Escenario

"El jazz es la música con la que crecí y es el ancla en mi vida artística"

El vibrafonista Gary Burton toca el domingo por la noche en el teatro Broadway junto al último quinteto de Astor Piazzolla. Desde el 2001, en que el veterano saxofonista Lee Konitz se presentara en el Parque de España, que no llegaba a Rosario un peso pesado del jazz norteamericano.

Sábado 23 de Mayo de 2009

El vibrafonista Gary Burton toca el domingo por la noche en el teatro Broadway junto al último quinteto de Astor Piazzolla. Desde el 2001, en que el veterano saxofonista Lee Konitz se presentara en el Parque de España, que no llegaba a Rosario un peso pesado del jazz norteamericano.

Gary Burton, sin olvidar al fallecido Lionel Hampton, es el máximo intérprete del vibráfono en el jazz, ese extraño instrumento de percusión que se toca con baquetas de distintos tamaños y materiales a fin de obtener diferentes sonidos. Burton, además, inquieto como pocos ingresó al tango de la mano de Astor Piazzolla en los 80, con quien grabó en el 88 el disco "The New Tango". Venía de tocar y editar discos, en los 70, con los mejores pianistas de jazz del momento: Keith Jarrett y Chick Corea. Egresado de la Berklee College of Music de Boston, Burton fue miembro del grupo del saxofonista Stan Getz en los 60, agrupación que abandonó en el 66 para crear un cuarteto que constituyó un primer intento de fusionar el jazz y el rock.

El músico nacido en Indiana también se unió al guitarrista de jazz fusion Pat Metheny y juntos lanzaron en 1989 otro gran álbum, "Reunión". Diez años después se puso a grabar sus discos tributo a Astor, "Reunión: A Tango Excursion" y "Libertango", junto a músicos que habían participado de los quintetos del bandoneonista argentino. Precisamente, parte del último quinteto de Piazzolla es el que lo acompañará en el concierto del domingo a la noche en Rosario. Pablo Ziegler en piano, Héctor Console en contrabajo y Fernando Suárez Paz en violín, más la participación de Ricardo Lew en guitarra y Marcelo Nisinman en bandoneón.

—¿Cuál es el recuerdo que más atesora de Astor?

—Mi recuerdo favorito de Astor es su paciencia y bondad hacia mí como músico, tomándose el tiempo para frasear la música del tango y cómo interpretaba las melodías. Aprendí muchísimo de él.

—¿Cómo fue que eligió al vibráfono como instrumento?

—Realmente, yo no elegí el vibráfono. Mis padres lo hicieron. Yo tenía 6 años y mis padres querían que los niños de la familia tomaran clases de música. Resultó que cerca de nuestra casa había una señora que daba clases de marimba y vibráfono, y así fue cómo comencé. Años más tarde me pregunté si yo tal vez podría tocar el piano, la trompeta o algo más. E intenté algunos otros instrumentos por un tiempo para ver cómo eran. Pero al fin y al cabo volvía al vibráfono porque era el instrumento que sentía como natural y el adecuado para mí.

—¿De qué época del jazz le gustó más participar?

—Pienso que tengo mucho cariño por la era del swing y la era del bebop también. Realmente nunca fui parte de esos estilos, tal vez es por eso que tengo una cierta nostalgia por ellos. Mucho del jazz que escucho en discos es del jazz histórico.

—Es cierto además que pasó por varios estilos, desde el free jazz al cool junto a Stan Getz, pero ¿por qué le interesó el tango?

—Me volví fanático del tango, en particular del tango de Astor Piazzolla, cuando estuve de gira precisamente con Stan Getz en 1965 y compartimos tres noches en el legendario club Michelangelo 70 con el grupo de Piazzolla. Estaba sorprendido y maravillado por su música, nueva para mí en todos los sentidos. Me llevé a casa un montón de discos de Astor y me convertí en un fan. Entonces, veinte años más tarde, él se puso en contacto conmigo y me preguntó si estaba interesado en tocar con su grupo para un proyecto. Era algo nuevo para mí, pero como Astor pensó que funcionaría y yo era un admirador de su música, dije sí. Resultó ser que salió todo mejor de lo que esperé y veinticinco años más tarde todavía estoy tocando su música.

—¿Quién influyó más en su música, Bill Evans o su estado natal, Indiana, inundado de música country?

—Debo decir que Bill Evans probablemente fue mi mayor influencia. Crecí rodeado de música country pero nunca la toqué. Durante mis años de formación, era a Bill Evans a quien más escuchaba y él era el hombre al que yo trataba de imitar.

—Usted fue el primero de aquella tendencia a tocar en el jazz sin sección rítmica. ¿Por qué le pareció bueno probar ese camino?

—Empecé tocando solamente un solo, un pedazo de música sin compañía en mis conciertos de los 60. Era algo diferente y parece que gustó en la audiencia. Luego, tuve la idea de tocar una performance entera como un solo vibrafonista, y lo hice para el Festival de Jazz de Montreux en 1971. Eso fue grabado y el album ganó mi primer Grammy en 1972. El mismo año me pidieron hacer un dueto con Chick Corea en un festival en Alemania. Eso fue tan exitoso que grabamos el disco "Cristal Silence" como un dueto y esto inició la tendencia de tocar sin secciones de ritmo. Realmente no intenté hacer esto, ello solamente fue surgiendo paso a paso en el tiempo a medida que iban surgiendo las oportunidades.

—¿Por dónde caminan sus nuevas exploraciones musicales?

—Este año voy a hacer giras con Chick Corea, otras con Pat Metheny, para presentar un nuevo CD que recién salió al mercado y que se llama "Quartet Live"); también un tour con un pianista español llamado Polo Orti. El año próximo estaré de gira por Japón con Makoto Ozone, más con Chick Corea, y un proyecto de tango con la WDR Radio Big Bang en Koln, Alemania.

— ¿Qué música más ama?

—El jazz; es la música con la que crecí y la que toqué toda mi vida. Disfruto de visitar otros mundos musicales como el tango, la música clásica e incluso el pop-rock, pero es el jazz el ancla en mi vida musical.
 

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