades y tomar la decisión de tomarse su trabajo con más tranquilidad en los años siguientes.

"Fue una buena decisión alejarme de aquel ritmo frenético. Me gustó. Pero lo que ocurre es que se acaba el dinero", explicó el actor, que después de cuatro años de ausencia volvió a la gran pantalla con "Melodía de seducción", en 1989. Los años, la terapia y el paso del tiempo han situado al intérprete en un plano mucho más maduro y relajado. De hecho, ahora está viviendo unos meses de gran exposición mediática desde que se estrenó "El irlandés", que ya ha recibido nominaciones a los Globos de Oro. "Recuerdo haber pasado por esto antes. Aunque ahora creo que puedo manejarlo un poco mejor", afirmó.

En las múltiples entrevistas que ha realizado con motivo de la promoción de este filme, el veterano actor ha llegado a manifestar que se siente "afortunado" por no haber padecido problemas mentales graves. "La gente entra en depresión, puede durar y es aterradora. Lo sé porque yo he tenido episodios de situaciones que se acercan a eso pero no de gran intensidad. Si estoy deprimido, no lo sé. Si sé que me siento libre y afortunado", confesó.

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