Escenario

El futuro llegó hace rato...

La crítica en general cuando habla de "Black Mirror" habla de recurrir a la distopía y a la pesadilla tecnológica para hablar de nuestro presente.

Viernes 29 de Diciembre de 2017

La crítica en general cuando habla de "Black Mirror" habla de recurrir a la distopía y a la pesadilla tecnológica para hablar de nuestro presente. Varios filósofos en el living de un magazine de la TV coincidieron hace un tiempo y frente al mismo dilema, que "no es la tecnología lo que hace escalofriante al futuro, lo que lo hace terrorífico es la distancia con que la ciencia ficción nos permite observar las desgracias de nuestra sociedad". Yo agregaría que lo altamente tóxico es la moral de esas sociedades distópicas que muestra la serie, con personajes que generalmente tienen chips insertados en sus cuerpos para grabar la cotidianeidad y que pueden borrar a quienes se les antojen, o para ver zombies donde sólo hay gente que piensa de otro modo o gobiernos que pueden censurar internet y controlarlo todo como el Gran Ojo de Orwell... Lo cierto es que a Charlie Brooker, el creador de la serie, le caen tan mal las redes sociales, las casas inteligentes, las webcams y la mismísima realidad virtual tanto como los cerdos, las cucarachas, la Reina de Inglaterra y que la gente forme un jurado, vote y ponga puntos; todo esto le cae muy mal. De maldito tecnófobo que es, nos quiere volver en contra de la tecnología con una hora de relato que nos deja la cabeza echando humo negro y los dientes masticando vidrio molido. Nos quiere convertir en tecnoparanoicos, en seres derritiendo butacas con sus cachas hirvientes de tanto ver la pantalla y, encima, con preguntas tales como ¿hemos sido derrotados por las máquinas? ¿hoy somos más felices o más infelices? ¿vendo la moto y me compro el Iphone X? Conclusión: la serie está muy buena pero tenemos que tener en cuenta que de aquí a la eternidad hay que evitar ser lo que las historias del señor Brooker nos muestra.

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