Escenario

El papa Francisco llega al cine con un filme documental de Wim Wenders

El director alemán dijo que se sorprendió ante "la valentía y el optimismo" del pontífice argentino. El filme se exhibió en el Festival de Cannes

Lunes 08 de Octubre de 2018

El director alemán Wim Wenders regresó al documental después de cuatro años con "El papa Francisco: un hombre de palabra" en el que intenta reflejar el pensamiento del argentino Jorge Bergoglio, el primer papa americano en la historia de la Iglesia. En el filme, que llega a Argentina luego de su estreno en el último festival de cine de Cannes, Wenders retrata a Francisco en su misión evengélica mientras el pontífice reflexiona y opina sobre una diversidad de temas que afectan al mundo.

Con sentido del humor y una condena clara contra el consumismo o el maltrato a la naturaleza, "El papa Francisco: un hombre de palabra" acompaña a Bergoglio en sus viajes a favelas o a centros de detención o en sus discursos en Naciones Unidas o en el Senado estadounidense.

El trabajo del director de "Paris, Texas" (Palma de Oro en 1984 en Cannes), y de documentales como "Buena Vista Social Club" (1999) o "Pina" (2011) sobre la coreógrafa Pina Bausch, incluye imágenes actuales registradas en la ciudad de Asís y otras provenientes del banco audiovisual del Vaticano registradas durante sus desplazamientos internacionales.

Asimismo, el director recurrió a material audiovisual en el que se ve a Francisco en un hospital infantil de Africa Central, en Brasil, en una prisión de Filadelfia donde lava y besa los pies de un preso, en una ceremonia rememorativa del Holocausto judío, en un campo de refugiados griego y en una sesión del Congreso de los Estados Unidos, entre otros.

"Quería reflejar lo que representa, sus preocupaciones. Es un retrato de sus palabras y, a través de estas, también del hombre, porque para decirlas tiene que ser valiente, y él lo es enormemente", explicó Wenders, que en los últimos años se dedicó a rodar documentales como "La sal de la tierra", dedicado al fotógrafo Sebastiao Salgado,o "Catedrales de cultura", en el que explora junto a otros cinco directores la relación entre cultura y arquitectura.

"Tras tener el privilegio de estar con el papa y ser testigo de su increíble poder emocional y de comunicación, por qué debería criticarle", se preguntó el director. "Todo el mundo puede hacer eso, criticar es lo más fácil, pero dejar que alguien llegue a otro a través de la película es un esfuerzo distinto. La crítica está sobrestimada", afirmó.

El Vaticano promovió el filme, pero no participó en el proceso creativo y financiero, relató Wenders a Efe, que dice que tuvo libertad absoluta a la hora de rodar y editar y un acceso privilegiado tanto a los archivos vaticanos como al papa, al que vio cuatro tardes dos horas cada vez, que dejaron a ambos "exhaustos".

"Me sorprendió su amabilidad y su valentía. Este hombre tiene los pies en la Tierra y es un optimista sin límites. Yo mismo lo soy, pero nunca he conocido a nadie con tanto poder emocional en su enfoque positivo hacia los peores problemas", contó el también autor "Room 666" (2006), un documental que rodó durante el festival de Cannes de ese año y el que interrogó a 15 directores sobre el futuro del cine.

Jorge Bergoglio, elegido en el cónclave de 2013, habla sobre la pedofilia, ante la que reclama "tolerancia cero" y que los obispos acompañen las denuncias de los padres de los niños abusados, o sobre "la tentación de la riqueza", consciente de que afecta también a la Iglesia.

Su opinión sobre la homosexualidad queda reflejada a través de un viaje con periodistas, donde se pregunta quién es él para juzgar a alguien si acepta a Dios, pero cada vez que se dirige a la cámara entabla una conexión directa con la audiencia.

"Yo quería desaparecer, no se me ve como persona, para que pudiera hablar a todo el mundo a través de mí", contó Wenders, que establece un paralelismo constante entre el papa y san Francisco de Asís, el también defensor de los pobres y de la naturaleza, de quien toma el nombre y para lo cual el equipo de filmación rodó escenas en blanco y negro en la ciudad italiana que lleva el nombre del santo.

Wenders, protestante criado como católico, que a los 15 ó 16 años se planteó estudiar Teología, hasta que descubrió el rock y el cine, dedicó dos años a este proyecto, y admitió que su mensaje le ha hecho cambiar aspectos de su vida relativos al despilfarro o a su relación con la familia.

Pero la audiencia objetivo del filme, añadió, no son los creyentes, sino más bien aquellos "que no tienen que ver con la Iglesia, porque está bien que sepan que este hombre quiere llegar a todo el mundo, no para convertirlos, sino para dejarles claro que todos somos hermanos".

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