Escenario

El músico de jazz Pipi Piazzolla asegura que "el baterista tiene todo el poder"

El músico presenta hoy el disco "transmutación" junto a su trío en el teatro pIchincha. "La presión del apellido la utilicé a mi favor para estar a la altura", dijo el nieto de Astor Piazzolla.

Sábado 27 de Junio de 2015

Hay apellidos que hacen historia. Y así como Astor marcó un quiebre en la música ciudadana, su nieto Pipi bate el parche por el jazz argentino. "La presión del apellido la utilicé a mi favor para practicar el triple, para estar a la altura. A mí me motivó, fue algo que me dio pilas para hacer lo que tenía que hacer de la mejor manera posible", dijo a Escenario Daniel "Pipi" Piazzolla, quien hoy, al frente de Pipi Piazzolla Trío, presentará su disco "Transmutación", a las 21.30, en teatro Pichincha (Vera Mujica 214).

El Pipi Piazzolla Trío combina experimentación, sutileza y potencia con aires jazzeros. Pipi detrás de la batería comanda las acciones, en un tándem sonoro que tiene a Lucio Balduini en guitarra eléctrica y Damián Fogiel en saxo tenor y soprano.

En este segundo trabajo discográfico del proyecto solista del líder de Escalandrum, Piazzolla está a pleno. El nuevo material editado por Club del Disco está compuesto por nueve temas originales y una versión imperdible de "Dance Cadaverous", de Wayne Shorter.

Una de las particularidades de este trío es la ausencia de bajo o contrabajo, instrumentos clave para mantener el tempo y el groove de un ritmo. "La verdad es que quería estar más libre para experimentar y tener toda la responsabilidad yo de sostener la forma de los temas. A su vez, dada la experimentación rítmica que estoy laburando en este momento, no quería nada que me vaya marcando el camino, quiero que flote la batería y no estar atado a lo que me marque el bajista para poder armar un ritmo", destacó Pipi, quien en su carrera ya se dio el lujo de acompañar a Paquito De Rivera, Ute Lemper, Chick Corea y Gary Burton, entre otros.

El maestro de Pipi fue Ralph Humphrey, uno de los bateristas de Frank Zappa. Esa enseñanza lo marcó a fuego, por eso es que jamás teme lo que es la sombra negra de cualquier baterista, irse de tiempo.

"Puede existir el riesgo de correrse de tempo si tocás sin bajo, pero desde muy chico laburé mucho mi reloj interno como para poder sostener varias formas de los temas sin problemas. Es algo que me enseñó mi maestro", apuntó. "Humphrey me explicó cómo hacer para sentir la música o los ritmos con claves, entonces voy sintiendo claves rítmicas que me hacen tocar más musical y más libre", agregó el percusionista.

La libertad. "El jazz es el único estilo de la Argentina donde los músicos tenemos la libertad de experimentar, de mezclar, de hacer nuestros propios temas sin la mano de un productor, o de que un mercado te diga lo que tenés que hacer", indicó. Y destacó que "así como en su momento fue un estilo comercial en los años 50 o 60, después pasó a ser algo artesanal, de innovar ideas. Eso es muy sano, ya que es un estilo que tiene las puertas abiertas para todas las músicas".

Lejos está la idea de que el baterista es ese músico que está atrás de todo, que ni se le ve la cara porque lo tapan los platillos, y que puede ser reemplazado de un grupo sin que nadie se entere. Nada de eso, para Pipi Piazzolla el baterista es el héroe de la película. "Es como un arquero capitán. En realidad nunca vi la batería como un instrumento que está atrás, yo lo estudié y lo profundicé para llegar a otra cosa con el instrumento, más de colores, más de dirigir hacia qué lado va la canción".

Y fue por más: "Porque un baterista tiene todo el poder, con el volumen, con los colores, con el tipo de ritmo que tocás ya condicionás a un grupo. Así que para mí va más por ese lado. Lo que pasa es que hay bateros que estudian muchísimo para tocar eso, y hay muchos que se quedan tranquilos tocando lo que hay que tocar, cosa que me parece muy bueno también, pero eso va en cada uno".

Pipi Piazzolla parece el muñequito de Duracell, ese que sólo se detiene cuando se queda sin pilas. "Con Escalandrum nos vamos de gira a Europa ahora, y también vamos a Brasil y a México, Escalandrum está al mango mal. Pero esto que hago es por mis ganas de tocar. Cuando no estoy con Escalandrum, toco con mi trío, toco con Fernández 4, toco también con Pájaro de Fuego, que gané un Gardel el otro día, y con Escalandrum , grupo con el que ya ganamos dos Gardel. Lo que pasa es que yo soy un tocador, yo quiero estar tocando todo el tiempo, quiero experimentar, no me quiero encerrar en un caparazón".

Y la frase sonó como un break de tones con semicorcheas en platillos. Un cierre a tempo.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS