Escenario

El legado de Don Ata, a cien años de su nacimiento

El gran compositor y  músico argentino Atahualpa Yupanqui, quien hoy cumpliría 100  años, dejó un legado de 1.200 composiciones y 14 libros con que  representó a su pueblo y se convirtió en el máximo artista criollo. Yupanqui nació el 31 de enero de 1908 en Peña, partido  bonaerense de Pergamino, y falleció el 23 de mayo de 1992 en Nimes (Francia).

Jueves 31 de Enero de 2008

El gran compositor y  músico argentino Atahualpa Yupanqui, quien hoy cumpliría 100  años, dejó un legado de 1.200 composiciones y 14 libros con que  representó a su pueblo y se convirtió en el máximo artista criollo. Yupanqui, que nació el 31 de enero de 1908 en Peña, partido  bonaerense de Pergamino y falleció el 23 de mayo de 1992 en Nimes (Francia) fue definido por la pianista Hilda Herrera como “el  hombre que representa la música y el decir criollo. El máximo  referente del folclore argentino del último medio siglo”.

 “La gran verdad de su obra es importante, nunca anduvo detrás del éxito fácil, no hizo ningún tipo de renuncia, nunca se vendió  para ser festivalero, para tratar de agradar. Su obra es seria y  comprometida”, describió Herrera. La compositora que ejecutó el excelente disco instrumental  “Yupanqui en piano” (2000), sostuvo que “las letras de Yupanqui  fueron más importantes que su música. Pero su música está unida  totalmente a su palabra. Y ese disco estuvo dedicado a su vida y a  su obra porque nadie había hecho a Yupanqui sin palabras”.

Más allá de las miradas acerca del inconmensurable legado  yupanquiano que atraviesa a buena parte de la música popular de  esta parte del mundo, la artista subrayó que “lo que dijo a lo  largo de su vida es más importante que lo que podríamos decir  nosotros”.

Con un mensaje cargado de la belleza del paisaje y que  contiene la rebeldía del hombre ante su destino, la obra de  Atahualpa fue consecuente con su clara intención de “decir lo que  dice el pueblo”. “Coincidí con él en el despojamiento de la metáfora en la  poesía, porque es el camino para llegar a todo, para que la  canción llegue igual en el que tiene una cultura y en el que no la  tiene”, aportó Suma Paz, cantora, guitarrista y poeta que es  discípula del máximo artista criollo.

El creador escogió un nombre artístico que surgió de una sabia  combinación: “Atahualpa”, por el último soberano inca, y  “yupanqui”, que significa “narrarás”. Su padre supo ser buen guitarrero, domador y peón nómade hasta  que ingresó como jefe de estación del Ferrocarril Central  Argentino. Atahualpa contaba que la riqueza de su progenitor era  “tener tres caballos y tres cajones de libros”. Yupanqui fue corrector de diarios, ayudante de escribanía,  minero, trabajador del salitral, arriero a lomo de mula. Su  primera composición fue “Camino del indio”, que escribió a los 19  años.

El poeta tenía muchas relaciones entre los intelectuales y  había sido muy amigo de Deodoro Roca, el autor del Manifiesto de  la Reforma Universitaria de 1918. De su paso por la radiofonía, se recuerda su ciclo “La copla  errante” (Radio Nacional), programa donde desgranaba observaciones  y poesía, templadas por su guitarra. “Se lee muy poco a Yupanqui, se conocen dos o tres obras como  'Luna tucumana' y 'El arriero', pero su obra es enorme. Sin  embargo está mucho en la boca de la gente que no es argentina, se  lo conoce más afuera que acá”, agregó Herrera.

“Esa ignorancia está ligada a la falta de educación con  respecto a la música folclórica argentina: Si un país no tiene  memoria se pierde”, sentenció.(Télam)

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