Escenario

El gran debut en cine de un clásico de la TV

El actor Arnaldo André debutó como director con "Lectura según Justino", un relato inspirado en su infancia en Paraguay.

Domingo 01 de Diciembre de 2019

el actor arnaldo andré debutó como director con "lectura según justino", un relato inspirado en su infancia en paraguay

En 2017, el actor paraguayo exitoso en la televisión argentina, que luego incursionaría en el teatro y en el cine, estrenó -en Paraguay- "Lectura según Justino", su primera película como director de cine, un viejo sueño de mostrar algo de su infancia, como parte de una trama que revela una segunda historia de amor y muerte, que finalmente se estrenó el jueves en Rosario.

Para concretarla, y en virtud de que su acción tiene lugar en San Bernardino, vecina de Asunción y a orillas del Lago Ypacaraí, en 1955, a principios de la dictadura de Alfredo Stroessner, necesitó un gran equipo binacional tanto delante como detrás de las cámaras que recuperara aquellos tiempos y que lo hiciera con el talento ya aplaudido en varios festivales.

La historia muestra al pequeño Justino, un niño casi adolescente, alumno de un colegio donde también se enseña alemán, y además es cartero, lo que le permite conocer mejor a sus vecinos, incluso a un oficial nazi superviviente de la guerra al que le servirá de "mensajero".

Para esos papeles centrales, André eligió al entonces niño Diego González, que encarna a su alter ego, Julieta Cardinali su profesora de alemán, Mike Amigorena el oscuro Joschka, Celso Franco, Edgardo Moreira y Loren Acuña, para la fotografía a Hugo Colace, para la edición al recordado César D'Angiolillo, para el sonido a José Luis Díaz y para la música a Derlis A. González.

—¿Cómo fue el proceso de rodaje y estreno El cine es un camino largo...

—Sí, es largo. El guión tuvo nueve versiones y después vino lo más difícil que es conseguir fondos. Tuve la colaboración del Incaa y de muchas empresas importantes de Paraguay que creyeron en el proyecto, como la binacional Itaipú. Después vino otro proceso una vez rodada, volver a Paraguay a ver si me daban otra pequeña remesa para el tramo final. La estrené en Paraguay en 2017, y la pude llevar a Goas en la India, Ottawa, Chicago, San Pablo y Punta del Este con mucha emoción aplausos.

—¿Te preguntaban por el tema de los nazis?

—Les llamaba la atención, me preguntaban si todavía existían allí. Hoy todavía, cuando voy a mi pueblo, incluso cuando filmaba la película, me decían que en tal o cual parte estuvo viviendo alguno.

—¿Cuando vos eras chico había versiones de los nazis escondidos?

—Y tan terribles como las del pombero. Convivíamos con esa idea, veíamos alemanes por todos lados porque, además, había una colonia alemana. Con mi trabajo de cartero tenía que ir a golpear las manos para que todos abrieran las puertas. Eran historias de la que se hablaba poco. "Lo único que hizo Stroessner fue hacernos dormir la siesta", dice un personaje, y creo que fue así para que no preguntemos nada, que simplemente vivamos.

—¿La historia pone a los personajes en su momento histórico?

—No quería hacer una película política pero sí incluir algunas ideas en la figura del comisario, que es el que dice "acá se hace lo que yo digo".

—¿Cómo fue el reencuentro con tu pueblo en el rodaje?

—Plagado de emociones, de recordar las calles, los animales sueltos, las plantas de mango y naranjas, los olores del amanecer, el del mate cocido, con yerba quemada con azúcar y carbón. Iba a Paraguay con frecuencia pero nunca me quedé tanto tiempo cómo ésta vez, casi dos meses.

—¿Cómo surgió la anécdota durante la procesión de la Virgen?

—La Virgen de Caacupé que se ve en la película no es una réplica de utilería sino la verdadera. Mandé a mi director de arte a que comprase una réplica, pero fue a hablar con el arzobispo y éste le ofreció utilizar la verdadera, cosa que recién dijimos a los 300 extras que participaron en la escena poco antes del rodaje. Hay que observar la emoción que puso esa gente en la escena seguramente por esta razón.

—¿Qué porcentaje de historia tuya y de ficción hay en la película?

—Todo está mezclado, pero hay un gran porcentaje de mi historia, casi todo. Muchas veces somos víctimas de nuestros propios recuerdos, decía (Federico) Fellini y pienso igual. En muchas de sus películas estaba presente su pasado. Cuando hizo "Amarcord", decía que muchas veces es como uno cree que pasó.

—¿Te entusiasma seguir haciendo cine?

—Mucho, mucho, mucho. Nunca pensé dejar de hacer cine después de esta película. No quiero ser tan injusto con la televisión, un medio que me dio la posibilidad de forjarme, pero nunca me he sentido tan feliz como dirigiendo una película, incluso más que actuando.

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