Escenario

El fuego vs. el hielo, dos maneras de ver la vida

Miércoles 20 de Septiembre de 2017

A fines de los 70 y en los 80 quienes jugábamos al tenis (rara avis por estos pagos y por aquellos años) éramos o del palo de McEnroe-Jimmy Connor o del palo de Borg-Guillermo Vilas. Quiero decir, de los que le pegaban a la pelotita (blanca por entonces) en la curva descendente tras el pique y a la altura del cuerpo y de los que le pegaban en la curva ascendente y delante del cuerpo. Era el tenis ofensivo y creativo vs. el tenis defensivo y físico. Como Federer y Nadal, hoy en día. McEnroe le pegaba muy por delante del cuerpo, por eso encordaba su raqueta con apenas 45 libras de tensión contra los 70 y pico del encordado que usaban Borg y Vilas. Para los que estábamos del lado del "fuego" y en contra del "hielo", el irascible Johnny era un artista más que un deportista, un acróbata de circo pendiente de un hilo y usando la fuerza del contrincante. McEnroe empuñaba la raqueta como si fuera un pincel, en cambio Borg y Vilas la tomaban como una espada de acero, pesada y letal. Se hacía harto difícil hinchar para Vilas cuando jugaba contra Mac, aunque se tratase de la mismísima Copa Davis. Y lo mismo pasaba con Jimbo, que le pegaba de revés a la pelota a la altura del pecho. Eso era increíble pero también un acto de rebeldía contra los manuales de tenis de aquellos tiempos. Si el profe te veía pegarle a la ball a esa altura te daba una perorata en un rincón de la cancha. Para que no quedaran dudas en los 80 me compré la Wilson T2000 de Jimbo y luego la Dunlop Max G200 de Big Mac.

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