Escenario

El poder se tiñe de sangre en el filme argentino "Lobos"

"El crimen se ha convertido en un producto de rating", dijo Rodolfo Durán, director de la película que se estrena hoy en Rosario.

Jueves 14 de Marzo de 2019

El poder teñido de sangre vuelve a ponerse en foco en una Argentina inescrupulosa. "Lobos", el séptimo filme de Rodolfo Durán, llega hoy a los cines de Rosario para abordar esta temática en un drama policial protagonizado por Luciano Cáceres, Daniel Fanego, Alberto Ajaka y César Bordón.

"Lobos", con guión de María Meira y ambientada en locaciones de Avellaneda y de Lobos, relata una historia enmarcada en las tramas del poder. La familia Nieto es una más de las que viven y sueñan con el progreso y la tranquilidad de un futuro seguro, en un barrio de los suburbios. Nieto (Daniel Fanego), el padre de la familia, se siente algo cansado y abrumado, porque no está dejándole a sus seres queridos un futuro mejor. Le preocupa especialmente el futuro de su hija Natalia, que es peluquera (Anahí Gadda). Realiza "trabajos", delitos, aprietes, comandados por el comisario Molina (César Bordón), junto a su yerno Boris (Alberto Ajaka) y a un novato a quien llaman "el potrillo" (Ezequiel Baquero). Su hijo Marcelo (Luciano Cáceres) ha decidido salir de la banda y cambiar su vida. Pero algo sale mal en un robo, y Marcelo tendrá en sus manos la decisión de mantenerse al margen o jugarse por su familia, que ha quedado atrapada entre dos fuegos.

"¿Qué lleva a una familia a vivir del robo?", se pregunta el realizador a modo de disparador para echar luz a su película. "Los Nieto se nos presentan como entrañables parientes o vecinos, esas personas que nos generan empatía y confianza. Pero su forma de obtener logros, sus luchas y esfuerzos no se relacionan con la moral habitual. Asaltan, amenazan, roban.

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Sin embargo, llevan una vida como la de cualquier familia. Se aman, se apoyan, se protegen aunque su destino está marcado por una tragedia que se intuye desde el principio. Porque son lobos cuando están acorralados", destacó.

Durán inició su actividad cinematográfica desempeñándose como ayudante y asistente de dirección en más de 25 largometrajes y se destacó principalmente en películas como "El karma de Carmen" (2014), "Vecinos" (2009) y "Terapias alternativas" (2007), además del unitario de Canal 7 "El vuelo de Icaro" (2003).

"Trivializado por la TV, el crimen se ha convertido en un producto de rating: robos, violaciones, atentados o asesinatos, un sinfín que no se detiene durante las 24 horas en los canales de desinformación: aquí el crimen sí paga. Este es el subtexto que recorre «Lobos». El crimen como hecho cotidiano. En cada escena la familia Nieto es vista sin juzgamientos ni condena moral; nos dejamos arrastrar por la lógica de sus acciones", explicó Durán.

"Es la crónica de una familia y su acto desesperado por mantener su forma de vida. Los Nieto son victimarios, pero pronto serán víctimas de un poder que los empuja a un destino irreversible, de aquellos para quienes en el crimen no hay error ni inocencia". continuó el realizador, quien participó en diversos jurados en festivales nacionales, y fue miembro en preselección de proyectos del Incaa.

"Asumo que todas las historias han sido contadas. Es el punto de vista lo que define su interés, la búsqueda de un camino diferente al que otros han transitado", consideró Durán, docente en la carrera de Diseño de Imagen y Sonido dne la UBA desde 1994.

Y remató: "Pienso en un filme violento pero que genere una muy fuerte empatía del espectador hacia sus personajes. Una historia donde las contradicciones de los personajes escapan a los estereotipos y tensionan sus relaciones".

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