Escenario

El jueves se estrena "Hombre irracional", la última de Woody Allen

El cineasta neoyorquino dijo que el crimen le sirve "para contar otras historias, como pasa con la tragedia griega o los textos de Shakespeare". "Todos hemos fantaseado alguna vez con el asesinato perfecto".  

Martes 29 de Septiembre de 2015

Este jueves Woody Allen regresa a los cines argentinos.

Se estrena "Hombre irracional", su más reciente obra fílmica, protagonizada por Joaquin Phoenix, Emma Stone y Parker Posey.

La película, mitad comedia romántica, mitad noir con crimen perfecto, parece una variante más de otros títulos de su vasta cosecha, ya sea "Crímenes y pecados", "Misterioso asesinato en Manhattan" o "Match Point".

El director neoyorquino habló sobre una película en la que cuenta de nuevo con Stone, que se ha convertido en su última musa (ver aparte), y aseguró que "todos hemos fantaseado alguna vez con el asesinato perfecto".

De niño, a Woody Allen le preocupaban tres cosas: el béisbol, la magia y los asesinatos. Y sobre esto último gira el argumento de "Hombre irracional", filme en el que el cineasta explora la infidelidad y la mortalidad a partes iguales. La película, que también se estrena en Rosario, sigue los pasos de la relación amorosa entre un profesor de filosofía alcohólico y depresivo (Phoenix) y una joven estudiante (Stone) atraída por la fatalidad existencial de alguien, presuntamente, tan brillante, que acabarán estando relacionados con un crimen.

Allen, director de más de 45 películas, admitió ante la prensa que cada cierto tiempo decide escribir el guión de un filme sobre un asesino sin remordimientos. "Me interesan las historias serias como «Crimen y castigo» o «Macbeth», pero también las películas de Alfred Hitchcock, que están muy bien hechas", dijo, y añadió: "Es un tema que me interesa, que me gusta leer y ver. El contenido narrativo es importante, me gusta que mis películas tengan sustancia. Cuando rodé «Match Point» no era sólo una película para ver en el avión, decía algo más. Mereció la pena el intento porque tenía drama y el asesinato me sirvió para contar otras historias parejas, igual que las tragedias griegas o Shakespeare".

Posteriormente abundó: " De todos los rusos, Dostoievski es el primero que leí. «Crimen y castigo" fue esencial para mí, y «Memorias del subsuelo» fue uno de los grandes descubrimientos de mi vida. Mi interés en filosofía se despertó cuando tenía 20 años. Fue entonces cuando descubrí cómo la filosofía aparecía en Dostoievski, y también en Kafka, y por entonces en las películas de Bergman. Esto era muy evidente en Dostoievski; tanto, que se convirtió en un verdadero interés para mí".

El personaje de Joaquín Phoenix es bastante abstracto. "Al principio está completamente perdido; todo su idealismo, toda su vida...", reflexionó el director de "Manhattan". "No le importa vivir o morir y nada funciona en su existencia. Sus pensamientos, aunque nobles, no tienen sentido, y sus amigos lo abandonan. Lo divertido en este caso es el aspecto religioso; él gana su fe en algo por supuesto totalmente irracional, pero no más irracional que el catolicismo o el judaísmo o cualquier otra religión. El cree en su nueva fe y su vida empieza a girar en torno a ella, pero, desafortunadamente, no es el tipo de decisión que uno debe tomar", señaló, misterioso, Allen.

Joaquín, el grande. El cineasta también explicó que no tuvo a ningún actor en mente mientras creaba a este complejo personaje. Luego aclaró: "Pero cuando terminé leí el guión y me dije a mí mismo: quiero conseguir a alguien realmente atractivo, guapo, tipo Brad Pitt o Leo DiCaprio, y fue cuando el nombre de Joaquin surgió y me atrapó.

Cuando tienes la posibilidad de trabajar con alguien como Joaquin, automáticamente consigues un personaje problemático, confuso. El lenguaje corporal de Phoenix es muy expresivo, tiene su ritmo al andar y al hablar". Bromeó que Phoenix "es un tipo muy dulce, muy amable, nadie diría que tiene una mente torturada y tan complicada".

Durante una de las ruedas de prensa para charlar sobre el nuevo filme un periodista le preguntó qué creía que aportaba "Hombre irracional" a su filmografía, el director de "Annie Hall" contestó que no lo sabía, y añadió, como de costumbre: "Lo cierto es que detesto mis películas. Nunca vuelvo a verlas porque solo vería catástrofes. Creo que esta vez estaba sobre todo interesado en la pulsión puramente estética del asesinato. Creo que esa estética y el factor riesgo es de hecho lo que realmente empuja al protagonista, este profesor de Filosofía que ha tocado fondo en su vida, a pasar a la acción".

" Todos hemos fantaseado alguna vez con el asesinato perfecto", redondeó finalmente el director de "Días de radio".

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS