Escenario

"El poder del dinero y los lobbies gobiernan el mundo"

El actor Rodrigo de la Serna explicó de qué se trata "El lobista", la miniserie de El Trece y TNT que se pondrá en pantalla desde el miércoles próximo.

Domingo 27 de Mayo de 2018

Facilitador de negocios, ambicioso, sin escrúpulos, seductor, simpático, temerario. "Un garca, como se lo menciona en la calle", apunta Rodrigo de la Serna sobre su propio personaje en "El lobista", la nueva miniserie de 10 capítulos que podrá verse desde el miércoles a las 22.45 por Canal 3. Un día después se emitirá para toda Latinoamérica por la señal TNT. También estarán disponibles (todos los capítulos) bajo demanda en Flow, canal 1 de Cablevisióno HD, ni bien finalizada la emisión por Canal 13.

Con dirección de Daniel Barone, el personaje de De la Serna (Martín Franco) "fue servicio de inteligencia, conoce jueces, empresarios y también el mundo legislativo. Facilita negocios, en beneficio de su bolsillo", explicó el actor a Escenario en rueda de prensa compartida con un puñado de colegas en un hotel del barrio de Retiro, en Buenos Aires.

—¿Cómo es el lobista?

—-Pragmático, psicópata. Un personaje muy rico, que no todos los días te toca interpretar. Me interesó ese mundo, que conocemos en general, pero tal vez no en el detalle, el modo en que se articulan los negocios. Abrimos la puerta a ese mundo, aunque no se trata de un programa de denuncia.

—¿El personaje será querible o más bien detestable?

—No querría calificar al personaje. Eso corresponde al público. Si yo lo moralizo me pierdo la posibilidad de encarnarlo como corresponde, entender su psicología, su accionar, sus pasiones y sus vicios.

—Sin embargo, por tratarse del género drama, ¿se entiende que el personaje no debe ser un tipo simpático?

—No, diría que es seductor y también simpático, como buen psicópata. Un tipo con mucha ambición y agallas.

—El lobista suele actuar en representación de determinados intereses, ¿cuáles serían puntualmente en este caso?

—Empresarios, políticos y los que él genera por propia iniciativa. En todos los casos él es beneficiario de esos circuitos. Por ejemplo, conoce gente en los medios de comunicación, y tiene un empresario amigo de la iluminación y la seguridad. Entonces el tipo te planta tres o cuatro casos de inseguridad muy visibles, que salen frecuentemente por los medios, y de esa manera termina presionando a determinado municipio a comprar cámaras y servicio de seguridad. Que, además, su empresario amigo termina proveyendo. Si se quiere, la propuesta de "El lobista", lleva al límite las prácticas de la democracia y hasta su propio concepto. Es muy evidente, la democracia está cuestionada por el poder del dinero y los lobbies están gobernando el planeta en general, no hay país que escape a esas presiones.

EM_DASH¿Te interesa caracterizar el momento político?

—Más que posiciones políticas, siento que hablo desde un sentido común puro; nací en el 76, después del rodrigazo, viví la hiper inflación de fines de los ochenta, atravesé el 2001, y ahora vemos que son políticas que se repiten, la vuelta al FMI, el regreso de ciertos personajes a mí me da mucho dolor. De todos modos, "El lobista" no busca un enlace explícito con la actualidad política. Es un programa policial, de suspenso, con foco en lo vincular y la dramaturgia que este universo propone. Luego, si tiene alguna coincidencia o no con elementos de la realidad, es pura casualidad. No se buscó plantear una denuncia en ese sentido.

EM_DASH¿Cómo es la historia?

—Mi rival, antagonista, será el personaje de Leticia Brédice, también lobista como Matías Franco, mi personaje. Con el correr de los capítulos, primarán lo códigos comunes y terminarán trabajando juntos, aunque sin perder la rivalidad de fondo que los separa. Luego, el personaje de Darío Grandinetti, un pastor evangelista con negocios ilícitos, que opera a su favor, se va involucrando en una situación cada vez más comprometida para su propia vida. Una trama muy bien desarrollada por el guionista. Darío Grandinetti es un gran ser humano, persona impecable, un orgullo haber trabajado con él.

EM_DASH¿Se trata de una producción distinta, de alta gama para la televisión actual?

—Creo que es una ficción diferente; en "El lobista" no pasan cosas distintas cada cinco minutos. Es lamentable, pero se ha impuesto un modo masivo de consumo para un público que parece lobotomizado por la industria. "El lobista" es otra cosa, requiere de un televidente atento que siga la historia en detalle.

EM_DASHDe tu intensa trayectoria, ¿qué te valorás especialmente?

—Me siento un privilegiado por todo lo que me tocó hacer; rescato, por caso, "Okupas", del año 2000, un texto impecable que te daba cierta pena filmarlo por lo bien escrito que estaba, literatura muy puntual, precisa y maravillosa ( Bruno Stagnaro, director de cine, "Pizza, birra y faso", entre otras). En la actualidad, la industria cultural se impone de manera poco interesante, no respeta las particularidades. Pero siempre hay excepciones, somos un país muy creativo, con artistas muy creativos y propositivos.

—¿La irrupción de Netflix cambió la producción televisiva?

—La realidad es que hay un cambio, se produce cada vez menos cine, las películas de "clase media y clase baja" son cada vez más difíciles de producir, de igual modo que sobrevivir a las grandes películas de la industria. Otro tanto con el streeming (contenidos de video que pueden verse por internet) que orienta al usuario en esa dirección. Las grandes producciones locales prácticamente necesitan asociarse a nivel internacional porque a nivel local está todo dado para que no se puedan hacer, por contexto nacional e internacional. Desde que aparecieron las plataformas nuevas se proponen otro tipo de producciones, no hay espalda que aguante una producción local.

—Tu proyecto de musical ¿en qué etapa está?

—El Yotivenco va a contrapelo de lo que se impone; lo desarrollamos como un compromiso con una identidad cultural y nacional, y a mi criterio insoslayable, pero temo decir que está en vías de extinción; la posibilidad de conectar con esas poéticas, esas músicas, de algún modo están inhibidas hoy en la Argentina. Con el grupo trabajamos ya unos 12 años, depuración de repertorio, afirmación técnica en los diversos estilos, gato cuyano, chamarrita, litoraleña, milonga campera, tango y candombe. Pero bueno, con todo, ahora estamos preparando una especie de despedida, en particular con el espectáculo "Estilos criollos", que alcanzó todo su desarrollo posible.

—¿Te moviliza un interés especial por una poética nacional?

—Y... yo nací en el Bajo Belgrano, un barrio con espíritu tanguero, stud de caballos, empedrado, baldío, potrero, vendedores ambulantes, caballos pasando, bosta en las calles; el tango emanando desde las paredes y los portones de mi barrio.

—Tu hija, Miranda, está asomando en el mundo del arte, ¿cómo lo tomás?

—Con un enorme orgullo, qué puedo decir... devoción. La admiro mucho, su coraje, su talento, su convicción. Un ser humano distinto, único, que no será copia de sus padres seguramente. Tenemos un diálogo fluido, de muchas cosas, ella sabe que la voy a acompañar siempre.

EM_DASH¿Sentís que hay algún personaje que te gustaría hacer y que todavía no te llegó?

—Por ahora no pienso nada especial, estoy concentrado en "El lobista". Siempre lo que está por venir, lo que no conocemos, es lo mejor.

—De tu recorrido en teatro, ¿qué experiencia querrías rescatar?

—Y bueno, "El Farmer" de Andrés Rivera; con el gran Pompeyo Audivert, que tuvimos la suerte de que aceptara coadaptar, dirigir esa hermosa pieza literaria, actuarla, en el Teatro San Martín, y luego de gira por todo el país en una pequeña camioneta hasta Jujuy, Posadas, a Mendoza ida y vuelta. Esa obra siempre tendrá vigencia, se basa en los dos mitos del siglo XIX, Rosas y Sarmiento, el prócer de sangre y el prócer de mármol.Ya se expresaba la grieta que perdura en la Argentina, dos identidades en disputa permanente. Cualquier semejanza con la realidad...

Adrián Suar: “Un programón”

“Desde hace tiempo venía pensando la posibilidad de diseñar un traje a medida para Rodrigo de la Serna, un proyecto para él. Le tengo un gran aprecio”, expresó el productor general de “El lobista”, Adrián Suar. “Sabemos que realizar este tipo de producto es cada vez más complicado, pero con TNT y Cablevisión lo sacamos adelante”, abundó, en relación a la alianza empresaria que permitió la concreción de “El lobista”. Con su clásica picardía de hábil presentador, Suar agregó ante la prensa y todo el elenco presente: “Siempre que presentamos un nuevo producto, decimos que se trata de un programón, a veces hemos dicho la verdad, y otras hemos mentido (risas), pero con «El lobista» estamos realmente ante un gran programa”.

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